Antena 3

Pablo Motos destapa todas las evasivas de Sánchez a ‘El Hormiguero’ y Rubén Amón y Juan del Val responden a su señalamiento

Pablo Motos destapa la trastienda de las negociaciones y Rubén Amón y Juan del Val responden a los ataques

"Ojalá fuera un depravado en la cama y no en la política", dijo Amón sobre los chistes sexuales en 'La Revuelta'

La tertulia recuerda la campaña de "más de un millón de euros de los impuestos" contra periodistas

"'La Revuelta' es un programa construido y concebido por Sánchez para competir con éste con el dinero público"

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Pablo Motos, Juan del Val y Rubén Amón en 'El Hormiguero' y Pedro Sánchez en 'La Revuelta'. (Antena 3 / TVE)
Paula M. Gonzálvez

El Hormiguero ha dejado al descubierto todas las evasivas de Pedro Sánchez al programa para conceder una entrevista a Pablo Motos, a pesar de que el presidente del Gobierno aseguró en su cómoda visita a La Revuelta que pasaría por el espacio de Antena 3: «Iré a El Hormiguero y a donde haga falta». Antes de dar paso a la tertulia, Pablo Motos quiso aclarar cuál es la situación real en torno al esperado encuentro con Pedro Sánchez de cara a las elecciones del 29-N, y expuso que «desde el 5 de octubre» -fecha en la que el socialista convocó los comicios y recibió la invitación directa para acudir al programa—, el líder del Ejecutivo les ha estado «esquivando».

Motos detalló un calendario exasperante de llamadas ignoradas y vaciles institucionales. Según explicó, todo comenzó cuando el día 5 llamaron «a las 18:30 a la secretaria de Comunicación», sin respuesta alguna. La insistencia prosiguió cuando «a las 19:02 se llamó a la directora de comunicación, Ana Manzano, que tomó nota de la petición», aunque el silencio gubernamental se convirtió en la tónica habitual tras comprobar que «el día 6 se llamó a las 13:45, y nada».

«Volvemos a llamar a las 15: 35. Nada», añadió. El goteo de gestiones incluyó la del día 7, cuando le mandaron un WhatsApp: «Nos responden», aunque al intentar retomar el contacto el día 7, con otra llamada a las 10:05, la contestación fue que «todavía no pueden decir nada». El bucle se prolongó jornada tras jornada, tal y como relató el presentador al señalar que «el día 8 se le llamó a las 17:10 y dijeron lo mismo», mientras que «el día 12 se les llamó a las 11:00, a las 11:30 y a las 16:45», para obtener por respuesta que «no han decidido nada».

La tensión aumentó al llegar el «día 14», con una «llamada a las 11:32» en la que «no lo cogen», y un nuevo intento donde «a las 16:35 dicen que no han decidido si lo van a hacer», al igual que «el día 19», mientras que «el día 20 no lo cogen». La lista de desplantes continuó sin tregua, dado que «a las 13:00 no lo cogen» y que «a las 18:00 de la tarde tampoco lo cogen», lo que obligaba a insistir a El Hormiguero cuando enviaron «un WhatsApp y no responden».

Nuevamente, «el día 21 no lo cogen», motivo por el cual enviaron un mensaje para indicar que «si no van a aceptar», necesitaban que se lo dijeran, pero tampoco obtuvieron respuesta. La incertidumbre se mantuvo hasta que el «día 22, Ana Manzano dice que no tiene noticias que dar, que no tiene ni el sí ni el no», lo que motivó que desde el formato le recordaran que llevaban «dos semanas esperando, mientras que el presidente no para de cerrar visitas en otros sitios» -el último de ellos Salvados, territorio amigo-. «Nos gustaría que nos dijeran algo», se le trasladó a Manzano, en palabras de Pablo Motos.

