Los pies son una de las partes del cuerpo con mayor desgaste a diario. Por ello debemos cuidarlos con diversos hábitos. No siempre lo tenemos en cuenta, y aunque nos duchemos y apliquemos una crema hidratante no es suficiente. Hay remedios, como lavarse los pies con sal y vinagre, comentados por expertos, que permiten ese relax en esta zona del cuerpo.
Es el caso de Roger Nebot, farmacéutico y formulador especializado en piel y cabello, que destacó a Woman que uno de los remedios es lavarse los pies con sal y vinagre. Ahora bien, no siempre tal mezcla sirve para todo tipo de personas y pies. Veamos qué beneficios aporta el vinagre, el agua y la sal para la piel.
Los beneficios de lavarse los pies con sal y vinagre
El experto relata que los baños de pies con sal y vinagre constituyen uno de esos remedios que pueden resultar agradables y aportar una sensación temporal de frescor, limpieza y suavidad, pero es importante no atribuirles propiedades que no tienen.
Esta mezcla ofrece diversos beneficios porque con el agua templada ablanda temporalmente la capa superficial de la piel y facilita después el cuidado de las durezas.
Por qué usar el vinagre
El medio griego Bovay destaca que el vinagre es ácido y puede crear un entorno menos favorable para ciertos microorganismos asociados con el mal olor de los pies. Al mismo tiempo, un baño de pies con agua tibia puede brindar una sensación de relajación tras un día agotador.
Para el farmacéutico, el vinagre permite acidificar la superficie de la piel. Esto aporta sensación de frescor y modificar temporalmente las condiciones en las que proliferan algunos microorganismos.
Ahora bien, el experto no lo recomienda para los hongos, el pie de atleta u otras infecciones. Para ello es mejor ir al especialista que nos dará el remedio de lo que debemos hacer.
El Centro Integral de Pie y Tobillo Kim señala que las bacterias y los hongos encuentran condiciones favorables en ambientes cálidos y húmedos, como puede ocurrir dentro de unos zapatos cerrados. “La acidez del vinagre reduce el pH de la piel y puede dificultar la proliferación de determinados microorganismos”, mencionan los expertos.
Las ventajas de la sal en el baño
El agua tibia, que también aconsejan los expertos, cumple una función especialmente agradable: proporcionar una sensación de relajación. Después de pasar horas caminando, trabajando de pie o utilizando calzado ajustado, sumergir los pies puede convertirse en un pequeño ritual doméstico de descanso.
Por su parte, la sal gruesa también aparece habitualmente en estos baños junto al vinagre. El medio Bovary analiza que al vinagre se le pueden echar dos cucharadas de sal. Ahora bien, es importante remarcar que toda esta información no demuestra que esta mezcla sea capaz de eliminar una infección por hongos. Por ello, añadir sal no convierte el baño en un tratamiento médico.
¿Quién es mejor que evite lavarse los pies con sal y vinagre?
El vinagre puede causar irritación en pieles sensibles o dañadas. Por ello, un baño de pies con vinagre no es adecuado para personas con heridas abiertas, grietas, irritación grave u otras lesiones cutáneas, a menos que un profesional de la salud indique lo contrario.
Además, hay que tener presente que, si se presenta mal olor persistente, picazón intensa, descamación, enrojecimiento u otros signos de una posible infección por hongos, lo más adecuado es que un médico o farmacéutico evalúe la afección, en lugar de depender exclusivamente de remedios caseros.
Después de un baño de pies, una crema hidratante sencilla puede resultar especialmente útil para los talones secos o agrietados. Asimismo, es importante cambiarse los calcetines con frecuencia, dejar que los zapatos se aireen y evitar mantener los pies en un entorno húmedo durante períodos prolongados.
El complemento para una rutina de relax
Un baño de pies puede ser un complemento agradable para su rutina diaria de cuidado de los pies, pero sus beneficios deben considerarse de manera realista. Una buena higiene, un secado minucioso y el tratamiento oportuno de cualquier problema cutáneo siguen siendo los pasos más importantes.
Cómo hacer un baño de pies
El proceso es sencillo y dura entre 15 y 20 minutos.
- Llena un recipiente con aproximadamente 1 litro de agua tibia, a una temperatura agradable para tu piel.
- Añade cerca de media taza de vinagre y 2 cucharadas de sal gruesa.
- Remueve para disolver la sal tanto como sea posible.
- Sumerge los pies en el agua durante 15 a 20 minutos.
- Luego, enjuágalos con agua limpia y sécalos bien.
- El paso final es especialmente importante. La humedad residual, sobre todo entre los dedos de los pies, puede favorecer la proliferación de hongos. Por ello, es necesario secar bien los pies antes de ponerse calcetines o calzado cerrado.
