Mary de Dinamarca rescata una tiara desaparecida y subastada de zafiros y diamantes de 1898 y la moderniza
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La reina Mary de Dinamarca ha recuperado una de las piezas más singulares de la historia de la joyería de la Casa Real danesa. Se trata de una tiara de zafiros y diamantes creada a finales del siglo XIX que perteneció a la reina Alejandrina y que, después de pasar por distintas generaciones de la familia, salió a subasta en 2018 por unos 350.000 euros. La joya regresó a la Colección Real danesa en 2024 y volvió a acaparar todas las miradas cuando Mary la lució en una cena de Estado en el palacio de Christiansborg, en Copenhague, el 19 de octubre de 2026, durante la visita oficial del presidente vietnamita Tô Lâm. Su nueva imagen combina el valor histórico de la pieza con una interpretación contemporánea, recuperando el esplendor de una joya con más de un siglo de historia.
Una joya de 1898 con un regalo imperial detrás
La historia de esta tiara se remonta a 1898, cuando la princesa Alejandrina de Mecklemburgo-Schwerin contrajo matrimonio con el príncipe Christian de Dinamarca en Cannes. Entre los regalos que recibió la pareja se encontraba esta joya, obsequio del zar Nicolás II de Rusia y de su esposa, la zarina Alejandra Fiódorovna. Años después, ambos se convertirían en el rey Cristián X y la reina Alejandrina de Dinamarca, tras acceder al trono en 1912.
La pieza, atribuida a la firma rusa C. E. Bolin y fechada entre 1897 y 1898, es representativa de la estrecha relación que existió entre las casas reales europeas y la corte imperial rusa. Su diseño original reúne zafiros y diamantes, con piedras de gran tamaño que aportan color y luminosidad al conjunto. Según la casa de subastas Bruun Rasmussen, la tiara cuenta con ocho zafiros ovalados de Ceilán, con un peso conjunto de 33 quilates, además de diamantes que suman aproximadamente 53 quilates.

De generación en generación hasta llegar a una subasta
La tiara permaneció durante décadas en manos de la familia real danesa. En 1933, la reina Alejandrina se la entregó a su nuera, la princesa Carolina Matilde, esposa del príncipe Knud. Posteriormente, la pieza pasó a los descendientes de esta rama familiar y quedó vinculada a sus nietas, Josephine, Camilla y Feodora.
Sin embargo, la joya terminó saliendo del entorno familiar. En 2018, sus propietarias decidieron ponerla a la venta en una subasta organizada por Bruun Rasmussen en Copenhague. La casa había estimado su precio entre 200.000 y 270.000 euros, pero la puja alcanzó los dos millones de coronas danesas, equivalentes a unos 350.000 euros con la comisión del comprador incluida, según los datos publicados por la propia firma.
La identidad del comprador no trascendió públicamente y la tiara pasó a una colección privada. Durante años, su paradero quedó fuera del foco público, lo que contribuyó a alimentar el interés por una pieza ligada a la historia de la monarquía danesa.

El regreso al joyero real y su transformación
La historia dio un nuevo giro en 2024, cuando la Colección Real danesa adquirió la tiara a su propietario privado. De este modo, la joya volvió al patrimonio de la institución y pudo plantearse su recuperación para futuros actos oficiales.
La reina Mary ha participado en la actualización de la pieza junto a las diseñadoras Diana Holstein y Hanan Emquies. La intervención respeta su herencia histórica, pero adapta su presentación a una estética más actual. Una de las características más interesantes de la tiara es su versatilidad: fue concebida como una joya convertible, capaz de utilizarse de distintas formas, entre ellas como diadema, collar o broche.
La estructura también ha experimentado cambios a lo largo del tiempo. Tras pasar a manos de Carolina Matilde, el diseño fue modificado y, durante la década de 1960, el elemento central se colocó sobre la base para darle una silueta más tradicional de tiara.

Una reaparición en una noche clave para el príncipe Christian
Mary estrenó la versión renovada el 19 de octubre de 2026, durante la cena de Estado celebrada en el palacio de Christiansborg, en Copenhague, con motivo de la visita oficial del presidente vietnamita Tô Lâm y su esposa, Ngô Phương Ly.
La velada tuvo además un significado especial para el príncipe Christian, heredero al trono, que asistió por primera vez a una cena de Estado ofrecida a un jefe de Estado extranjero. La aparición de la tiara convirtió la elección de joyas de la reina en uno de los detalles destacados de la noche.
Mary también recuperó el elemento central de la pieza original, que llevó separado y colocado sobre una banda de terciopelo azul a juego con su estilismo.
