Científicos no dan crédito: el desierto más árido de la Tierra está cubierto de flores silvestres en este mismo momento
El desierto de Atacama se ha llenado de flores tras unas lluvias históricas
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El desierto de Atacama ha cambiado de aspecto en cuestión de semanas. Las laderas que normalmente muestran tierra desnuda y piedras aparecen ahora teñidas de violeta, amarillo y blanco gracias a las flores que han aparecido. El motivo de estas tiene que ver con las lluvias que cayeron durante el invierno chileno y que han permitido crecer a plantas que, en algunos lugares, llevaban décadas sin dejarse ver. Y esa floración, conocida en Chile como desierto florido, ha atraído a visitantes de todo el país.
El evento no es algo aislado sino que recorre una buena extensión de tierra. En concreto, la Corporación Nacional Forestal de Chile (Conaf) ha calculado que las condiciones favorables para la vegetación se extienden por unos 17.000 kilómetros cuadrados, por lo que los técnicos prevén que el episodio sea uno de los más destacados desde 1997. El dato sorprende especialmente porque Atacama está considerado el desierto no polar más seco de la Tierra.
El desierto más árido de la Tierra está cubierto de flores silvestres
El agua llegó en julio y agosto, en pleno invierno del hemisferio sur. En algunas localidades se midieron acumulaciones de entre 160 y 190 milímetros, registros poco corrientes en una región que puede pasar largos periodos prácticamente sin precipitaciones. Las tormentas tuvieron consecuencias graves en distintas zonas de Chile, incluidas inundaciones, aunque en el desierto también desencadenaron un proceso que los científicos conocen bien. Bajo esa superficie aparentemente vacía permanecen semillas, bulbos y tubérculos capaces de soportar la sequía durante años. Cuando el suelo recibe suficiente humedad, una parte germina y las plantas aprovechan el tiempo disponible para crecer, florecer y producir nuevas semillas. Si las condiciones vuelven a ser adversas, muchas desaparecen de la superficie, pero dejan preparada la siguiente generación.
César Pizarro, biólogo y responsable de conservación de la biodiversidad de Conaf en Atacama, explicó a Associated Press que existen cerros donde no se veían flores desde hacía 30 o 40 años. Las semillas estaban allí todo ese tiempo. Lo excepcional de este año no es que hayan aparecido plantas desconocidas, sino la cantidad de terreno en el que han encontrado agua suficiente para desarrollarse. Atacama se extiende entre el océano Pacífico y la cordillera de los Andes, una ubicación marcada por condiciones climáticas muy particulares. En buena parte de su territorio, la aridez domina el paisaje durante casi todo el año. Por eso, la llegada de lluvias abundantes no garantiza siempre una floración semejante: también influyen su distribución, la humedad que consigue retener el suelo y el momento en que cae el agua.
Las flores que han aparecido tras décadas bajo tierra
En el desierto pueden florecer más de 200 especies vegetales, según los responsables de Conaf. No todas presentan el mismo aspecto ni aparecen a la vez. Entre las más conocidas figuran las añañucas, de colores rojos y amarillos; los suspiros blancos, y los terciopelos anaranjados. También está la garra de león, una planta nativa que suele llamar la atención por sus flores de colores intensos. El fenómeno tiene además su calendario. Unas especies brotan antes y otras necesitan más tiempo. Así, una misma ruta puede ofrecer paisajes distintos con pocas semanas de diferencia, haciendo además que el mosaico cambia de un lugar a otro.
De este modo, algunas laderas muestran grandes manchas violetas mientras otras conservan todavía el color de la tierra. Las zonas de floración tampoco son continuas: la cifra de 17.000 kilómetros cuadrados se refiere al área estimada donde el fenómeno puede producirse, no a una alfombra ininterrumpida que cubra todo el desierto. Jorge Carabantes, responsable del Departamento de Áreas Protegidas de Conaf, calificó el episodio de extraordinario en declaraciones recogidas por Associated Press. A diferencia de lo que sucede en zonas más húmedas, en Atacama las plantas no disponen cada primavera del agua necesaria para florecer. Algunas oportunidades de reproducción están separadas por muchos años.
Las lluvias también pueden activar otras formas de vida. Según los especialistas, en el suelo permanecen estructuras de resistencia y huevos de algunos animales pequeños que aprovechan estos periodos húmedos. Por eso, la transformación interesa a los investigadores más allá de su espectacular aspecto.
Una floración que atrae turistas hasta noviembre
Las previsiones sitúan la floración de 2026 entre las más extensas desde 1997. Las primeras flores comenzaron a verse en agosto y la mayor abundancia se esperaba ahora para el mes de octubre. Y en ciertas zonas van a poder mantenerse hasta noviembre, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan, por lo que para los expertos, y muchos visitantes es una oportunidad difícil de repetir. De hecho, algunos han viajado cientos de kilómetros para contemplar el paisaje. Las autoridades turísticas calculan que la región podría sumar cerca de 300.000 viajes con pernoctación a lo largo de la temporada.
Esa afluencia también obliga a tomar precauciones. Las autoridades piden utilizar los caminos habilitados, no pisar las plantas y evitar arrancar flores, y es que aunque el espectáculo dure pocas semanas, su continuidad depende de que las plantas puedan producir semillas. Cuando el terreno vuelva a secarse, quedarán enterradas a la espera de otra temporada de lluvias suficientes.