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CRÍTICA

Versión gamberra de ‘Les Nits del Casino Comedy’ en el Teatre del Mar

El Carpadiem ha acogido un monólogo atípico titulado 'Vull ser un bon mallorquí'

El Teatre del Mar ha acogido un monólogo atípico titulado Vull ser un bon mallorquí, aunque inicialmente –luego se cambió– iba a ser bon palmesà. 

No pasa nada, todo sea por la comedia. Eso de monólogo atípico viene por situar en escena a dos cómicos, el menorquín Dani Morlà y el barceloní J. M. Raventós, además de un tercer invitado que cambiaba según el día de la función, personificándose cuando yo fui en la periodista pollencina Marta Ferrer. Nótese el hecho de relegar este espectáculo al Carpadiem, que es el segundo escenario, o sala petita del Teatre del Mar, donde se programa lo que cabe considerar asunto menor –aunque no siempre– de temporada.

Existe, entiendo yo, un vínculo entre Les Nits del Casino Comedy con sede en Ciudadela y Barcelona Club, en este caso al coincidir en escena Morlà y Raventós; de manera que lo visto en Carpadiem es una suerte de versión a lo gamberro de los monólogos que en ambos espacios suelen tener lugar.  

La propuesta era clara. Nada más acceder al pequeño espacio, al público se le pedía colaborar enseñando –mediante notas anónimas– cómo se hacen las cosas en Mallorca, al objeto de averiguar hasta qué punto serán capaces los dos cómicos de poner en práctica todo aquello que les enseñamos. Es decir, poner a prueba a dos aspirantes a ser buenos mallorquines. Obviamente, lo que seguirá a continuación es un simpático disparate que nada tiene que ver con la propuesta de arranque. Ellos se limitan a aportar el humor, mientras el invitado, en este caso Marta Ferrer, simplemente les sirve de coartada.

Lo que suele calificarse de show de monólogos, humor y comedia en vivo.

A partir de aquí, apenas merece la pena continuar, porque la espina dorsal del espectáculo es la nada más absoluta regada de algunas risas y el temor del respetable a ser víctima de eso que se llama interacción con el público. Aunque debe reconocerse la indiscutible proximidad de ambos cómicos a la hora de enfrentarse con los asistentes, y escenificando lo que se podría interpretar como un programa de televisión con medios muy reducidos.