Cristina, albañila en España con más de 20 años de experiencia: «Hace 20 años, en el país en el que estamos, por ser mujer no te dejaban entrar en la obra, pero eso con los años ha cambiado»
Una albañila relata su experiencia en esta profesión y habla del problema del relevo generacional
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Encontrar jóvenes que quieran dedicarse a la albañilería se ha convertido en una preocupación para muchos profesionales de la construcción. Mientras los trabajadores más veteranos se acercan a la jubilación, determinados trabajos como los dedicados a la construcción, siguen necesitando personas que aprendan el oficio ya que no es sólo cuestión de encontrar empleados, sino que también hace falta tiempo para enseñarles un trabajo en el que la experiencia cuenta tanto como la formación. Y precisamente esa falta de nuevas generaciones es lo que preocupa a Cristina Moya, una albañila que conoce el sector desde hace dos décadas.
Cristina, a quien todos conocen como Kiki o @kikita.moya en redes, empezó a trabajar en la construcción cuando apenas tenía 23 años. En su caso, lo más complicado no fue decidir a qué quería dedicarse, sino conseguir que alguien le diera una oportunidad. Era mujer y quería entrar en un mundo donde prácticamente todos sus compañeros eran hombres. Pero ahora, 20 años después, asegura que tiene encargos suficientes para elegir, aunque sigue viendo problemas dentro del sector y uno de ellos tiene que ver, precisamente, con el relevo generacional.
Kiki, albañila desde hace 20 años, habla de la falta de jóvenes en las obras
Cristina no entiende que, existiendo oportunidades para aprender un oficio, haya tan pocos jóvenes interesados en incorporarse a la construcción. Ella tuvo que buscarse la vida para empezar y recuerda aquellos primeros años como una etapa de aprendizaje constante. Ahora observa que muchos de los profesionales que encuentra en las obras llevan décadas trabajando y que no siempre aparecen nuevos aprendices. «La generación nueva es la generación nini que no quiere nada, ni estudiar ni trabajar», asegura en declaraciones a El Español.
Según un estudio de la Universidad Pompeu Fabra citado por el periódico, solamente uno de cada diez trabajadores de la construcción tiene menos de 30 años. El dato ayuda a entender por qué preocupa tanto el relevo generacional. Aprender albañilería, soldadura o carpintería requiere práctica y no basta con conocer la teoría. Son trabajos en los que buena parte de lo aprendido llega después de pasar años realizando trabajos.
También influye que durante mucho tiempo se haya dado mayor importancia a los estudios universitarios que a la formación en oficios. Y a ello se añaden las jornadas de trabajo, el esfuerzo físico y las condiciones que puede encontrarse alguien que empieza. Por eso, atraer a nuevos profesionales no depende solamente de que existan vacantes.
Empezó trabajando para familiares porque no la aceptaban en las obras
Cuando Cristina decidió convertirse en albañila, no tenía a nadie en su familia que se dedicara a la construcción. Simplemente quería aprender. Encontró una escuela y pasó dos años formándose hasta convertirse en oficial. Con esa preparación comenzó a buscar empleo, pero pronto comprobó que ser mujer podía cerrarle puertas incluso antes de demostrar lo que sabía hacer. «Yo no tengo a nadie en mi familia que sea albañil. Quería aprender como fuera», recuerda. Por entonces, una de las formas de encontrar trabajo consistía en presentarse directamente en las obras y preguntar si necesitaban personal. Sin embargo, en su caso, las respuestas no siempre dependían de que hubiera puestos disponibles.
«Hace 20 años, en el país en el que estamos, por ser mujer no te dejaban entrar en la obra, pero eso con los años ha cambiado», explica. Como no conseguía incorporarse con facilidad, empezó realizando pequeños trabajos para amigos y familiares. Así fue ganando experiencia y consiguiendo encargos que le permitieron demostrar sus conocimientos. Aquellas dificultades no desaparecieron completamente cuando empezó a trabajar de manera habitual. Kiki cuenta que también ha coincidido con responsables de obra que no querían mujeres entre sus trabajadores. Pese a esas situaciones, continuó ejerciendo y aprendiendo nuevas especialidades.
Ahora tiene trabajo para elegir y ha aprendido varios oficios
Veinte años después, Cristina se encuentra en una situación muy diferente. Ha conseguido consolidarse como profesional y ya no se dedica únicamente a la albañilería. También tiene experiencia en soldadura, alicatado e instalación de sistemas fotovoltaicos, conocimientos que ha ido incorporando durante su trayectoria. «A día de hoy el trabajo me sobra y tengo para elegir», asegura. Para ella, haber aprendido diferentes tareas ha sido una manera de ampliar sus oportunidades, aunque reconoce que las mujeres siguen siendo minoría en las obras.
Las cifras muestran que su presencia ha aumentado, pero lentamente. Según los datos recogidos por El Español, en 2023 representaban el 11,2 % de las personas trabajadoras de la construcción. En 2025, el porcentaje de mujeres afiliadas al sector alcanzó el 11,5 %. Cristina distingue, además, entre trabajar en empresas de construcción y realizar directamente las tareas de albañilería. Explica que ahora encuentra más mujeres en puestos de arquitectura o prevención de riesgos laborales, pero que sigue siendo poco habitual coincidir con otras albañilas.
Pero ahora con su esfuerzo, y través de TikTok se ha labrado una carrera y además, ha conocido a profesionales de España y de países como Perú y Argentina que también trabajan en este ámbito. Compartir su día a día en las redes le ha permitido mostrar una profesión que todavía arrastra prejuicios y para la que ya se vive una auténtica problemática por la falta de nuevos empleados.
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