Así es el ‘jefe’ Mourinho: sin intocables, con libertad y apuesta por los jugadores
El portugués impone la meritocracia en el Real Madrid: nadie tendrá el puesto asegurado y el trabajo estará por encima del nombre o el estatus
Mourinho exigirá compromiso defensivo a todos, pero dará libertad absoluta a sus estrellas en ataque y protegerá a quienes respondan a su confianza
Así ven al nuevo Mourinho: más tranquilo que nunca pero igual de jefe
José Mourinho ha regresado al Real Madrid con unas reglas muy claras. El portugués quiere construir un equipo en el que no existan intocables, el talento tenga libertad para decidir los partidos y los jugadores sientan que su entrenador está con ellos. Una combinación de exigencia y confianza con la que pretende recuperar la competitividad perdida durante las últimas temporadas.
La primera máxima es sencilla: juega quien se lo merece. Mourinho no quiere que el nombre, el salario o el estatus dentro del vestuario garanticen minutos. Vinicius, Mbappé, Bellingham o cualquier otra estrella estará sometida a las mismas exigencias que el resto.
El propio portugués ya lanzó el aviso antes del estreno contra el Espanyol. «Llegará un momento de frustración para muchos porque será la primera vez que tenga que elegir y uno será titular y otro irá al banquillo», explicó. Y dejó todavía más clara su postura: «El día que uno baje el nivel por frustración, la decisión será fácil para mí».
Libertad para los buenos
La exigencia de Mourinho no significa encorsetar el talento. Todo lo contrario. El portugués quiere un Real Madrid organizado y disciplinado sin balón, pero entiende que los futbolistas diferenciales necesitan libertad cuando se acercan al área rival.
Ahí aparecerán Vinicius, Mbappé, Bellingham, Arda Güler, Brahim o Diomandé. Mourinho pretende establecer mecanismos para llegar hasta el último tercio, pero una vez allí será el talento el encargado de encontrar las soluciones. Eso sí, la libertad tiene un precio. Primero hay que trabajar.
«Hay que defender con once», sentenció Mourinho. El técnico no quiere futbolistas esperando arriba mientras sus compañeros recuperan la pelota. Unos tendrán que presionar y otros cerrar espacios, pero todos deberán participar. Cumplida esa obligación, llegará la libertad para improvisar, encarar y asumir riesgos.
Mourinho entrega su confianza
La otra pata de su método será la confianza. Mourinho está satisfecho con lo que se ha encontrado en Valdebebas y no ha dudado en decirlo públicamente. Considera que tiene grandes jugadores y ahora pretende entregarles responsabilidad.
No quiere empezar buscando culpables ni generando dudas alrededor de sus futbolistas. Primero les entrega confianza y después espera que ellos se la devuelvan sobre el césped.
También quiere que los jóvenes entiendan que existe una oportunidad real. Cestero, Ciria y Mario Rivas estarán con el primer equipo contra el Espanyol y Mourinho ya ha advertido de que otros canteranos tendrán su momento. La puerta estará abierta siempre que el rendimiento acompañe.
Es el nuevo orden de Mourinho: nadie juega por decreto, todos tienen que trabajar y los buenos tendrán libertad para ser buenos. El portugués ha cambiado las formas con los años, pero no una de sus grandes obsesiones. El equipo está siempre por encima de cualquier futbolista.
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