David Mateos: «Me queda la espina de si hubiese podido ser Nacho»
El canterano que debutó con Mourinho repasa su paso por el Real Madrid y el AEK, recuerda las decisiones que marcaron su carrera y explica su nueva aventura en China
El defensa analiza la exigencia del técnico portugués, pide compromiso defensivo a Vinicius y relata cómo se ha vivido la polémica de Mbappé en el país asiático
Máxima presión para Vinicius
David Mateos (Madrid, 1987) atiende a OKDIARIO desde China, donde el fútbol le ha llevado esta vez al otro lado de la banda. A sus 39 años ejerce de segundo entrenador, aunque todavía se resiste a cerrar su carrera como jugador. Quiere llegar a los 40 y despedirse sobre el césped después de una trayectoria que le ha llevado a recorrer medio mundo. Antes fue aquel chico de Hortaleza que pasó de temer por su continuidad en la cantera del Real Madrid a debutar en la Champions con José Mourinho. También defendió la camiseta del AEK, un vínculo que le convierte en una voz especial para hablar del encuentro de Atenas. Entre recuerdos, analiza al técnico portugués, la situación de Vinicius y las consecuencias de la polémica de Mbappé en China.
Pregunta: ¿Qué hace ahora en China después de haber recorrido medio mundo jugando al fútbol?
Respuesta: El año pasado terminé de jugar en noviembre. Tenía previsto volver en febrero, pero no llegamos a un acuerdo y me quedé en Madrid. Empecé como segundo entrenador del Juvenil A del Alcobendas y después también me metí en la coordinación. A finales de septiembre me llamaron de China para ayudar como segundo entrenador. Ya conocía el club y a compañeros, era fútbol profesional y tenían una situación deportiva delicada. Lo hablé con mi familia y, como era sólo un mes, decidí venir. El sábado jugamos el último partido. Tenemos que ganar y esperar otros resultados para salvarnos.
P: ¿Sigue teniendo ganas de volver a jugar con 39 años?
R: Sí, tengo ganas. Cuando terminé en Bolivia volví bastante tocado a nivel mental porque perdimos el título en la última jornada dependiendo de nosotros mismos. Con mi preparador físico recuperé la ilusión y después vine a China. Me marqué el objetivo de intentar jugar hasta los 40. Sobre todo, quiero terminar en el campo y tener una bonita despedida. Mi familia y yo hemos sacrificado mucho y creo que sería un final bonito para mi carrera.
P: ¿Qué peso tiene su familia en esa decisión?
R: Muchísimo. Han sido cuatro años en China sin ellos, que estaban en España. Después he pasado casi un año en casa, compartiendo tiempo con mis hijos, que ya son más mayores. Aquí también me plantean seguir como ayudante, pero tendría que meditarlo mucho y hablarlo con mi familia. Tendría que compensarnos en todos los sentidos. Si pudiese traerlos, mucho mejor.
P: Usted conoce bien China. ¿Cómo explica lo ocurrido con Mbappé?
R: Es un país totalmente diferente. Tienes que respetarlos y amoldarte a su vida. Si te adaptas desde el respeto, te acogen con los brazos abiertos. Creo que lo de Mbappé se ha malinterpretado y no creo que lo hiciese a mal, pero ellos, hablando además de un político, lo han entendido como un ataque. Han quitado las bebidas con su imagen y cualquier imagen de Mbappé. A día de hoy, el fútbol del Real Madrid no se puede ver aquí por sus páginas.
P: ¿Usted ha podido seguir viendo al Real Madrid?
R: Sí, porque al final tienes otro tipo de enlaces para verlo, pero en las páginas chinas no lo retransmitían. Nosotros, como españoles, lo vemos de una manera y ellos lo han interpretado como algo ofensivo y han tomado esas represalias. Espero que se solucione. China es un país gigante y puede ofrecer muchas cosas al Real Madrid a nivel de patrocinios, como ha sucedido hasta ahora, y también a Mbappé.
P: El Real Madrid visita al AEK. ¿Qué ambiente se va a encontrar?
