Telecinco

Fango, desnudos sin filtro, rupturas y un atropello cultural: la noche más salvaje y grotesca de ‘Supervivientes’

Yola Berrocal superó con creces el meme histórico de Chelo García-Cortés embadurnada en barro

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Asraf y Chiqui en 'Supervivientes'. (Telecinco)
Paula M. Gonzálvez

Si pensabas que la televisión en abierto aún guardaba algo de pudor, la gala de Supervivientes -Tierra de nadie (Telecinco)- vino a reventar todos los límites del recato y a dar una patada a la enciclopedia. Lo hizo en prime time con un plato combinado de vergüenza ajena, carne fresca en bandeja de plata, un drama sentimental digno de culebrón turco y una exhibición de ignorancia que dejó a la audiencia pidiendo perdón a nuestros antepasados. Una velada llena de momentos gloriosos y bizarros.

El plato fuerte fue la prueba del barro. El planteamiento era sencillo y muy «higiénico»: embadurnarse hasta los hígados, correr como si te persiguiera la Agencia Tributaria y escurrir el lodo acumulado en el cuerpo dentro de un cubo para ver quién juntaba más manteca.

Pero claro, entre el afán por rebañar hasta la última gota de fango, la física y el rozamiento salvaje del circuito, los bikinis salieron despedidos y los bañadores tiraron la toalla. Aquello parecía más una playa nudista en hora punta que un concurso de prime time. En todo caso, un reality de dos rombos. El meme de Chelo García-Cortés ha quedado reducido a una mera anécdota.

No hubo espacio para la imaginación: se vieron tetas, pezones desbocados y hasta genitales en primer plano -en casi todos los casos, fueron los de Yola Berrocal- sin que al realizador de Telecinco le diera tiempo ni a pinchar una cámara fija, meter un plano de las palmeras o del mono que espía a los concursantes, pedir auxilio a realización o poner un mísero píxel de cortesía. Las concursantes no sabían si taparse la delantera, sujetarse el trasero o seguir restregándose en el suelo como si no hubiera un mañana. Fueron más los píxeles, deslices y despliegue anatómico en pantalla que en la época dorada de las Mama Chicho. ¡Eso sí que es dejarse la piel por la audiencia!

Por si la cuota de carne no fuera suficiente, la noche nos regaló otro destape glorioso cuando Damián Quintero se coronó ganando la prueba de recompensa: una ducha de agua dulce. El karateca y subcampeón olímpico no se lo pensó dos veces: para quitarse la roña caribeña, se despojó absolutamente de todo y terminó con el trasero -blanco- frente a las cámaras, jabón en mano y dando la estocada final sin la menor vergüenza. ¡Telecinco en estado puro!

Y, por supuesto, ante semejante desfile de carne al aire, Jorge Javier Vázquez estaba desatado: con lo que a él le gusta una buena guarrería televisiva y un buen picoteo de carne fresca… El presentador estaba disfrutando como un enano en plató, frotándose las manos y gozándolo más que nadie con tanto desmadre y tanta marca de bañador.

La ruptura de Arkano con Ivana

Y si el barro y el agua dejaron cuerpos al aire, la trama sentimental dejó el corazón helado con la ruptura en directo entre Arkano e Ivana Icardi.
Mientras medio país seguía intentando asimilar el desfile ginecológico y la ducha de Damián, el rapero, acostumbrado a soltar el rollo con versos a la velocidad de la luz, decidió cortárselo a su chica como un artista del postureo: tras pasarse semanas sembrando ilusiones, regalándole los oídos y mareando la perdiz bajo el sol de Honduras, le dio la patada sin ton ni son. Se armó de valor (es un decir) y le soltó el hachazo con la fría premeditación de un cirujano sin alma.

Ivana se quedó rota, destrozada de dolor y llorando a moco tendido, más descolocada que un vegetariano en una barbacoa. Verla hundida en directo fue más doloroso con su aspecto en ese momento, después de haberse rebozado en el barro. Habría quedado mejor dejarla con un pareado.

‘El Tenorio’ de… ¡Cervantes!

Respecto a la prueba cultural… Cervantes, perdónalos porque no saben lo que dicen. Por si no habíamos tenido bastante con la anatomía, el desapego y las lágrimas, el concurso remató la faena con la prueba de cultura general. Y ahí ya se rozó la tragedia nacional.

Ante la pregunta de quién escribió Don Juan Tenorio, más de uno respondió con total firmeza, una seguridad aplastante y sin pestañear: Miguel de Cervantes. José Zorrilla se levantó de la tumba para pedir tiempo muerto y evitar que le atribuyeran la autoría de La Isla de las Tentaciones. El hambre no sólo encoge el estómago, también la memoria.