Tras nuevos intentos en los que «el día 23 se les llamó a las 13:00 horas y a las 18:57, pero no cogen», se pasó a una fase de propuestas donde el «día 24 se les ofreció una fecha para que ellos indicaran esa o cualquier otra», y obtuvieron por respuesta que les dejaran «unos días para cuadrar». Finalmente, se fijó una postura clara cuando el día 26, el programa de Antena 3 les matizó que si no recibían respuesta antes del 29, entenderían «que es un NO».

Ante esa rotundidad, desde el Ejecutivo les pidieron «fechas viables». «En este momento estamos en ese punto», a la espera de que «nos den una respuesta entre mañana y pasado», advirtió Pablo Motos. De no tener noticias para entonces, «será que Pedro Sánchez ha decidido no estar en El Hormiguero», sostuvo, antes de zanjar con un irónico «bueno, Pedro, anímate».

Ante este trato discriminatorio, los colaboradores señalaron las prioridades del Ejecutivo en plena campaña, y apuntaron que «Moncloa ha anunciado que va a participar en un podcast de millennials, que se llama Keep it Cutre».

La respuesta de Juan del Val y Rubén Amón al ataque de Pedro Sánchez

Este trasfondo de plantones conecta directamente con la reciente visita de Pedro Sánchez al programa La Revuelta, donde el presidente aprovechó para señalar directamente a los tertualianos del espacio de Antena 3. Entre bromas -al mencionar que Sánchez fingió no recordar el nombre de Juan del Val al referirse a él como «el Vals ese»- , El Hormiguero recordó cómo el líder socialista puso en duda la adscripción ideológica del colaborador y de su compañero de mesa, Rubén Amón. «Dice que vosotros no sois de izquierdas», reprodujo Pablo Motos, a lo que el escritor replicó cuestionando si «Pedro Sánchez es de izquierdas».

La respuesta de Rubén Amón fue demoledora: «Pedro Sánchez es de izquierdas. Yo no. Él no ha hecho otra cosa más que travestirse en esta entrevista tan simpática [en La Revuelta], donde aludía a su vida sexual sana y feliz, dichosa». Amón matizó que le parece «muy bien que Pedro Sánchez tenga una vida sexual feliz», pero deseó que «ojalá fuera un depravado en la cama y no fuera un depravado en la política» y que «ojalá no hubiera hecho de la política del Parlamento una cama redonda» ni se hubiera acostado «una noche con Ciudadanos, otra con Podemos, otra con Bildu y otra con Junts» ni tirado «de la extrema izquierda a la extrema derecha».

El periodista criticó que el presidente «no ha hecho otra cosa que desfigurar a la izquierda, al PSOE y a la socialdemocracia», un espacio que, según recordó, «significa igualdad para los ciudadanos, igualdad para los territorios», principios que, a su juicio, «se han destruido con la amnistía, dando privilegios a unos ciudadanos sobre otros y concediendo autogobierno a unas comunidades sobre las otras»: «Quienes dan bandazos son ellos. Yo no me he movido», sentenció.

En la misma línea intervino Juan del Val, que profundizó en la estrategia de división social impulsada desde Moncloa al afirmar que «él ha conseguido lo que quería, que es dividirnos entre los que le votan a él, que son de izquierdas, y los que no, los fachas». Del Val lamentó que «esta simplificación que en general la sociedad infantilizada en la que estamos ha comprado, le ha salido absolutamente de maravilla», y reafirmó que «Pedro Sánchez, naturalmente, no es de izquierdas».

El ganador del Premio Planeta 2025 apostilló que no entiende el castigo a quienes son de derechas, entre los que no se incluye, dado que «existe gente conservadora y existe gente progresista», aunque «la palabra progresista está completamente devaluada, entre otros por Sánchez». Para el escritor, el problema de fondo es que «Pedro Sánchez tampoco es de derechas, no tiene absolutamente ninguna ideología ni escrúpulos en general», lo que explica que «él puede llegar a un acuerdo perfectamente con Ciudadanos, luego con Bildu y luego con quien sea, mientras que se mantenga en el poder».

