La radiografía del Real Madrid de Arbeloa: cercanía, sinceridad y unidad
Arbeloa ha llehado al primer equipo del Real Madrid con un método basado en la cercanía, la sinceridad y la unidad del vestuario
Los jugadores han recibido con los brazos abiertos al entrenador madridista
Así ha recuperado Arbeloa a Vinicius: cariño, importancia y protección
¿Puede un equipo cambiar tanto en tan poco tiempo? ¿En tan solo nueve días? Pues puede ser que sí. El Real Madrid, un equipo totalmente diferente al que aterrizó el pasado lunes 12 de enero procedente de Yeda tras ganar la Supercopa de España. Los blancos, en estos días, han sido capaces de tocar fondo en Albacete, cayendo en los octavos de final de la Copa del Rey contra un Segunda División, hacer una primera mitad muy mala y mejorar notablemente en la segunda contra el Levante y firmar un partido redondo mucho tiempo después contra el Mónaco. Y el culpable de todo esto es un Álvaro Arbeloa que está dando con la tecla mucho más rápido de lo que se podía esperar.
Cuando el Real Madrid tomó la decisión de nombrar a Arbeloa entrenador del primer equipo después de la marcha de Xabi Alonso, desde la cúpula sabían que la decisión era arriesgada, ya que elegían a un entrenador sin experiencia en la élite para hacerse cargo de un equipo que iba a la deriva, pero al mismo tiempo nadie dudaba de la valía del salmantino en los banquillos. Los que mandan en el club tenían claro que el exjugador era un proyecto de entrenador del Real Madrid a tener muy en cuenta. La oportunidad le llegó antes de lo esperado y, posiblemente, deseado, pero la confianza en su persona es máxima.
Arbeloa está demostrando en muy poco tiempo que entiende a la perfección lo que significa ser entrenador del Real Madrid. Tácticamente, ya ha demostrado sus dotes. Sería injusto computarle la eliminación contra el Albacete, aunque él asumió todas las responsabilidades, mientras que contra el Levante sí fue capaz de cambiar la dinámica del encuentro haciendo dos cambios tras el descanso y dando entrada más tarde a Ceballos para terminar ganando el partido. La guinda la puso contra el Mónaco, donde se vio a un Real Madrid irreconocible por su intensidad, compromiso y calidad.
El método Arbeloa
Arbeloa ha demostrado en estos primeros días como entrenador del Real Madrid su cercanía, unidad y sinceridad. Lo primero que hizo el salmantino al llegar al vestuario de Valdebebas y hablar con sus jugadores fue tener una reunión personalizada con cada uno de ellos para explicarles su idea y lo que pretendía de sus futbolistas. En estas conversaciones, Arbeloa no sólo se mostró cercano, sino también sincero. Les dijo lo que esperaba de ellos, las funciones que iban a desempeñar, su idea de juego y las cosas, obviamente, que no debían mejorar, mostrándose tremendamente sincero.
Por otro lado, en cuanto al colectivo, ha decidido cerrar filas, ser el escudo de todas las críticas y apostar por la unidad de sus futbolistas. En una situación tremendamente complicada, sabe que deben ser un equipo en las buenas y, sobre todo, en las malas. El esfuerzo, el trabajo y el compromiso no se negocian.