Los expertos en limpieza lo avalan: para quitar la cal de la mampara de la ducha lo mejor es usar 120 ml de vinagre, 120 de agua y 60 ml de lavavajillas
Vinagre blanco, agua y lavavajillas para eliminar la cal y las manchas de la mampara
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La mampara de la ducha suele ser una de las zonas del baño que más fácilmente se ensucian De hecho, aunque el resto esté recogido y aparentemente impecable, las manchas blancas del cristal llaman enseguida la atención, sobre todo cuando les da la luz. Y es algo bastante habitual en muchas casas, especialmente en aquellas donde el agua tiene mucha cal, pero también ocurre en baños que se limpian con frecuencia. Después de cada ducha quedan pequeñas gotas sobre la superficie y, al secarse, dejan unos residuos que poco a poco se van haciendo más difíciles de eliminar. A veces ni siquiera basta con pasar una bayeta, porque a la cal se unen los restos de jabón y gel que utilizamos a diario.
Y para acabar con esas manchas, solemos recurrir a productos antical que tenemos en los supermercados. Sin embargo, puede que en casa ya tengamos los ingredientes perfectos para preparar un limpiador y tratar la suciedad acumulada en el cristal. En concreto, basta con mezclar 120 ml de vinagre blanco, 60 ml de lavavajillas y 120 ml de agua y con ello podemos conseguir que la mampara nos quede como nueva. Eso sí, antes de aplicar esta mezcla conviene asegurarse de que los materiales de la mampara admiten el uso de vinagre, ya que algunos tratamientos protectores pueden estropearse al entrar en contacto con sustancias ácidas.
La mezcla para quitar la cal de la mampara de la ducha
Cuando hablamos de la suciedad de la mampara, no todo se reduce a las manchas que deja el agua. También influyen los productos que utilizamos para lavarnos, especialmente los geles y champús, cuyos residuos pueden quedar adheridos al cristal. De este modo, y con el paso de los días, lo normal es que se forme una película que hace que la superficie pierda transparencia y tenga ese aspecto empañado que tanto cuesta quitar. Si además el agua contiene una cantidad elevada de minerales, el problema se acentúa, porque cada gota que se evapora deja pequeños depósitos sobre el cristal.
El vinagre blanco resulta útil precisamente por su acidez, que ayuda a disolver los restos de cal. No es un producto milagroso ni consigue eliminar cualquier incrustación de inmediato, pero puede funcionar cuando las manchas todavía no están demasiado adheridas. El lavavajillas por su parte cumple otra función, ya que facilita la retirada de los residuos de jabón y de la suciedad que se acumula con el uso diario. De este modo, al combinar ambos ingredientes con agua conseguimos una preparación que puede aplicarse sobre el cristal con un pulverizador, sin necesidad de utilizar grandes cantidades de producto.
Cómo preparar y utilizar la mezcla
Para preparar el limpiador necesitamos una botella con pulverizador que esté completamente limpia. Comenzaremos con 120 ml de vinagre que vamos a calentar ligeramente, aunque también puede utilizarse a temperatura ambiente. En cualquier caso, no conviene introducir líquidos demasiado calientes en recipientes de plástico que no estén preparados para soportarlos. Una vez tengamos todo listo, ponemos los 120 ml de agua, añadimos los 60 ml de lavavajillas y terminamos incorporando los 120 ml de vinagre blanco. Después cerramos la botella y la movemos con suavidad para mezclar los ingredientes sin provocar demasiada espuma.
Con el producto preparado, pulverizamos el cristal prestando especial atención a las partes donde se aprecian más manchas. Lo habitual es que la suciedad se concentre en la zona inferior de la mampara, aunque también pueden quedar marcas a media altura, dependiendo de cómo salpique el agua. Dejamos actuar la mezcla unos minutos y después pasamos una esponja suave o una bayeta de microfibra. Conviene evitar los estropajos abrasivos, porque pueden dejar arañazos difíciles de reparar. Finalmente aclaramos con agua y secamos bien toda la superficie.
Antes de utilizar este remedio debemos comprobar las recomendaciones del fabricante, especialmente si la mampara tiene un revestimiento antical. Tampoco debemos aplicar vinagre sobre piedra natural ni mezclarlo nunca con lejía, puesto que la combinación de ambos productos puede liberar gases tóxicos.
El pequeño gesto después de ducharse que evita tantas manchas de cal
Limpiar la mampara una vez que está cubierta de manchas requiere bastante más trabajo que impedir que esas marcas se formen. Por eso merece la pena acostumbrarse a retirar el agua del cristal después de ducharnos, algo que podemos hacer con una rasqueta de goma. Basta con pasarla de arriba abajo para eliminar la mayor parte de las gotas antes de que se sequen. En los baños donde el agua tiene mucha cal, este gesto se nota especialmente, porque reduce los depósitos minerales que quedan sobre la superficie.
También conviene prestar atención a los perfiles, las juntas y las gomas de la mampara, zonas que no siempre limpiamos con el mismo cuidado que el cristal. La humedad y los restos de jabón pueden quedarse acumulados durante días y favorecer la aparición de moho, por lo que resulta aconsejable ventilar el baño y secar las partes donde se retiene más agua. No significa que tengamos que hacer una limpieza a fondo cada vez que utilizamos la ducha, sino evitar que la suciedad se acumule hasta el punto de necesitar productos más agresivos para retirarla.