R: Son épocas diferentes. Cuando yo estuve también estábamos a la sombra de Panathinaikos y Olympiacos, que tenían jugadorazos, aunque conseguimos ganar la Copa de Grecia. Ahora tienen un campo nuevo. Los futbolistas del Real Madrid están acostumbrados a ambientes espectaculares, pero creo que les va a gustar y sorprender cómo aprieta y empuja la afición del AEK. Para el jugador local, recibir al Real Madrid supone una motivación extra. En vez de jugar al cien por cien, intentarán hacerlo al doscientos. Va a ser un ambiente precioso, de esos que los jugadores recuerdan. Me habría gustado vivirlo en persona.
P: Después de jugar en tantos países, ¿qué significa el Real Madrid en el mundo?
R: Es el número uno. Para la mayoría de la gente es el equipo número uno. Luego hay lugares donde consideran mejor al Barcelona, pero por lo que transmite, por lo que mueve y por su masa social, el Real Madrid es el número uno del fútbol mundial. Así lo veo yo.
P: ¿Cómo pasó de tener prácticamente cerrada su salida a quedarse con Mourinho?
R: Tenía un pie y medio fuera para irme al Racing de Santander. Jugué una parte de un trofeo en el campo del Hércules y le gusté. En el avión, Valdano me comunicó que querían contar conmigo y que había que esperar a que Drenthe se marchase para darme esa ficha. Finalmente salió y me quedé. Estuve seis meses, pero tenía por delante a centrales muy buenos y me tocaba no jugar. Yo venía de participar durante toda mi etapa en la cantera y quería seguir teniendo minutos.
P: ¿Por eso decidió marcharse al AEK en enero?
R: Me llamó mi agente y me dijo que Manolo Jiménez buscaba un central y quería contar conmigo. Lo hablé con mi familia, con Mourinho y con el Real Madrid. Les propuse salir cedido porque me vendría bien conocer un ambiente diferente, jugar en un equipo grande de su país y tener minutos en otra liga. Di el paso y me fue muy bien. Creo que esa experiencia hizo que después estuviese más dispuesto a salir fuera que a quedarme en España. Mi sensación es que fuera se valora mucho al jugador español.
P: Debutó en la Champions contra el Ajax, en el partido de las tarjetas de Sergio Ramos y Xabi Alonso. ¿Cómo lo recuerda?
R: Estábamos ganando 0-4 y empezó aquella forma curiosa de actuar. Todo el mundo sabe lo que pasó, los vídeos están ahí. Se consideró que había que hacerlo de esa manera pensando en los siguientes partidos. Son cosas que han pasado siempre, pero aquello tuvo tanta repercusión porque era el Real Madrid. Cualquier cosa que hagan sus jugadores tiene más repercusión que en otros equipos.
P: Antes de llegar a ese debut hubo un niño al que dejaron sin el torneo de Canal Plus. ¿Le sigue doliendo?
R: No se me olvidará nunca. Venía jugando todo y, en el partido anterior al torneo, el entrenador me cambió sobre el minuto veinte. Era en el campo del Sporting de Hortaleza y estaba lloviendo. De los que estábamos jugando habitualmente, fui el único que no fue al torneo. No entendíamos el motivo. Para cualquier niño era el torneo más bonito y me quedé fuera. Dos años después volví a coincidir con ese entrenador y salí al Santa Ana.
P: ¿Tuvo miedo de no regresar al Real Madrid?
R: Muchísimo. El primer día vi aquel campo de arena y, cuando llegué al coche con mi padre, le dije: «Papá, ¿y si no va bien y no vuelvo más al Real Madrid?». Venía de la Ciudad Deportiva y tenía ese miedo. Pero Paco de Gracia me había recomendado ir allí porque iba a disfrutar y el equipo iba a ganar partidos. Me vino fenomenal. Jugué con chicos mayores, en la máxima categoría y de lateral derecho, aunque era central. Basilio, mi entrenador, me apretó mucho y recuperé la confianza. Fue un punto de inflexión. Volví al Real Madrid y seguí hasta el primer equipo.
P: ¿Alguna vez ha pensado que podría haber sido Nacho Fernández?
R: No le voy a engañar, siempre lo hemos comentado en mi familia. De hecho, el año en que me marcho, Nacho debuta en Mestalla. No me arrepiento de haberme ido al AEK, pero sí me queda esa espina clavada de si hubiese podido seguir, de si hubiese podido ser él. Nunca lo sabremos. La vida te lleva por un camino y yo tomé aquella decisión.
