Champions League: Roma-Real Madrid

El César vuelve a Roma: la vida de Mourinho entre pizzas, una Vespa y la Curva Sud

El portugués regresa con el Real Madrid a una ciudad en la que su figura salió del estadio y llegó a las calles

La Conference League, sus cenas con el cuerpo técnico y una despedida entre lágrimas explican el vínculo que dejó en la capital italiana

El árbitro que aplicó el protocolo antirracista con Vinicius en Lisboa volverá a dirigir un partido del Real Madrid en Champions

Mourinho ya estaba en las paredes de Roma antes de dirigir su primer partido. En mayo de 2021, el artista Harry Greb lo pintó en el barrio de Testaccio sobre una Vespa, con una bufanda amarilla y roja al cuello. El vehículo llevaba una palabra que resumía la bienvenida: Specialone. La ciudad había empezado a hacer suyo al entrenador incluso antes de verlo en el banquillo. Ahora regresa al Olímpico al frente del Real Madrid, convertido en rival de una afición con la que compartió dos años y medio de una relación intensa.

Su paso por la Roma tuvo fútbol, títulos y discusiones, pero también dejó escenas cotidianas que ayudaron a acercarlo a la gente. El técnico que discutía con árbitros y periodistas era el mismo que se grababa comiendo una pizza en un tren después de ganar. Mourinho encontró en la capital italiana un escenario en el que su personalidad ocupó mucho más espacio que el reservado a un entrenador.

La Vespa del mural acabó teniendo una versión real. En julio de 2021, el portugués publicó un vídeo conduciendo una blanca por las instalaciones de Trigoria. Era una imagen sencilla, reconocible para cualquier romano, que conectaba con aquel dibujo de Testaccio. No demuestra que utilizase una moto para sus desplazamientos diarios por la ciudad, pero sí ilustra cómo incorporó uno de sus símbolos a su presentación ante los aficionados.

Una pizza después de ganar

Otra de las imágenes de aquellos primeros meses llegó tras el 0-4 a la Salernitana, en agosto de 2021. Durante el regreso a Roma, Mourinho se sentó en el tren con una pizza y una Coca-Cola y compartió el momento en sus redes. No había una gran celebración ni un escenario preparado. Bastaban la comida, el viaje de vuelta y la satisfacción de haber ganado. La escena circuló rápidamente y mostró una faceta más relajada del portugués.

La mesa también formaba parte de su relación con el cuerpo técnico. I Tre Pupazzi, en la zona de Borgo, fue uno de los restaurantes vinculados a las cenas de Mourinho y sus colaboradores. El grupo compartía horas de trabajo en Trigoria y encuentros fuera de las instalaciones. Aquellas comidas prolongaban la convivencia de un staff que acompañaba al entrenador en la preparación de los partidos y en los momentos de mayor tensión.

Su vida romana tuvo igualmente momentos familiares. En agosto de 2021 cenó con su mujer y sus hijos en Aroma, el restaurante del hotel Palazzo Manfredi con vistas al Coliseo. Una estampa distinta de la del banquillo, pero también parte de su adaptación a una ciudad que seguía cada aparición del nuevo entrenador.

Trigoria era el centro de su actividad profesional. Allí construyó el equipo que conquistó la Conference League de 2022 y alcanzó la final de la Europa League un año después. El primer título dio una dimensión nueva a su relación con la grada: Mourinho había convertido la ilusión de su llegada en una celebración europea.

El Olímpico acompañó aquel recorrido con llenos frecuentes. Las noches contra el Salzburgo, el Sassuolo o la Sampdoria, entre otras, agotaron sus entradas durante 2023. El estadio se convirtió en uno de los grandes apoyos del equipo, especialmente en las eliminatorias europeas, donde la conexión entre jugadores y aficionados resultaba visible.

La fe de Mou

Mourinho también encontró en Roma un espacio para vivir su fe lejos del ruido del fútbol. Durante su etapa en el club italiano acudía a San Pedro por las noches, aprovechando la oscuridad y la mascarilla para pasar desapercibido y conversar con Dios en silencio. El propio portugués explicó que, en esos momentos, el fútbol ocupaba el último lugar: sus pensamientos estaban en su familia y en las personas que quería. También visitó a los frailes franciscanos del Palatino, con quienes compartió una velada en noviembre de 2022. Era otra faceta del entrenador, más íntima y alejada de las discusiones del banquillo, que encontró su sitio en la Ciudad Eterna.

El cariño sobrevivió al despido

Esa cercanía con la afición convivió con una relación mucho más tensa con parte de la prensa. Mourinho protagonizó varios enfrentamientos en las ruedas de prensa. Uno de los más conocidos se produjo en noviembre de 2021 con Marco Juric. Su respuesta al periodista llevó a Retesport a anunciar que suspendía su participación en las comparecencias del entrenador. La etapa romana conservó también ese rasgo habitual del portugués: el conflicto público alrededor de su figura.

Los resultados terminaron desgastando su posición y la Roma lo destituyó en enero de 2024. Sin embargo, la decisión del club no borró el afecto de muchos seguidores. A su salida de Trigoria, Mourinho se detuvo ante los aficionados que habían acudido a despedirlo. Las imágenes mostraron a un entrenador emocionado, agradeciendo el apoyo después de decir adiós a jugadores y empleados.

Durante los días siguientes, los seguidores también se acercaron al hotel en el que se encontraba para pedirle fotografías y despedirse. Su salida de la ciudad se convirtió en una sucesión de encuentros con personas que querían agradecerle lo vivido. El vínculo había sobrevivido al final de su contrato.

El primer partido del Olímpico después de su destitución dejó otra prueba. En las gradas aparecieron mensajes de reconocimiento al técnico y a su defensa del club. La Roma había cambiado de entrenador, pero una parte de su afición todavía tenía pendiente decirle adiós.

Ahora Mourinho vuelve con el escudo del Real Madrid. Le esperan un partido de Champions y un estadio lleno de recuerdos: el título de Tirana, las noches europeas, las discusiones y aquella despedida. En Testaccio, su historia empezó con una Vespa pintada en una pared. En el Olímpico, tendrá que aparcarla durante noventa minutos para intentar ganar a la Roma.

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