El Real Madrid busca nuevos «cerebros» en el mercado
El Real Madrid ya ha detectado que la apuesta por el músculo no es suficiente para dominar Europa. Tras años de éxito basados en la sabiduría de Kroos y Modric, la transición hacia un centro del campo puramente físico ha mostrado síntomas de inoperancia, obligando al club a buscar nuevos «cerebros» en el mercado.
El Real Madrid se encuentra en un punto de inflexión estratégico. Tras el reciente partido contra el Valencia, la sensación de inoperancia en la medular ha quedado al descubierto. La apuesta por un centro del campo formado por figuras como Tchouaméni, Camavinga y Fede Valverde —a quienes se suma Jude Bellingham— ha demostrado que, aunque poseen una capacidad de robo y una potencia en transición envidiables, carecen de las claves necesarias para manejar los ritmos de los partidos. Son jugadores previsibles cuando el contexto exige pausa y lectura de juego, una carencia que se ha acentuado dramáticamente tras la salida de Toni Kroos y Luka Modric.
La dirección deportiva blanca parece haber llegado al convencimiento de que el fútbol no puede reducirse únicamente al despliegue físico. Hubo un tiempo, allá por 2008, en el que el club ya vivió una situación similar tras las etapas de Diarra y Emerson. En aquel entonces, Florentino Pérez y Jorge Valdano detectaron que faltaba calidad, capacidad de giro, conocimiento del juego y desplazamiento en largo. Aquella reflexión trajo a Xabi Alonso, a Modric, Isco y posteriormente a Kroos, conformando una estirpe de «tocadores» y cerebros que dominaron el fútbol mundial y cosecharon una cantidad ingente de títulos.
La estrategia actual de fichar perfiles «box to box» se vio influenciada por los éxitos de la Francia de 2018, el Chelsea de 2021 o el Liverpool de Klopp. Eran equipos de transiciones rápidas y despliegue físico brutal. El Madrid intentó replicar ese modelo para su transición generacional, pero hoy sabemos que la fórmula no termina de funcionar sin ese componente de «sabiduría» que aportaban el alemán y el croata. Mientras convivían con los veteranos, el rendimiento de los jóvenes era fabuloso porque la jerarquía táctica estaba garantizada; sin ellos, el equipo ha perdido el norte en la organización.
No se trata de renunciar al físico, pues en el fútbol moderno es innegociable, pero el Real Madrid necesita urgentemente recuperar el perfil de organizador. Jugadores dinámicos que, además de repetir esfuerzos, tengan la capacidad técnica para salir hacia cualquier lado y mover el balón con criterio. En este escenario, nombres como los de Vitinha, Enzo Fernández Kiss Smith (aunque este último no ha probado su nivel en la élite) empiezan a ganar fuerza en las oficinas de Valdebebas.
El club busca futbolistas que manejen el ritmo del juego. Vitinha, por ejemplo, representa ese equilibrio perfecto: es tan completo que un equipo podría permitirse tener a varios como él. Por otro lado, aunque hay esperanzas puestas en jóvenes como Arda Güler o la opción de repesca de Nico Paz, sus perfiles parecen estar de momento más orientados hacia la zona de finalización o posiciones más adelantadas, sin que se vislumbre todavía en ellos a ese organizador puro que necesita el centro del campo madridista.
Es de esperar que el próximo verano el Real Madrid acometa una incorporación que responda a este cambio de filosofía. El objetivo no es otro que recuperar la excelencia en la creación de juego, entendiendo que el músculo, por sí solo, no basta para mantener la hegemonía competitiva. La dirección deportiva ya trabaja en identificar a ese jugador que sea capaz de heredar el mando de un equipo que hoy, más que nunca, echa de menos la pausa y el sentido táctico.