Contenido
- 1 Cómo son quienes miran las redes sociales sin publicar
- 1.1 Usuarios pasivos de redes sociales
- 1.2 Las características de la personalidad de quienes miran las redes sociales pero no publican
- 1.3 “Con una fortaleza psicológica fascinante”
- 1.4 ¿Y los que publican?
- 1.5 Las causas por las que estas personas miran redes sociales pero no publican
- 1.6 Las consecuencias estar presente en las redes de manera pasiva
- 1.7 Algunos consejos sobre mirar las redes sociales
En la actualidad, las nuevas tecnologías forman parte esencial de nuestra vida cotidiana. La expansión de internet y el uso masivo de dispositivos móviles han transformado la manera en que nos comunicamos, trabajamos y nos entretenemos. Plataformas como Instagram, Facebook, TikTok y X permiten compartir experiencias, opiniones e información en cuestión de segundos. Las redes sociales se han convertido en espacios de interacción constante, donde millones de personas participan activamente cada día. Sin embargo, no todos los usuarios se relacionan con estas plataformas de la misma manera ni con la misma intensidad.
Según Jessica Quero, Social Media Manager y especialista en Instagram, explica que «Una red social es una aplicación web que permite a sus usuarios conectarse con otros usuarios, creando relaciones o comunidades. Su finalidad es servir como una herramienta online de comunicación entre personas de todo el mundo». Cada persona utiliza las redes sociales según sus intereses, necesidades y rasgos de personalidad. Mientras algunos publican contenido con frecuencia y buscan interacción, otros prefieren observar en silencio. Dentro de este grupo se encuentran quienes miran las redes pero no publican, también conocidos como usuarios pasivos.
Estas personas suelen caracterizarse por ser más reservadas, reflexivas o cautelosas con su privacidad. En muchos casos, valoran el control de su imagen digital y evitan la exposición pública.
Las causas de que no publiquen pero están ahí mirando las redes pueden variar: miedo a las críticas, inseguridad, deseo de intimidad o simple preferencia por consumir contenido en lugar de crearlo.
Entre las consecuencias se encuentran una menor participación social visible, pero también una experiencia más tranquila y menos expuesta a conflictos. Como recomendación, es importante encontrar un equilibrio: participar si se desea, proteger la privacidad y recordar que no existe una única forma correcta de estar en redes sociales.
Según un estudio de la Universidad de Bournemouth, los «usuarios que navegan exclusivamente por el contenido de otros usuarios», se denominan pasivos.
Estas personas no necesariamente son menos sociables o bien interesadas en la tecnología. Simplemente viven la experiencia digital desde un lugar más reservado. A menudo valoran la privacidad y prefieren mantener su vida personal fuera del escaparate público.
- Reservadas: prefieren mantener su vida privada fuera del espacio público digital.
- Reflexivas: piensan cuidadosamente antes de compartir información personal.
- Observadoras: analizan el contenido de los demás antes de interactuar.
- Introvertidas: pueden sentirse más cómodas consumiendo contenido que generándolo.
- Cuidadosas con su imagen personal: les preocupa cómo pueden ser percibidas.
- Selectivas: eligen cuidadosamente qué cuentas seguir y qué contenido consumir.
- Independientes: no sienten la necesidad de validación social constante.
“Con una fortaleza psicológica fascinante”
El psicólogo Rafael Santandreu especifica que los que no publican sus fotos no tienen que exhibir nada para poder vivir. Son tranquilos, silenciosos, con una fortaleza psicológica fascinante. «En ese silencio hay respuestas de seguridad mental». Los recuerdos los saborean y se los guardan, la experiencia es suficiente y no necesitan aprobación de los demás. «Lo alcanzan pocas personas», según el psicólogo.
Para Santandreu, hay gente que cree que vale más si recibe más me gustas pero esto genera más ansiedad, «ser visto, no pasar desapercibido, las redes pueden ser un casino emocional para sentirse bien unos segundos». Quienes no lo hacen, no dependen de lo que piensen los demás, no demostramos nada para estar bien.
¿Y los que publican?
Al contrario de estos, según Ipsia Psicología, las redes sociales revelan importantes rasgos de la personalidad de quienes las divulgan, bien compartiendo fotos y estados o respondiendo a lo que se nos pregunta en ellas.
Todo esto produce que las redes generen aceptación o rechazo en sus seguidores o amigos, aunque bien es cierto que esto es una declaración que nace del deseo de ser oído y respetado por cada uno de nosotros.
- Inseguridad: no se sienten cómodas mostrando aspectos de su vida.
- Protección de la privacidad: desean evitar la exposición pública.
- Miedo a la crítica: temen comentarios negativos o juicios sociales.
- Falta de interés en la creación de contenido: prefieren consumir antes que producir.
- Saturación digital: consideran que ya hay demasiado contenido en redes.
- Uso meramente informativo: utilizan las redes solo para informarse o entretenerse.
- Experiencias negativas previas: pueden haber recibido críticas o conflictos en el pasado.
Las consecuencias estar presente en las redes de manera pasiva
Mirar redes sociales sin publicar puede tener efectos tanto positivos como negativos:
Consecuencias positivas
- Mayor control de la privacidad.
- Reducción de la presión social por la validación.
- Menor exposición a conflictos digitales.
- Experiencia más tranquila y menos demandante emocionalmente.
Consecuencias negativas
Comparación constante con la vida de otros. El Centro Linares Nevado Psicólogos asegura que «Compararnos con estas versiones ideales genera frustración y baja autoestima, al sentir que nuestras vidas no están «a la altura»».
- Posible aumento de inseguridades al consumir contenido idealizado.
- Sensación de desconexión social en algunos contextos.
- Menor visibilidad profesional si no se comparte contenido laboral.

Si te identificas como una persona que mira las redes pero no publica, algunas recomendaciones para mantener una relación saludable con el entorno digital incluyen:
- Establece límites de tiempo. Evita el consumo excesivo de contenido.
- Cuida tu bienestar emocional. Si el contenido te genera ansiedad o comparación negativa, reduce su consumo.
- Participa si lo deseas, no por presión. No existe una única forma correcta de usar redes.
- Protege tu privacidad. Configura adecuadamente tus opciones de seguridad.
- Diversifica tus fuentes de información. No dependas solo de las redes sociales para informarte.
Desconectar
Dedicar tiempo a actividades fuera de las redes sociales, como practicar deportes o leer, puede ayudar a reducir la dependencia digital.
Pensar en acudir a terapia
Aunque no publican, puede ser que estén igualmente enganchados a las redes sociales. Si esto sucede, entonces la adicción a estas comunicaciones es grave, la terapia cognitivo-conductual puede ser útil para aprender a manejar el comportamiento compulsivo.