La fórmula para crear casi 50.000 empleos en España: coches de empresa eléctricos fabricados en Europa
Un análisis de T&E calcula hasta 344.000 empleos extra en la UE y 18.000 millones más de inversión en 2030
El dato clave: desde 2028 sólo los coches de empresa eléctricos fabricados en Europa reciban ayudas (
Cómo debe Europa competir con las marcas chinas en el mercado del vehículo eléctrico

Europa busca la manera de frenar los despidos en su industria del automóvil mientras China le gana terreno en el coche eléctrico. Una de las vías más rápidas podría estar en los garajes de las grandes compañías: los coches de empresa eléctricos, que suponen alrededor de seis de cada diez turismos nuevos vendidos en la UE.
Según un nuevo estudio de la federación europea Transport & Environment (T&E), elaborado por el instituto alemán Fraunhofer ISI, acelerar la electrificación de las flotas corporativas podría generar 344.000 puestos de trabajo adicionales en la Unión Europea en 2030 y movilizar 18.000 millones de euros más en inversiones.
España sería uno de los países más beneficiados. En el escenario más ambicioso del análisis, nuestro país sumaría 49.860 nuevos empleos, casi 50.000, mientras que en un escenario más moderado la cifra se situaría en 39.184 puestos de trabajo en la economía y la industria del automóvil.
Una ley para las grandes flotas
El cálculo parte del Reglamento europeo sobre vehículos corporativos limpios (CCVR, por sus siglas en inglés). La Comisión Europea lo propuso en diciembre de 2025 dentro de su paquete de medidas para el sector del automóvil, y ahora lo negocian el Parlamento Europeo y el Consejo.
Según T&E, la norma exige que en 2030 el 45% de los turismos nuevos que compren las grandes flotas de empresa sean eléctricos. Es un umbral mínimo que Bruselas reparte con objetivos nacionales distintos, calculados en función del PIB per cápita de cada Estado miembro.
En el caso de España, la propuesta fija que en 2030 el 55% de los coches nuevos de las grandes empresas sean de cero o bajas emisiones, con un mínimo del 36% de eléctricos puros. En 2035, esos porcentajes subirían al 76% y al 64%, respectivamente.

Ayudas sólo para coches europeos
El estudio sitúa el mayor impacto en el artículo 4 del reglamento. A partir de enero de 2028, los Estados sólo podrían conceder ventajas fiscales y ayudas a los coches de empresa de bajas o nulas emisiones fabricados en Europa.
Es una medida de calado. Los vehículos de empresa disfrutan de un trato fiscal más generoso que los particulares en 23 de los 27 países de la UE, con incentivos que en Alemania llegan a los 14.000 euros por coche, según un análisis anterior de T&E.
Con ese filtro, el dinero público dejaría de subvencionar de forma indirecta coches de combustión o importados y empujaría a las marcas a fabricar en suelo europeo los modelos eléctricos que compran las flotas. Los criterios de producción europea los fijará la Ley de Aceleración Industrial, también en debate.
Tres escenarios
Para medir el efecto, Fraunhofer ISI comparó tres escenarios. En el de referencia, sin el impulso del reglamento, los eléctricos supondrían el 47% del mercado corporativo en 2030. En el moderado, con la norma y la exigencia de fabricación europea en vigor, alcanzarían el 52%.
En el escenario fuerte, en el que los coches de combustión salen de las flotas mucho más rápido, el 69% de los coches nuevos de las grandes flotas corporativas serían eléctricos en 2030. Es el que arroja los 344.000 empleos adicionales; el moderado se quedaría en 196.000.
El salto económico también sería notable. La creación de valor pasaría de 28.000 a 48.000 millones de euros, es decir, 20.000 millones más, mientras que las inversiones en fábricas y capacidad productiva crecerían de 20.000 a 38.000 millones.
Casi 50.000 empleos en España
Para España, el escenario optimista se traduce en 2.822 millones de euros de beneficio económico y 2.620 millones en nuevas inversiones. En el moderado, los beneficios alcanzarían los 2.218 millones y las inversiones, 1.765 millones de euros.
El dato tiene especial peso en un país que es el segundo fabricante de coches de Europa, por detrás de Alemania. Según un análisis previo de T&E, el 74% de los coches eléctricos producidos en España se vende a flotas corporativas europeas.
Sin embargo, las flotas españolas van a la zaga. Apenas el 7,1% de las matriculaciones corporativas en España son eléctricos puros, frente al 54,2% de Bélgica o el 23,2% de Portugal, según la guía fiscal Good Tax Guide de la propia organización.

Alemania y Polonia, a la cabeza
Por países, Alemania sería la gran beneficiada, con 134.000 empleos adicionales, el 39% del total europeo. El estudio destaca también a Polonia, con 38.500 nuevos puestos, y a Eslovaquia, con 26.200. En Francia, la estimación es de 13.200 empleos más.
En Polonia, el impulso llegaría sobre todo de las baterías. La producción de celdas podría pasar de 31 a 81 gigavatios hora en 2030, más del doble, y el 82% de los nuevos empleos del país estaría ligado a este sector.
Más allá de la fabricación de vehículos, T&E sostiene que la normativa movilizaría inversiones en toda la cadena de suministro del coche eléctrico y daría la demanda garantizada que necesitan las fábricas de baterías anunciadas en Europa para construirse de verdad.
El caso de Volkswagen
La organización pone como ejemplo a la alemana Volkswagen. El grupo alemán prevé recortar 35.000 puestos de trabajo hasta 2030, pero el reglamento, por sí solo, podría generar hasta 56.300 empleos directos adicionales en el fabricante durante ese mismo periodo, según el escenario más ambicioso.
La explicación está en las ventas. En el escenario fuerte, las ventas de eléctricos de la marca de Wolfsburgo a flotas europeas crecerían en unas 590.000 unidades, lo que compensaría el 84% del recorte de producción de 700.000 vehículos previsto. En el moderado, el aumento sería de 99.000 coches, el 14%.
T&E advierte de que la cuestión ya no es la velocidad de la movilidad eléctrica, sino si la UE se toma en serio la competencia con China. Desaprovechar este potencial de demanda, avisa, sería un fracaso histórico cuando los fabricantes podrían ampliar su producción eléctrica para proteger el empleo.

Un aviso a los legisladores
Por eso, la organización pide al Parlamento Europeo y al Consejo que no suavicen la exigencia de fabricación europea, porque eliminaría el incentivo para que las marcas localicen su producción, y que mantengan 2028 como fecha de entrada en vigor del límite a las ayudas.
Sofie Grande y Rodriguez, responsable de flotas limpias de T&E, considera que los coches de empresa son la vía más rápida para convertir la transición eléctrica en empleo europeo, y que los legisladores tienen en su mano hacer del reglamento un motor de competitividad para el sector.
Las flotas tienen, además, un efecto multiplicador. Como los coches de empresa se renuevan antes que los particulares, T&E calcula que esta ley podría llevar hasta 7 millones de eléctricos al mercado de segunda mano en 2035, lo que abarataría el acceso para los conductores particulares.
Una apuesta frente a China
Las cifras proceden de un modelo económico que da por aplicada la norma, por lo que el empleo y la inversión reales dependerán del texto final que salga de Bruselas y de las estrategias de producción de cada fabricante.
Isabell Büschel, directora de T&E en España, recuerda que Europa ya ensambla la mayor parte de sus coches eléctricos de empresa y que ahora necesita una demanda garantizada para no perder más terreno frente al gigante asiático. Su conclusión es clara: «Europa debe apostar por los coches de empresa eléctricos fabricados en la UE».