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Tenis: ATP 500 Pekín 2026

Djokovic extiende su hegemonía en Pekín y se mete en la final por una enajenación de Medvedev que le costó la descalificación

El tenista ruso dio un pelotazo a un aficionado cuando Djokovic sacaba para ganar

El serbio vuelve a llevar la contraria al tiempo con un ejercicio de inteligencia tenística

El tiempo corre, pero Djokovic es más rápido. Su estela parecía apagarse tras encadenar dos torneos —Cincinnati y US Open—, eliminado en primera ronda. A Pekín, su coto privado de caza donde nunca ha claudicado, llegó con más dudas que certezas, pero ha vuelto a ejecutar un truco de escapismo. El último en quedar hechizado (7-5, 5-3)  fue Medvedev, que fue descalificado cuando Djokovic sacaba para ganar el partido por dar un pelotazo a un aficionado. La cruz que sufrió el serbio en el US Open 2020 es ahora su cara.

La escena es un déjà vu inverso para Djokovic. Hace seis años, en el marco del US Open, fue descalificado por dar un pelotazo a una juez de línea durante su partido contra Carreño. Aquello generó un fuerte debate sobre la justicia de una descalificación que ahora humaniza Medvedev. Djokovic había ganado el punto y Medvedev, frustrado por el resultado en ese momento (7-5, 5-3) golpeó a la pelota con la intención de que chocara en el muro.

Pero su liberación de la desesperación salió al contrario. Dio a un aficionado en el ojo y se cobró la eliminación del ruso. Djokovic, que prolongó su imbatibilidad en Pekín hasta las 33 victorias y aseguró su regreso al top diez, disputará este martes el título ante el australiano Alex de Miñaur, después de alcanzar su final número 146 en el circuito e igualar a Ivan Lendl en el tercer puesto de la era Open.

La semifinal terminó sin bola de partido. Medvedev no alcanzó una pelota del serbio y en el golpe posterior envió otra hacia la grada e impactó en un ojo del espectador. El tenis dejó paso al revuelo y a una decisión, la de descalificar al ruso, que cerró abruptamente un duelo de resistencia. Hasta entonces, Djokovic había vivido al borde de la rotura. Afrontó dieciocho oportunidades de quiebre y salvó dieciséis, un ejercicio de supervivencia que sostuvo su candidatura incluso cuando el servicio no le ofrecía refugio.

A los 39 años, Djokovic será el finalista de mayor edad en un ATP 500 desde la creación de la categoría en 2009. Once años después de su última visita, sigue sin perder en Pekín. Entre remontadas, ocasiones salvadas y ahora un desenlace inesperado, todo parece abrirle camino para que su leyenda en la capital china encuentre otra página.