Jabón líquido o jabón en pastilla: una opción es mejor que otra y un experto en higiene explica por qué

Higiene

Jabón líquido o jabón en pastilla: una opción es mejor que otra y un experto en higiene explica por qué

La elección entre jabón líquido y jabón en pastilla parece, a primera vista, una cuestión de preferencias personales. Sin embargo, cuando varias personas utilizan el mismo cuarto de baño, aparece una duda razonable: ¿es realmente higiénico compartir una pastilla de jabón? La preocupación no es infundada, ya que la superficie húmeda del jabón puede entrar en contacto con distintos microorganismos. Aun así, la evidencia disponible indica que tanto el jabón sólido como el líquido son opciones eficaces para la higiene cotidiana.

Un artículo publicado en axar.az recoge que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) coinciden en un punto fundamental: tanto el jabón en pastilla como el jabón líquido permiten eliminar los microorganismos de las manos cuando se utilizan correctamente. El CDC señala expresamente que ambas presentaciones funcionan bien para eliminar gérmenes y recomienda utilizar jabón normal y agua corriente. No existe una razón general para considerar que una presentación sea automáticamente más higiénica que la otra, pero sí hay diferencias prácticas. La pastilla puede acumular microorganismos en su superficie, mientras que un dispensador líquido evita el contacto directo entre los usuarios. Eso puede convertir al jabón líquido en una alternativa especialmente cómoda en baños compartidos, aunque tampoco está libre de riesgos si el dispensador se manipula o rellena incorrectamente.

Qué es mejor: jabón líquido o en pastilla

Una de las principales objeciones al jabón sólido es que permanece expuesto después de cada uso. Las bacterias pueden depositarse sobre su superficie, especialmente cuando la pastilla queda mojada durante largos periodos.

Un pequeño estudio realizado en 1984 encontró bacterias en entre el 92% y el 96% de las muestras de jabón sólido analizadas en distintos lugares, mientras que la proporción fue del 8% en las muestras de jabón líquido.

Estos datos pueden resultar llamativos, pero no significan que lavarse las manos con una pastilla contaminada provoque necesariamente una infección. La presencia de bacterias en el jabón y su posterior transferencia a la piel son cuestiones diferentes. Además, el propio proceso de lavado, que combina agua, jabón, fricción y aclarado, ayuda a desprender los microorganismos de las manos.

El CDC explica que el jabón actúa principalmente facilitando la eliminación de suciedad y microorganismos de la piel. Por eso, la eficacia depende mucho más de realizar correctamente el lavado que de escoger una determinada presentación.

Según Lima Mia, el líquido se dosifica mejor. Una o dos pulsaciones son suficientes para lavarse las manos, lo que evita gastar de más. En la ducha, una pequeña cantidad en una esponja o en las manos cubre todo el cuerpo.

La importancia de mantener el jabón en pastilla seco

Si se opta por una pastilla, la conservación adquiere especial importancia. Una pastilla que permanece constantemente cubierta de agua ofrece un entorno más favorable para la acumulación y proliferación de microorganismos. Por este motivo, conviene utilizar una jabonera que permita escurrir el agua y mantener el jabón relativamente seco entre usos.

Las jaboneras con rejilla, ranuras o pequeños orificios son especialmente prácticas porque facilitan el drenaje. Los restos de jabón y el agua acumulada pueden convertirse en un cúmulo de suciedad. Una limpieza periódica y un aclarado cuando haya residuos visibles ayudan a mantener unas condiciones más higiénicas.

Lo que recomiendan los expertos es que , si se usa el jabón en pastilla, sea mejor de uso personal y no se comparta con más personas.

Cuándo resulta más práctico el jabón líquido

El jabón líquido presenta una ventaja evidente en espacios compartidos: cada persona puede obtener la cantidad necesaria sin tocar directamente una superficie utilizada por otras personas. Por ello, puede resultar especialmente práctico en hogares con varios miembros, oficinas, colegios, establecimientos públicos o baños con mucho tránsito.

Sin embargo, tener jabón líquido no significa que cualquier dispensador sea automáticamente más seguro. El CDC advierte de que rellenar un dispensador que todavía contiene jabón puede favorecer la contaminación y se ha relacionado con brotes de bacterias patógenas en determinados contextos.

No conviene añadir producto nuevo sobre los restos del anterior. Lo recomendable es vaciar completamente el recipiente y seguir las indicaciones del fabricante para limpiarlo y secarlo antes de volver a llenarlo, especialmente cuando se trate de un dispensador reutilizable.

¿Cuál es más higiénico: jabón líquido o en pastilla?

La respuesta depende del contexto. Para el uso doméstico habitual, no hay una diferencia decisiva en eficacia entre el jabón líquido y el jabón en pastilla. Ambos pueden utilizarse para eliminar gérmenes si el lavado se realiza correctamente.

En un baño compartido, el jabón líquido puede ofrecer una ventaja práctica al reducir el contacto directo con una superficie común. En cambio, una pastilla bien escurrida, limpia y seca también puede utilizarse con seguridad. Por tanto, más que declarar un ganador absoluto, resulta razonable escoger la presentación que mejor se adapte al lugar y mantenerla correctamente.

Qué debemos hacer para lavarse las manos correctamente

Más importante que elegir entre un tipo de jabón líquido y sólido es lavarse las manos de manera adecuada. El CDC recomienda mojarlas con agua corriente, aplicar jabón, frotar todas las superficies, aclarar y secarlas completamente. El proceso debe durar alrededor de 20 segundos, prestando atención a las palmas, el dorso, los espacios entre los dedos y la zona de las uñas.

Es algo que quedó latente y patente durante la pandemia de la Covid que se extendió por prácticamente todo el mundo y puso de manifiesto la importancia de lavarse las manos después de tocar cualquier cosa o persona.

También conviene recordar que no es necesario recurrir a un jabón antibacteriano para conseguir una mejor higiene cotidiana. La FDA señala que no existen pruebas suficientes de que los jabones antibacterianos de venta libre sean más eficaces que el jabón normal y el agua para prevenir enfermedades.

Una pastilla no deja de ser higiénica por entrar en contacto con el agua y las manos de varias personas, siempre que se mantenga limpia y seca. El jabón líquido puede ser más cómodo en espacios compartidos, pero requiere igualmente un dispensador bien mantenido.  Es decir, no está exento de que haya bacterias y de que nos podamos contagiar de otras personas.

 

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