Por otro lado, Rosa Belmonte reflexionó también sobre los acuerdos del Ejecutivo al añadir que «además, ha pactado en Ginebra, territorio extracomunitario, con Puigdemont, y para negociar se ha valido de Cerdán, que está procesado, y de Zapatero, que está donde puede». Los colaboradores denunciaron, además, que «no existe ninguna sensación de pluralidad en el PSOE», donde no hay ningún debate interno», puesto que todo está «sometido a la tiranía y mandato del ogro».

«Una mentalidad adolescente», «120 imputados y 17 causas»

El debate derivó hacia el desgaste del socialismo y las contradicciones discursivas del presidente, momento en el que Rosa Belmonte tiró de su ironía y humor habitual: «El problema es que Pedro Sánchez ha hecho tanto daño a la izquierda y al socialismo como Ghost a la cerámica. Tú piensas en el socialismo y en la izquierda y piensas en Pedro Sánchez. Y si piensas en la cerámica, no piensas en Picasso, piensas en Demi Moore, y eso no está bien».

En cuanto a María Dabán, criticó el cinismo de Sánchez, que «en esta campaña lleva el amor por bandera, cuando probablemente es lo que menos promulga, el amor en sus mítines», y subrayó su amnesia cuando habla de los casos de corrupción y se presenta como víctima de ellos: «Tienes 120 imputados relacionados con el PSOE e incluso con tu familia en 17 causas diferentes. ¿Entonces, cómo que has sufrido?». Llegaste a la Moncloa con la promesa de la regeneración democrática. Hombre, mucha no ha debido de haber».

Juan del Val incidió en esta «sociedad infantilizada» y en que Sánchez jamás «asume responsabilidades, que es otra de las características de una mentalidad adolescente». «Es también otra cosa que le compran siempre. Ser víctima de lo que él mismo provoca sin asumir responsabilidad», remató.

«Más de un millón de euros del Estado» contra «un periodista»

Hacia el final, la tensión escaló al hablar de la persecución a la prensa crítica, cuando Amón señaló que le «da igual estar o no en un archivo del Ministerio del Interior con una etiqueta». «Los periodistas somos sujetos de persecución, de hostigamiento, de señalamiento», momento en el que apeló directamente a Pablo Motos: «Tú, el primero, por cierto, con campañas financiadas por el Estado, campañas financiadas por el Estado contra un periodista». El presentador aportó la cifra exacta de «más de un millón de euros de los impuestos de los españoles».

Usar TVE «para amenazar a otros programas con el dinero de todos»

El punto álgido llegó cuando se abordó el uso partidista de los recursos públicos, momento en el que se advirtió que «luego está la gracia de utilizar la televisión pública para amenazar a otros programas con el dinero de todos, porque El Hormiguero ha cumplido 21 años y se juega su credibilidad, su publicidad y su audiencia cada noche».

«La Revuelta no funciona así. La Revuelta es un programa construido y concebido por Sánchez para competir con éste con el dinero público (…) No se puede utilizar la televisión pública para un uso partidista, ni partidario, ni como un instrumento de poder y propaganda en una campaña electoral», sostuvo Rubén Amón, que añadió con ironía: «Y esto lo hace Sánchez y tenemos que reírnos. Con lo valiente que es y con el atleta sexual en que se ha convertido».

Para cerrar el bloque y poner paños calientes frente a la presión institucional, Pablo Motos zanjó el debate con serenidad y recordó que «el programa lleva 21 temporadas»: «Antes de Pedro Sánchez, este programa ya estaba. Y siempre que hacemos el programa, se están emitiendo en todas las cadenas programas de la competencia. O sea, que estamos acostumbrados a competir».

Juan del Val tuvo la última palabra en este asunto: «La Revuelta es un programa que tiene una audiencia estupenda, fantástica» y que «es verdad que a veces utiliza a los demás para hacer humor, pero eso siempre es una cosa buena, siempre que el chiste sea brillante».