Agricultura

Una agricultora de 27 años sobre las nuevas generaciones: «Si un joven me dijese que quiere dedicarse al sector primario, le diría que adelante»

agricultora
Blanca Espada

Elena Burillo es una joven agricultora de 27 años y no duda cuando le preguntan si recomendaría a otros jóvenes dedicarse a lo mismo. Su respuesta es afirmativa, aunque sabe que empezar no resulta fácil. Encontrar una finca, conseguir financiación y comprar maquinaria son algunos de los gastos que debe afrontar quien pretende vivir del campo sin disponer de una explotación familiar.

La joven, conocida en TikTok como Agroburi, comparte vídeos sobre su trabajo y aprovecha las redes sociales para hablar de los problemas del sector primario. Y en uno de sus vídeos, ha querido explicar qué les diría a quienes se plantean trabajar en la agricultura o la ganadería. Para Burillo, las dificultades no deberían ser motivo para abandonar esa idea, pero tampoco conviene desconocerlas.

Una agricultora sobre las nuevas generaciones: «Si un joven me dijese que quiere dedicarse al sector primario, le diría que adelante»

«Si un joven me dijese que quiere dedicarse al sector primario, le diría que adelante. Es lo más gratificante del mundo», ha explicado Elena Burillo. No obstante, la agricultora tampoco quiere que nadie se lleve una sorpresa cuando intente incorporarse al sector, ya que hay que tener claro que una cosa es aprender a cultivar y otra disponer de los medios necesarios para poner en marcha una explotación.

«También le diría la verdad. Hoy en día, uno de los retos principales no es aprender a cultivar ni a cuidar a los animales», explica y se refiere a las dificultades económicas y administrativas que pueden encontrarse quienes quieren establecerse por su cuenta. Antes de comenzar a producir, necesitan resolver cuestiones que van desde conseguir terrenos hasta encontrar una entidad que financie las primeras inversiones.

«El verdadero reto es empezar a encontrar tierras, acceder a financiación, hacer las primeras inversiones, aprender a gestionar una explotación como una empresa y asegurarnos de que los alimentos que producimos localmente sean reconocidos y valorados», señala. Y es que empezar desde cero puede exigir una inversión considerable, comenzando por las tierras que se pueden alquilar o comprar. Después hay que disponer de maquinaria, combustible, semillas y otros materiales para trabajar. Y si se trata de una explotación ganadera, también hacen falta instalaciones, alimentación para los animales y recursos para su cuidado.

Además, los gastos no terminan cuando comienza la actividad. La maquinaria necesita mantenimiento, los cultivos requieren atención y las explotaciones deben afrontar pagos aunque los ingresos todavía no hayan llegado. En una campaña agrícola, por ejemplo, pueden pasar meses desde que se prepara el terreno hasta que se vende la cosecha. Durante ese tiempo, el agricultor debe seguir pagando los costes de producción sin saber con certeza cuánto obtendrá finalmente por su trabajo.

Por eso Burillo insiste en la importancia de aprender a gestionar una explotación como un negocio. No basta con producir alimentos; también es necesario llevar las cuentas, organizar las inversiones y calcular si la actividad resulta rentable. Es una realidad especialmente difícil para quienes no tienen familiares dedicados al campo o carecen de ahorros suficientes para afrontar los primeros años.

La agricultora pide más oportunidades para los jóvenes que quieren dedicarse al sector primario

A pesar de todos estos obstáculos, Elena Burillo cree que hacen falta jóvenes dispuestos a trabajar en la agricultura y la ganadería. «El campo necesita jóvenes que no tengan miedo a innovar, a asumir riesgos y a producir el alimento que necesitamos cada día en nuestras mesas», asegura, ya que no deja de ser mano de obra muy necesaria para mantener explotaciones que, de otra manera, podrían desaparecer cuando sus propietarios se jubilen. También abre la posibilidad de introducir otras técnicas de cultivo, mejorar la gestión de los recursos y utilizar herramientas tecnológicas.

Pero la agricultora considera que pedir a los jóvenes que se incorporen no sirve de mucho si después encuentran dificultades para conseguir tierras o financiación. «Los jóvenes agricultores y ganaderos no pueden hacerlo solos», recuerda, de modo que destaca  las iniciativas europeas dirigidas a facilitar el relevo generacional. En concreto, la Comisión Europea presentó en octubre de 2025 una estrategia que pretende duplicar la proporción de agricultores jóvenes y nuevos antes de 2040.

La crisis por el relevo generacional

Las cifras ayudan a entender la preocupación. Según los datos de la institución, la edad media de los agricultores europeos alcanza los 57 años y sólo el 12% tiene menos de 40. Entre las cuestiones que aborda la estrategia europea se encuentran el acceso a la tierra, la financiación de nuevos proyectos y el asesoramiento a quienes desean incorporarse a la actividad agraria.

Por último, Burillo también menciona otro asunto que considera importante, y que es el reconocimiento de los alimentos producidos en el entorno local ya que considera que no basta con conseguir que más personas trabajen en el campo si después sus productos no reciben una valoración adecuada.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida por Elena Burillo🌻 (@agroburi)

Lo último en Economía

Últimas noticias