Jordi Roca tiene la ensalada con calabaza, boniato y níscalos perfecta para disfrutar del otoño: «Es superenergizante»
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El otoño invita a cambiar la forma de comer. Cuando bajan las temperaturas, apetecen platos reconfortantes, ingredientes de temporada y recetas capaces de llenar la mesa de color y sabor. Además, quedan menos de tres meses para Navidad, así que es un buen momento para apostar por comidas equilibradas sin renunciar al placer de comer bien. La temporada ofrece un auténtico abanico de posibilidades. Calabaza, boniato, setas, granada, cítricos y zanahorias permiten preparar platos nutritivos, sabrosos y muy apetecibles. Son productos que están en un momento excelente y que aportan diferentes texturas, colores y matices a nuestras recetas.
Una de las propuestas más originales para estos días llega de la mano de Jordi Roca: una ensalada que no lleva ni lechuga ni tomate y que el cocinero ha bautizado como ensalada cálida de invierno. Una receta reconfortante, llena de color y perfecta para aprovechar algunos de los mejores productos del otoño. El propio Roca define esta preparación de una manera muy gráfica: «Te abraza el estómago y el esófago». Una frase que resume perfectamente el espíritu de este plato, pensado para los días fríos en los que buscamos comer bien, pero también disfrutar de una receta reconfortante.
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Ingredientes para la ensalada de otoño de Jordi Roca
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½ calabaza tipo cacahuete (aproximadamente 700 g)
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2 boniatos (aproximadamente 500 g)
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250 g de níscalos
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1 zanahoria grande
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½ granada
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2 naranjas
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1 diente de ajo para saltear los níscalos
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30 g de piñones
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2 dientes de ajo para el pesto
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40 g de parmesano
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100 g de tomates cherry confitados
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20 g de albahaca fresca
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60 g de pimientos del piquillo
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100 ml de aceite de oliva virgen extra
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½ cucharadita de sal
Cómo preparar esta ensalada otoñal
El primer paso consiste en asar la media calabaza y los dos boniatos enteros y con piel. Se introducen en el horno hasta que estén muy tiernos y blandos. Después se dejan enfriar, se pelan y se cortan en dados gruesos.
Mientras se enfrían las hortalizas, se limpian los níscalos y se saltean en una sartén con un poco de aceite de oliva y un diente de ajo aplastado. Hay que dejar que se doren bien para conseguir todo su sabor.
Por otro lado, se ralla finamente una zanahoria grande y se desgrana media granada, retirando las membranas blancas. La fruta aportará un contraste fresco y ligeramente ácido que combina especialmente bien con el dulzor de la calabaza y el boniato.
El elemento que termina de unir la receta es un pesto casero muy especial. Para prepararlo, se trituran 30 g de piñones, dos dientes de ajo, 40 g de parmesano, 100 g de tomates cherry confitados, 20 g de albahaca fresca y 60 g de pimientos del piquillo. Se añaden 100 ml de aceite de oliva virgen extra poco a poco hasta conseguir una salsa cremosa y homogénea.

Finalmente, se exprimen las dos naranjas. Parte de su zumo sirve para acompañar la zanahoria rallada, mientras que algunos gajos, cortados al vivo, se incorporan directamente al plato.
Solo queda reunir todos los ingredientes: calabaza, boniato, níscalos, zanahoria, granada y naranja. Se añade el pesto y se mezcla cuidadosamente hasta conseguir una ensalada bien ligada, cremosa y llena de color.
El resultado es una propuesta muy diferente a las ensaladas tradicionales. No lleva lechuga ni tomate, pero sí una combinación de verduras, frutas, setas, frutos secos y aceite de oliva que consigue reunir una gran variedad de sabores y texturas. Con menos de tres meses para Navidad, esta ensalada de Jordi Roca es una opción estupenda para seguir disfrutando de la cocina mientras incorporamos ingredientes de temporada a nuestra alimentación. Porque cuidarse antes de las fiestas no tiene por qué implicar renunciar al placer: una receta saludable también puede ser apetecible, saciante, colorida y deliciosa.