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Liga de Naciones: Croacia-España

Los ultras de Split amenazan con estallar ante España: la Torcida, una llama de auxilio de Modric y tensiones del pasado

El histórico 0-7 contra Inglaterra ha disparado la tensión alrededor de Croacia antes de recibir a España en un Poljud marcado por la complicada relación de la Torcida con su propia Federación

Modric ha pedido públicamente el apoyo de la afición, consciente de que el ambiente puede convertirse en un impulso para Croacia o volverse contra el equipo si España golpea primero

España aterriza en el incendio croata: «Noche de vergüenza histórica»

La situación alrededor de Croacia amenaza con explotar en Split. La histórica derrota por 0-7 contra Inglaterra ha terminado de encender un ambiente que ya era especialmente delicado alrededor de una selección que ahora tendrá que recibir a España en uno de los escenarios más particulares del fútbol europeo. El estadio Poljud puede convertirse el martes en el refugio que necesita Luka Modric para levantar a su país o en todo lo contrario: un gigantesco altavoz para el enfado contra la Federación Croata y contra una selección que atraviesa uno de sus peores momentos de los últimos años.

Porque hablar de fútbol en Split significa inevitablemente hablar de la Torcida. Fundada en 1950 y ligada históricamente al Hajduk, su influencia trasciende las paredes de Poljud. La ciudad está cubierta de murales, símbolos y referencias a un movimiento que forma parte de la identidad futbolística de Dalmacia. Pero su relación con la selección croata ha sido históricamente mucho más compleja que la de un simple grupo de aficionados apoyando a su país.

Una guerra que viene de lejos

Los sectores más radicales vinculados al fútbol de Split mantienen desde hace años un enfrentamiento con la Federación Croata (HNS). Sus protestas han estado relacionadas fundamentalmente con la gestión del fútbol nacional y con lo que consideran un excesivo peso de Zagreb dentro de sus estructuras. Esa fractura ha provocado episodios de enorme tensión alrededor de la propia selección.

Poljud conoce perfectamente hasta dónde puede llegar esa situación. En 2015, antes de un Croacia-Italia, apareció una enorme esvástica marcada sobre el césped del estadio. El incidente provocó un escándalo internacional y terminó derivando en importantes sanciones contra Croacia.

También durante aquellos años hubo graves incidentes protagonizados por aficionados croatas en encuentros internacionales como forma de protesta contra su propia Federación. Por eso Split nunca es una plaza completamente sencilla para Croacia.

El 0-7 lo incendia todo

Y España llega precisamente en el peor momento posible. Croacia viene de recibir siete goles contra Inglaterra en Rijeka. Una derrota histórica que, sumada al 4-1 sufrido anteriormente frente a España en Sevilla, deja un balance devastador: 11 goles encajados en sus dos últimos encuentros.

El seleccionador Slaven Bilic está cuestionado y la presión alrededor del equipo se ha multiplicado. La humillación contra Inglaterra ha convertido el encuentro frente a España en mucho más que un partido de Liga de Naciones. Croacia necesita una reacción deportiva, pero también recuperar la conexión con una afición golpeada por la imagen ofrecida por su selección. Y ahí aparece Poljud.

Modric pide ayuda a Split

Luka Modric ha entendido perfectamente el peligro. Después del 0-7 reconoció haber vivido uno de los momentos más dolorosos de sus más de dos décadas defendiendo a Croacia. «Es la primera vez que siento una profunda vergüenza», admitió. El capitán incluso aseguró que jugando de aquella manera habrían perdido «hasta contra un equipo de tercera división».

Pero su mensaje más significativo llegó mirando directamente hacia Split. «Esperamos que los aficionados estén con nosotros, nos apoyen y que les devolvamos eso de la mejor manera posible», pidió Modric. No parece una frase casual.

Croacia necesita que Poljud empuje al equipo y no que la tensión existente termine transformando el estadio en un juicio público contra jugadores, entrenador y Federación.

España puede encender la mecha

Ahí entra España. El equipo de Luis de la Fuente ha adquirido durante este parón la costumbre de golpear muy pronto. Marcó prácticamente de salida en Wembley, volvió a hacerlo ante Croacia en Sevilla y Lamine Yamal necesitó apenas unos minutos para abrir el marcador contra República Checa en Oviedo. Un gol temprano en Split podría tener un efecto mucho mayor que simplemente colocar el 0-1. Podría encender definitivamente Poljud.

Si Croacia ofrece una respuesta inmediata, el estadio puede convertirse en una caldera capaz de empujar a los suyos. Pero si vuelve a aparecer el equipo frágil y descompuesto que recibió siete goles frente a Inglaterra, la frustración amenaza con dirigirse hacia los propios croatas. Ese es el escenario que preocupa.

España llega a Split pensando en fútbol y en certificar su clasificación para los cuartos de final. Croacia, mientras tanto, tendrá que jugar otro partido mucho más complicado. El de reconciliarse con su propia gente. Porque después del 0-7, el mayor peligro para Croacia puede no estar únicamente enfrente. También puede estar en la grada.