Sorber mocos no es solo mala educación, sino una señal de auxilio y la psicología te lo explica

Sorber mocos no es solo mala educación, sino una señal de auxilio y la psicología te lo explica

Hay determinadas acciones que llevamos a cabo de manera automática y como acto reflejo. Una de ellas es sorber mocos, un gesto cotidiano que puede parecer simplemente una reacción automática ante la presencia de secreción nasal. Sin embargo, se trata de una conducta que revela más de lo que imaginamos sobre nuestro cuerpo y nuestro estado emocional. Este acto consiste en aspirar el moco hacia el interior de la cavidad nasal en lugar de expulsarlo, y suele aparecer tanto en contextos de resfriado como en situaciones de tensión. Si bien para muchos puede resultar molesto, desde el punto de vista fisiológico tiene una explicación clara.

Más allá de la higiene, sorber mocos puede estar relacionado con el funcionamiento del sistema nervioso y con estados de ansiedad o activación emocional. Cuando una persona está nerviosa, su cuerpo activa el sistema llamado nervioso autónomo. «Es una parte del sistema nervioso que se encarga de controlar las funciones involuntarias del cuerpo, aquellas que no puedes controlar de manera consciente», mencionan expertos de la Clínica Templado. A su vez, los expertos comentan que es el encargado de regular respuestas involuntarias como la respiración, la frecuencia cardíaca o la producción de secreciones. En ese contexto, las glándulas nasales pueden aumentar su actividad, generando más moco. A su vez, el gesto repetitivo de sorber puede convertirse en una conducta autorreguladora, similar a morderse las uñas o mover la pierna. Por lo tanto, diferentes instituciones consideran fundamental comprender este hábito para analizar tanto la dimensión biológica como la psicológica del comportamiento.

¿Qué significa sorber mocos desde la psicología?

El sistema nervioso autónomo se divide en dos grandes ramas: el sistema simpático y el parasimpático. El primero se activa ante situaciones de alerta o estrés; el segundo favorece la relajación y el descanso.

Según la Organización Mundial de la Salud, el estrés sostenido provoca alteraciones fisiológicas que afectan distintos órganos, entre ellos las vías respiratorias. Cuando el sistema simpático está activo, puede modificar la vascularización de la mucosa nasal y estimular la producción de secreciones.

Sorber mocos, en este sentido, puede interpretarse como una respuesta adaptativa. Al aspirar el moco hacia dentro, el cuerpo intenta despejar momentáneamente las vías respiratorias sin interrumpir la actividad que se está realizando. Aunque realmente con este gesto se obtiene lo contrario.

Los especialistas advierten que se trata de una solución rápida que evita buscar un pañuelo o sonarse la nariz, especialmente en situaciones sociales o laborales donde la persona quiere pasar desapercibida, y también en algunas personas por pereza.

La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello explica que la mucosa nasal produce moco de manera constante para atrapar partículas, virus y bacterias.

Este moco suele desplazarse hacia la garganta y se traga de forma inconsciente. Sorber no siempre implica un problema; en muchos casos, es parte del funcionamiento normal del sistema respiratorio, pero al final no es nada bueno porque se deja dentro y no se quita.

Sorber mocos y ansiedad: una señal corporal

Cuando el gesto se vuelve frecuente y aparece sin que exista congestión evidente, puede estar vinculado a la ansiedad. Pues suele activar el cuerpo como si hubiera una amenaza real, incluso cuando el peligro no es físico. Esta activación incluye cambios en la respiración, tensión muscular y aumento de pequeñas conductas repetitivas.

Los expertos de ORL Faes remarcan que el estrés puede afectar o englobar a muchos órganos o funciones del cuerpo como el cerebro, corazón, músculos, flujo sanguíneo, digestión, aparato respiratorio.

En este sentido, los especialistas mencionan que el estrés puede afectar a distintas funciones corporales como la salud nasal. «Cuando alguien sufre esta patología sus defensas bajan y se verá más expuesto a tener alergias más agudas», explican.

Desde la Asociación Americana de Psicología (APA) señalan que los comportamientos repetitivos pueden cumplir una función reguladora, ayudando a descargar tensión acumulada.

Sorber mocos puede integrarse dentro de ese conjunto de microconductas que buscan aliviar el malestar interno, pero hay que decir que nos siempre lo consiguen. El sonido o la sensación de aspirar puede generar una percepción momentánea de control corporal.

Sober mocos: ¿un hábito o un reflejo?

Desde el punto de vista conductual, sorber mocos puede empezar como un reflejo fisiológico y transformarse en un hábito. Si el gesto se repite en momentos de incomodidad y genera alivio, el cerebro lo refuerza.

Este mecanismo está relacionado con el aprendizaje por repetición: una conducta que reduce la tensión tiende a consolidarse. Sin embargo, no siempre indica un trastorno. La mayoría de las veces se trata de un comportamiento pasajero.

Los especialistas aclaran que solo cuando se vuelve compulsivo, interfiere con la vida social, no te deja hacer varias actividades o bien, cuando se acompaña de otros síntomas de ansiedad intensa, es cuando conviene consultar a un profesional de la salud.

También es importante considerar factores ambientales. El aire seco, la contaminación o las alergias pueden incrementar la producción de moco. En esos casos, sorber es simplemente una estrategia rápida ante una molestia física.

Sorber mocos: respirar por la nariz para disminuir la ansiedad

Una de las claves para analizar este comportamiento que suele causas molestias a uno mismo y también a los demás es observar el contexto. Si la persona sorbe mocos principalmente en situaciones de estrés y además presenta otros signos como irritabilidad, insomnio o tensión constante, podría ser útil explorar el origen emocional.

Técnicas de respiración consciente y relajación pueden ayudar a reducir tanto la ansiedad como la frecuencia del gesto. La Clínica Lafuente destaca la importancia de respirar por la nariz para disminuir la ansiedad. Muchas veces no somos conscientes de que respirar correctamente puede tener muchos beneficios que hacer lo contrario.

«Se produce el filtrado y desinfección del aire, el paso por las sinusoides y lacrimales hace que bajen lágrimas al estómago y estas contienen más de 90 tipos de inmunoglobulinas que activan beneficiosamente el sistema inmunitario», concluyen los expertos. Por esto hay que detenerse, de vez en cuando, y mirar de qué manera respiramos. Hacerlo de manera despacio y consciente nos ayudará.

 

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