P: ¿Qué ocurrió cuando regresó de Grecia?
R: El AEK quería que me quedase y yo iba a seguir allí, pero el Real Madrid me dijo que tenía que volver. Hablé con ellos en la cafetería de la Ciudad Deportiva y me dijeron que contaban conmigo para el año siguiente. Una o dos semanas después ficharon a Varane por diez millones de euros. Pensé que tenía que volver a salir porque llegaba otro chico joven, una apuesta del club, y no iba a tener sitio. Me marché al Zaragoza y después regresé otra vez.
P: Entonces aceptó jugar con el Castilla en Segunda División. ¿Cómo fue aquella experiencia?
R: Toril me ofreció jugar con el Castilla manteniendo las condiciones de mi contrato. Yo pedí entrenarme todos los días con ellos y ser uno más. Jugué unos treinta partidos y teníamos un equipazo. Había equipos que venían a Valdebebas y se llevaban tres o cuatro goles. Además, cuando Morata y Nacho no iban con el primer equipo, bajaban y nos reforzaban todavía más. Pasamos un año espectacular, con un grupo muy bueno y jugadores de una calidad individual enorme.
P: ¿Cómo era Mourinho con los jóvenes dentro del vestuario?
R: Muy cercano. La gente podía pensar que era muy prepotente, pero nada que ver con la realidad que yo viví. Con Canales y conmigo siempre se portó bien. Tenía que tomar decisiones y apostar por futbolistas con más experiencia, pero nos animaba a entrenarnos, nos preguntaba cómo estábamos y estaba pendiente de nosotros. Sabía lo que era ser un jugador joven y nos tenía cariño. De puertas hacia fuera es el Mourinho que todos conocemos. Si tiene que defender a sus jugadores, lo va a hacer. Siempre va a poner el pecho por delante de cualquier otro. Y lo mismo por el club.
P: ¿Le ve diferente ahora?
R: Creo que con los años ha decidido que algunas de aquellas batallas desgastaban demasiado. Ahora tiene un papel más tranquilo en las ruedas de prensa, pero cuando tiene que sacar los dientes, los saca. Cuando tiene que atizar a alguien, lo hace sin ningún problema.
P: ¿Cómo explica el cambio del Real Madrid desde la derrota en el derbi?
R: Aquel partido fue un toque de atención. Con un entrenador que tiene sus ideas necesitas tiempo para adaptarte, y además hubo una pretemporada corta por el Mundial. Desde entonces ha hecho partidos muy serios y contundentes. Tiene muy claro a qué juega y todos están siendo solidarios a nivel defensivo. Da igual quién entre, sabe lo que tiene que hacer. Y el que no lo tenga claro no jugará, porque Mourinho sigue su línea de trabajo y sus ideas.
P: ¿Le convence también su fútbol?
R: Siempre se dice que con Mourinho no se juega al fútbol, que todo son transiciones, pero la primera parte contra el Racing fue espectacular, jugando al fútbol de verdad. Tiene a todo el mundo enchufado. En su primera etapa, Cristiano Ronaldo corría y encima metía un montón de goles. Ahora se ve un equipo serio, armado, organizado y solidario. Se nota mucho cuando corren los once. Con la calidad individual que tienen, todo es más fácil. Llegaron al descanso con tres goles y pudieron marcar alguno más. Después bajaron la exigencia pensando también en lo que viene.
P: ¿Tiene Vinicius un problema si no asume esa exigencia defensiva?
R: Puede ser. Tiene que ponerse las pilas a nivel defensivo y hacer lo que le pide el entrenador. Si se lo pide a Diomande y Diomande lo hace, Vinicius también tiene que hacerlo. Pero tampoco hay que olvidar todo lo que Vinicius le ha dado al Real Madrid estos años y crucificarlo ahora. Ha llegado un entrenador que va a exigir tanto ofensiva como defensivamente y hay que hacerlo. Si no lo hace, no le servirá. Tiene que ponerse las pilas, como todos.
P: ¿Qué le pide ahora al fútbol?
R: Primero, conseguir la permanencia y volver a casa a disfrutar de las Navidades con mi familia. Después veremos qué hacer. Me gustaría poder terminar jugando, pero ahora lo primero es salvarnos y regresar a España.