Liga: Real Madrid-Sevilla

Güler se pide el Clásico

Güler marcó y dio claridad al centro del campo ante el Sevilla, reforzando su candidatura para ser titular en el Clásico

Mourinho colocó a Valverde en el lateral derecho y abrió espacio al turco en una noche que también dejó un golazo de Mbappé

El Madrid gana con cerebro

Arda Güler dio un paso adelante contra el Sevilla y presentó su candidatura para jugar en el centro del campo del Real Madrid. La decisión de Mourinho de colocar a Valverde como lateral derecho abrió un hueco que el turco aprovechó para dar al equipo claridad, imaginación y velocidad con el balón. Partió como interior derecho, con Tchouaméni como sostén y Bellingham como socio, pero tuvo libertad para acercarse a la frontal e intercambiar posiciones con Endrick. Desde ahí encontró pases entre líneas y conectó con Mbappé, ofreciendo al Real Madrid esa continuidad en el juego que tanto había echado en falta.

La prueba tenía especial importancia porque Mourinho venía considerando que Güler todavía necesitaba madurar para asumir todas las responsabilidades de un interior. El portugués le exigía acompañar su talento con disciplina sin balón, ayudas defensivas y constancia en los esfuerzos. Su idea pasaba por una evolución progresiva hacia una posición que obliga a crear y también a sostener al equipo. Frente al Sevilla, Arda respondió en ambas tareas: marcó, dio fluidez a las posesiones y se implicó en la presión y las coberturas junto a Tchouaméni.

El turco ofreció argumentos para que Mourinho se replantee su papel de cara al Clásico. Su calidad para recibir bajo presión y encontrar al compañero mejor situado permitió al Real Madrid avanzar con más sentido, mientras que su compromiso defensivo reforzó una actuación que fue más allá del gol. Güler aprovechó la oportunidad para demostrar que puede acercarse al futbolista completo que reclama su entrenador. Con Valverde en el lateral y Arda en la medular, el portugués encontró ante el Sevilla una distribución que gana fuerza pensando en Barcelona.

Mourinho cede con Valverde

«Es el mejor lateral derecho de la plantilla», aseguran voces autorizadas del vestuario del Real Madrid sobre Fede Valverde. Las mismas que tenían claro que Mourinho debía hacer todo lo posible por colocar al uruguayo en esa posición pensando, especialmente, en el Clásico. La idea tomó fuerza después de la remontada frente a la Roma y el portugués la llevó a la práctica contra el Sevilla. Con Trent Alexander-Arnold y Dumfries en el banquillo, el técnico entregó el costado derecho a un futbolista que ofrece recorrido, intensidad y garantías para afrontar un examen como el que espera en Barcelona.

La decisión también permitió mover otras piezas. Valverde retrasó su posición y Arda Güler entró en el centro del campo junto a Tchouaméni, dando al Madrid una salida de balón más limpia y más recursos para superar la presión sevillista. Desde el lateral, el uruguayo aportó profundidad y estiró al equipo por la derecha, facilitando que Endrick abandonase la banda para buscar posiciones interiores. Una distribución que permitió al brasileño acercarse a Bellingham y Mbappé sin que el conjunto blanco perdiese amplitud en ese costado.

En defensa, Fede respondió durante la primera mitad con la concentración y la agresividad que reclama Mourinho. Contuvo las acometidas del Sevilla por su banda y sostuvo el equilibrio del equipo cuando tocó correr hacia atrás. Su actuación refuerza una alternativa que en el vestuario consideran especialmente valiosa para el Clásico. El portugués tiene en Valverde una solución para proteger el lateral, ganar despliegue y, al mismo tiempo, abrir espacio al talento de Güler en la medular. Frente al Sevilla, el ensayo empezó a dar argumentos a quienes llevaban días reclamando esa apuesta.

Golazo de Mbappé

Mbappé firmó un golazo de los que levantan al Bernabéu, una acción que comenzó con un taconazo de Bellingham para romper la defensa del Sevilla y encontrar al francés. Kylian recibió, giró sobre sí mismo para liberarse de la marca y ejecutó un rapidísimo pie a pie que dejó atrás al defensor que intentaba cerrarle el paso. Con el espacio ganado en la frontal, culminó la obra con un derechazo potente y colocado a la parte superior derecha de la portería, imposible para el guardameta. Una genialidad del inglés para empezar y una exhibición de recursos del francés para terminar.

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