Macabros detalles del asesinato machista de Can Pastilla: testigos encontraron el cuerpo de la víctima «incrustado» bajo el salpicadero del coche
Varios declarantes han asegurado en el juicio que el acusado abandonó el vehículo "tranquilamente" dejando a María del Rosario sin vida y a la menor dentro del coche
El juicio que se está celebrando contra George Virgiliu Teianu, el rumano que asesinó a su pareja en la localidad palmesana de Can Pastilla asestándole 66 puñaladas en presencia de su hija de tres años, ha revelado estremecedores detalles. Los testigos del crimen han asegurado que hallaron el cuerpo de María del Rosario «incrustado» bajo el salpicadero del coche después de que acabara estampado contra otro vehículo.
Ha sido una vigilante de seguridad de Endesa, en las cercanías del accidente, la que ha explicado que, tras terminar su turno y mientras se dirigía a su vehículo, escuchó «una gran explosión» que le recordó a la que ocurrió cerca de su casa una vez que mataron a un guardia civil.
Según su relato, se acercó al vehículo y, aunque al principio no vio a nadie, después «vio aparecer la cabecita de la niña» en la parte de atrás. Poco después, debajo del salpicadero en la parte del copiloto, vio el cuerpo de la víctima «incrustado en una posición impresionante».
Además, otra mujer ha afirmado que escuchó un «estruendo superfuerte» cuando salía de un establecimiento de la zona y que al acercarse vio al acusado abandonando el vehículo «como si no fuera con él». Al acercarse al vehículo siniestrado, ha continuado, vio a la víctima «hecha un ovillo».
Una vecina de la zona también vio al procesado abandonando el lugar «tranquilamente y mirando hacia el coche como si hubiera alguien».
En la sesión de este martes ha declarado como testigo la mejor amiga de María del Rosario, que ha recordado el temor de la víctima por las represalias que pudiera tomar el procesado cuando le denunció y se ordenó una orden de protección. «Empezó a llorar y me dijo ahora me va a matar», ha recordado la mujer que le dijo la víctima.
La amiga ha definido a María del Rosario como «una buena persona y una buena madre, con un buen corazón» y ha contado algunos episodios de violencia. La mujer ha recordado un episodio ocurrido solo dos días antes, cuando la víctima recogió al procesado del aeropuerto, a pesar de tener ya una orden de protección vigente. Según su relato, el hombre trató de provocar un accidente, con las dos niñas en el interior, «para que murieran los cuatro».
María del Rosario, ha afirmado la testigo, accedió a ver a su ex pareja a pesar de las órdenes de alejamiento, «por las niñas». «Yo veía una relación toxica. La tenía muy manipulada», ha indicado.
Y es que, según relata la acusación pública, el acusado y la víctima, Rosario Díaz, mantenían una relación sentimental desde hacía aproximadamente diez años y tenían dos hijas en común de nueve y dos años en el momento de los hechos. Sobre el hombre pesaba una orden que le prohibía acercarse a menos de 500 metros o comunicarse con ella, obligándole a llevar una pulsera telemática de control.
Sin embargo, tras insistir mediante numerosas llamadas y mensajes, el acusado convenció a la mujer para verse el 10 de diciembre de 2024 a las 14:30 horas con la excusa de recoger a la hija menor en una escoleta de Palma.
La víctima acudió al lugar conduciendo su vehículo y habiendo dejado la pulsera de control en su domicilio. Una vez recogida la niña de casi dos años, el acusado tomó el volante del coche, situándose la mujer en el asiento del copiloto y la menor en el interior del habitáculo.
Mientras conducía de forma reducida, errática y muy lenta por las calles del barrio de Can Pastilla, en un tramo horario entre las 14:53 y las 14:58 horas, el acusado sacó de forma inopinada un cuchillo de 15 centímetros de hoja que llevaba escondido entre sus ropas.
Con el propósito de causar la muerte y provocar el mayor dolor físico posible, comenzó a apuñalar a la víctima, quien no pudo defenderse debido a la estrechez del habitáculo. Recibió un total de 66 puñaladas repartidas por la cabeza, cuello, tórax, abdomen y brazos, provocándole la muerte a los pocos minutos. Tras el ataque, el acusado aceleró el vehículo y provocó diversos incidentes de tráfico hasta colisionar por alcance con otro coche frente a un establecimiento en la calle Camí de Can Pastilla, a la altura del número 33.
A continuación, abandonó el coche y se dio a la fuga a pie, desentendiéndose del choque, del cuerpo inerte de la mujer y de su propia hija de 21 meses. A consecuencia del impacto, la menor sufrió hematomas y lesiones leves en la cara y la pierna que precisaron asistencia facultativa. El hombre ignoró los gritos de reprobación de los vecinos hasta que fue detenido por la Policía Local de Palma a las 15:29 horas en un parque público cercano.
La Fiscalía califica estos hechos como un delito de asesinato con las atenuantes/agravantes de alevosía, ensañamiento, género y parentesco, solicitando un total de 25 años de prisión, además de la pérdida de la patria potestad y la prohibición de acercarse a sus hijas durante 30 años. Asimismo, pide un año de cárcel por un delito de quebrantamiento de medida cautelar y otro año más de prisión por un delito de lesiones en el ámbito familiar dirigidas hacia la niña de 21 meses.
Además, en concepto de responsabilidad civil, la Fiscalía reclama indemnizaciones que superan los 275.000 euros para las hijas, los padres y la hermana de la víctima, fijándose una fianza de 245.000 euros para hacer frente a los daños.
Cabe recordar que George Virgiliu Teianu era un delincuente muy conocido por la Policía, con múltiples antecedentes. De hecho, fue arrestado en septiembre de 2022 tras propinar una brutal paliza al portero de una discoteca del Arenal. Por estos hechos, el procesado pasó casi dos años en prisión preventiva, pero el rumano consiguió salir tras pagar una fianza de 15.000 euros.