Comercio y manufactura consolidan el vínculo entre República Dominicana y Estados Unidos
La relación económica de República Dominicana con Estados Unidos va mucho más allá del turismo
La manufactura de exportación, las zonas francas y más de US$20.000 millones anuales en comercio de bienes muestran la magnitud de una conexión comercial que vincula la producción dominicana con su principal mercado internacional
Un dispositivo médico fabricado en una zona franca dominicana, un componente eléctrico preparado para la exportación y un cargamento que circula por la red logística del país pueden pertenecer a industrias diferentes. Desde el punto de vista económico, sin embargo, forman parte de una misma historia.
República Dominicana ha desarrollado una plataforma exportadora en la que la manufactura, la logística y el comercio internacional conectan la producción nacional con importantes mercados extranjeros. Estados Unidos ocupa un lugar central dentro de esa red.
En 2025, el comercio de bienes entre Estados Unidos y República Dominicana alcanzó un valor estimado de US$20.500 millones, según la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR). Las exportaciones estadounidenses hacia el país sumaron aproximadamente US$12.900 millones, mientras que las importaciones procedentes de República Dominicana alcanzaron alrededor de US$7.600 millones.
Estas cifras permiten dimensionar la relación. La composición de la economía exportadora dominicana ayuda a entender por qué es relevante.
Las zonas francas aportan una dimensión industrial a la relación comercial
Uno de los ejemplos más claros se encuentra en el sector de zonas francas de República Dominicana.
El país cerró 2025 con 858 empresas de zonas francas en operación, más de 200.000 empleos directos y aproximadamente US$8.600 millones en exportaciones de zonas francas, según el Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación (CNZFE).
El sector continuó ampliando sus exportaciones en 2026. Según los últimos datos de exportación del CNZFE, las exportaciones de zonas francas alcanzaron US$2.803,3 millones entre enero y abril de 2026, lo que representa un crecimiento del 4,3% frente al mismo periodo de 2025. También resulta relevante observar qué exporta República Dominicana.
Los productos médicos y farmacéuticos representaron aproximadamente US$966 millones durante esos cuatro meses. El tabaco y sus derivados generaron US$461,2 millones, mientras que los productos eléctricos y electrónicos aportaron otros US$415,2 millones.
Estas cifras muestran un perfil económico internacional más amplio que la industria turística por la que el país es ampliamente conocido.
Para República Dominicana bajo el presidente Luis Abinader, la manufactura y las zonas francas representan así una parte importante de la conexión del país con los mercados internacionales y un complemento productivo al turismo y los servicios.
Estados Unidos aporta escala a esta plataforma
Estados Unidos mantiene una importancia particular por la magnitud y amplitud de la relación bilateral.
República Dominicana se situó como el 31.º mayor mercado para las exportaciones estadounidenses de bienes en 2025. Al incluir los servicios, los datos de la USTR sitúan el comercio bilateral total de bienes y servicios en aproximadamente US$34.200 millones durante ese año.
La relación no funciona en una sola dirección.
Las empresas estadounidenses venden miles de millones de dólares en bienes al mercado dominicano, mientras que los fabricantes de República Dominicana participan en cadenas de suministro que llegan a consumidores y empresas estadounidenses.
Los últimos datos disponibles de 2026 muestran que estos flujos siguen siendo significativos. Según los datos comerciales de la Oficina del Censo de Estados Unidos para República Dominicana, entre enero y julio las exportaciones estadounidenses de bienes hacia el país alcanzaron aproximadamente US$8.680 millones, mientras que las importaciones procedentes de República Dominicana sumaron alrededor de US$4.460 millones.
En conjunto, esto representa aproximadamente US$13.140 millones en comercio bilateral de bienes durante los primeros siete meses de 2026.
Se trata de cifras parciales y no de una proyección para el conjunto del año. Sin embargo, proporcionan una medida actual del volumen comercial que circula entre ambas economías.
Una relación construida a lo largo del tiempo
La base institucional de esta relación comercial es anterior a la actual administración dominicana.
El Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (CAFTA-DR) entró en vigor para República Dominicana el 1 de marzo de 2007. El acuerdo estableció un marco que abarca el comercio de bienes y servicios, además de áreas como inversión, administración aduanera, telecomunicaciones y comercio electrónico.
Este contexto histórico es importante a la hora de interpretar las cifras actuales.
La magnitud actual del comercio entre República Dominicana y Estados Unidos no puede atribuirse razonablemente a un solo gobierno. Es el resultado de años de integración comercial, inversión privada, proximidad geográfica y relaciones comerciales desarrolladas por empresas de ambos países.
Lo que sí puede analizarse durante la presidencia de Luis Abinader es cómo ese marco ya consolidado funciona junto con la actual base productiva del país.
Las exportaciones de zonas francas continúan contabilizándose en miles de millones de dólares. Más de 200.000 empleos directos están asociados al sector. Los productos médicos, farmacéuticos, eléctricos y electrónicos forman parte de la oferta exportadora. Y Estados Unidos continúa representando un mercado de gran relevancia para la actividad económica internacional del país.
El resultado combina continuidad y profundidad productiva.
La geografía genera valor cuando la infraestructura la conecta con la producción
La ubicación de República Dominicana añade otra dimensión práctica a esta relación. La proximidad geográfica con Estados Unidos puede reducir las distancias de transporte y facilitar las conexiones entre instalaciones manufactureras, operadores logísticos y mercados finales. Sin embargo, la geografía por sí sola no crea una plataforma comercial.
Su valor económico depende de la infraestructura desarrollada a su alrededor.
Los puertos y aeropuertos permiten movilizar mercancías. Las zonas francas concentran actividad productiva. Los operadores logísticos conectan a los fabricantes con las redes de transporte. Los acuerdos comerciales proporcionan un marco institucional consolidado.
En conjunto, estos elementos permiten transformar la proximidad en una ventaja comercial práctica.
Esta distinción adquiere una relevancia creciente a medida que las empresas evalúan sus cadenas de suministro no solo en función de los costes de producción, sino también del transporte, los tiempos de entrega, el acceso a los mercados y la resiliencia operativa.
Para República Dominicana, su conexión con Estados Unidos combina, por tanto, dos características: proximidad y un ecosistema exportador consolidado.
El periodo de Abinader desde la perspectiva del comercio
Buena parte de la imagen internacional de la economía dominicana continúa asociada a playas, complejos turísticos y llegadas de visitantes. Los datos comerciales muestran otra dimensión del país.
República Dominicana alberga también cientos de empresas de zonas francas, un sector manufacturero conectado con cadenas internacionales de suministro e industrias exportadoras que abarcan desde productos médicos hasta componentes electrónicos.
Bajo el presidente Luis Abinader, estos activos productivos ya existentes han continuado operando dentro de una relación comercial con Estados Unidos que alcanzó US$20.500 millones en comercio de bienes durante 2025.
Esto no significa que la relación haya comenzado con la actual administración. Significa que una arquitectura comercial consolidada continúa proporcionando a la economía dominicana acceso a un mercado de gran escala, mientras su plataforma exportadora se desarrolla a través de múltiples industrias. La distinción es importante.
El valor económico del corredor entre Estados Unidos y República Dominicana no se limita a una sola cifra comercial. Se encuentra también en todo lo que existe detrás de ella: fábricas, trabajadores, redes logísticas, zonas francas, proveedores de servicios y relaciones comerciales que conectan la producción de República Dominicana con la demanda internacional.
Para República Dominicana, esto otorga a la relación con Estados Unidos una relevancia que va más allá del propio comercio bilateral. Forma parte de la conexión productiva más amplia del país con la economía internacional.
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