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Ni rojo ni manicura francesa: el color de uñas que más se va a llevar este otoño según las expertas es el «azúcar de calabaza»

La tendencia demuestra además que el otoño no obliga a elegir únicamente colores oscuros

El color calabaza funciona porque se encuentra a medio camino entre el naranja intenso y los marrones de los meses fríos

Los pequeños detalles rosas suavizan el conjunto y aportan una dimensión diferente al naranja

El otoño invita a cambiar la paleta de la manicura. Después de meses dominados por rosas transparentes, corales y tonos pastel, octubre recupera colores más cálidos, profundos y envolventes en el color de uñas. Entre ellos aparece el tono calabaza, y azúcar de calabaza, una tonalidad naranja quemada que puede aportar energía sin perder sofisticación. La presentadora británica Claudia Winkleman acaba de demostrar que no hace falta vestir de colores otoñales para incorporar esta tendencia: sus uñas anaranjadas destacaron precisamente porque contrastaban con un estilismo completamente negro.

El resultado ofrece una manera sencilla de actualizar la manicura y añadir un punto de color a los conjuntos de esta temporada. La propuesta de Winkleman combina una base inspirada en la calabaza con pequeños matices de rosa pastel, alejándose del clásico naranja óxido. Esa mezcla hace que el tono resulte más luminoso y contemporáneo, especialmente cuando se aplica con un acabado brillante. En Harper’s Bazaar Inglaterra señalan el interés por los tonos “pumpkin cider”, una gama situada entre el naranja, el dorado y el óxido que puede funcionar como neutro otoñal o adquirir un acabado más llamativo mediante fórmulas metálicas, cromadas o con reflejos. La tendencia demuestra además que el otoño no obliga a elegir únicamente colores oscuros: los tonos cálidos pueden compartir protagonismo con nudes, rosas suaves y acabados luminosos.

El color de uñas que protagonizará el otoño

La manicura de Claudia ofrece así una referencia concreta para incorporar color sin perder elegancia. También es una alternativa sencilla para quienes quieren estrenar temporada sin recurrir a un diseño demasiado elaborado.

El color calabaza funciona porque se encuentra a medio camino entre el naranja intenso y los marrones de los meses fríos. Tiene personalidad para convertirse en protagonista, pero puede adaptarse a distintas longitudes y formas de uñas.

En una manicura tradicional, el acabado crema ofrece un resultado elegante y fácil de llevar. Para una ocasión especial, el mismo tono puede incorporar brillo dorado o un efecto metalizado.

La inspiración de Claudia Winkleman 

La manicura de Winkleman demuestra otra posibilidad: utilizar el naranja como contraste frente a un estilismo oscuro. Su flequillo y jersey negros son un perfecto contraste sobrio sobre el que las uñas adquieren protagonismo.

Los pequeños detalles rosas suavizan el conjunto y aportan una dimensión diferente al naranja. El resultado es menos previsible que una manicura completamente burdeos o marrón.

Cómo llevar las uñas azúcar de calabaza 

Este color de uñas combina especialmente bien con negro, marrón chocolate, camel, beige, gris y denim. También puede utilizarse junto a prendas blancas o crema para crear un contraste luminoso.

La forma de la uña modifica el efecto. Las uñas cortas y redondeadas ofrecen una apariencia sencilla, mientras las almendradas pueden aportar un acabado más sofisticado.

Del naranja al pumpkin cider 

La tendencia “pumpkin cider” amplía la paleta y permite buscar tonos con matices dorados, cobrizos o rojizos. Los expertos en Harper’s Bazaar Inglaterra destacan que esta gama puede funcionar como un neutro otoñal en fórmula cremosa y adquirir una estética más glamourosa con acabados metálicos o cromados.

Esto permite adaptar la tendencia a diferentes estilos. Un naranja apagado puede funcionar a diario, mientras que un acabado dorado puede reservarse para una celebración.

Cómo conseguir una manicura duradera 

Antes de aplicar el color de uñas, conviene limpiar y preparar las uñas y utilizar una capa base adecuada. Dos capas finas suelen ofrecer una cobertura más uniforme que una sola capa gruesa. Después, una capa superior ayuda a proteger el acabado.

La American Academy of Dermatology aconseja hidratar las uñas y las cutículas, y evitar cortar estas últimas, ya que forman parte de la barrera protectora frente a infecciones.

El color calabaza funciona como una alternativa a los tonos clásicos, principalmente para quienes cada otoño recurren al burdeos, el chocolate o el verde oscuro. Su carácter cálido conecta con la estación, pero el matiz anaranjado introduce frescura.

El detalle que actualiza cualquier look 

La manicura de Winkleman confirma que no hace falta cambiar todo el armario para introducir una tendencia. Unas uñas calabaza pueden transformar un conjunto básico y convertirse en el pequeño detalle que aporta personalidad.

La combinación de naranja calabaza y rosa pastel ofrece una opción cálida, llamativa y versátil para el día a día, convirtiéndose en el original “azúcar de calabaza”. La propuesta invita a adaptar esta paleta al gusto personal.

 Rojo y burgundy, otras tendencias

Hay más colores que veremos este otoño además del calabaza. «El rojo pide protagonismo; el burgundy lo insinúa. Es un color que puedes llevar a una entrevista de trabajo o a una cena sin que nadie piense que estás compitiendo por la atención, y esa mezcla de discreción y carácter es justo lo que nos piden ahora mismo las clientas que quieren salir del rojo plano sin irse a un color soso», señala Lina Paola Valderrama, Coordinadora de Tendencias de Masglo.