La frase de 3 palabras que refuerza tu liderazgo en el trabajo y aumenta el rendimiento de tu equipo un 50%, según la ciencia

El liderazgo en el trabajo suele asociarse a decisiones difíciles, objetivos exigentes y largas reuniones de estrategia. Pero una parte de la investigación en psicología organizacional lleva años centrada en gestos mucho más pequeños, casi cotidianos, que alteran la forma en que rinde un equipo.
Uno de esos trabajos puso el foco en tres palabras que un responsable dirigió a su plantilla. El efecto se midió en llamadas y en porcentajes, y los resultados se alejaron bastante de lo que cabría esperar de un comentario de pasillo.
¿Cuál es la frase de tres palabras que refuerza el liderazgo en el trabajo?
La expresión que respalda la ciencia es nada más y nada menos que «Estoy muy agradecido». Con ella arrancaba el mensaje que el director del departamento de captación de fondos de una universidad estadounidense trasladó en persona a parte de su equipo: «Estoy muy agradecido por vuestro esfuerzo. Valoramos sinceramente vuestra contribución a la universidad».
El experimento forma parte de un estudio firmado por Adam Grant, profesor de la Wharton School (Universidad de Pensilvania), y Francesca Gino, entonces en la Harvard Business School. Se publicó en 2010 en la revista Journal of Personality and Social Psychology con el título A little thanks goes a long way (‘Un pequeño agradecimiento llega muy lejos’).
En esa prueba participaron 41 captadores de fondos, encargados de llamar por teléfono a antiguos alumnos para pedir donaciones (una tarea en la que los rechazos son el pan de cada día). La mitad recibió la visita y el agradecimiento del director. La otra mitad siguió trabajando como siempre, sin ningún mensaje especial.
En esta misma línea, la diferencia apareció en apenas una semana. Quienes escucharon el agradecimiento hicieron más de un 50% más de llamadas que en la semana anterior, mientras que el grupo que no lo recibió mantuvo prácticamente las mismas cifras.
Y ojo aquí, que nadie cobró más ni cambió de objetivos. El único elemento nuevo fue una frase dicha cara a cara por su responsable.
¿Por qué dar las gracias mejora el rendimiento del equipo?
El estudio de Grant y Gino incluyó otros tres experimentos, pensados para averiguar qué ocurre cuando alguien recibe las gracias. En uno de ellos, 57 estudiantes revisaron la carta de presentación de un supuesto alumno, «Eric», que después les respondía con un simple acuse de recibo o con un mensaje de gratitud.
Más tarde, otro estudiante («Steven») les pedía ayuda con un texto parecido. El 66% de quienes habían recibido las gracias aceptó echarle una mano, frente al 32% del resto. Es decir, el agradecimiento no solo animaba a volver a ayudar a quien lo había expresado, sino también a terceros.
Según los autores, la clave está en lo que denominan sensación de valía social: la percepción de que otros valoran lo que uno hace. Las gracias también reforzaban la confianza de los participantes en sus propias capacidades, pero el análisis mostró que lo que impulsaba a seguir ayudando era sentirse valorado, no más competente.
Por su parte, Frank Flynn, profesor de Comportamiento Organizacional en la Escuela de Negocios de Stanford, lo resumió así en un análisis de este trabajo: «La gratitud resulta ser el regalo que no deja de dar, porque hace que los demás se sientan valorados».
Frente a este marco, conviene añadir un matiz. Harvard retiró a Francesca Gino su plaza en 2025 tras una investigación interna sobre manipulación de datos en otros estudios. Según la revisión posterior impulsada por sus coautores, el experimento con los captadores de fondos no lo realizó Gino, y Grant cita varios trabajos posteriores que apuntan en la misma dirección.
El reconocimiento, una herramienta de liderazgo en el trabajo que pocas empresas aprovechan
Los datos más recientes van en la misma línea. Un análisis de Gallup y la plataforma Workhuman siguió la trayectoria de casi 3.500 empleados estadounidenses entre 2022 y 2024. Los trabajadores que se sentían bien reconocidos tenían un 45% menos de probabilidades de haber cambiado de empresa dos años después.
Cuando ese reconocimiento cumplía varios criterios de calidad (auténtico, personalizado, equitativo…), el efecto crecía. Esos empleados eran un 65% menos propensos a buscar otro trabajo y hasta nueve veces más propensos a sentirse comprometidos con su empresa.
Aun así, el mismo informe detecta una brecha llamativa: solo el 22% de los empleados asegura recibir el reconocimiento adecuado, un porcentaje que no se había movido desde 2022.
¿Cómo uno puede expresar gratitud en el equipo sin que suene a fórmula?
A partir de estos trabajos, los especialistas en gestión de personas coinciden en algunas pautas, detalladas a continuación, para que el agradecimiento tenga efecto y no luzca como que se da las «gracias» por todo:
- Decirlo en persona. En el experimento de Grant, el director acudió a ver a los captadores en lugar de enviar un correo.
- Ser concreto y mencionar la tarea o el esfuerzo que se agradece, en vez de recurrir a un «buen trabajo» genérico.
- Priorizar la sinceridad sobre el tamaño del gesto. Unas gracias sentidas pesan más que un premio grande e impersonal.
- Extenderlo a todos los puestos, desde el personal de limpieza hasta la dirección.
- Hacerlo con frecuencia, y no solo en la evaluación anual.
Para concluir, en una entrevista con la Harvard Gazette, Gino defendió que las organizaciones deberían dar las gracias «mucho más a menudo». Y es que, a su juicio, muchas empresas desaprovechan así una forma de motivar a sus plantillas que no cuesta ni un euro.