Qué significa soñar con personas fallecidas y verlas con vida en los sueños: la psicología lo tiene claro

Qué significa soñar con personas fallecidas y verlas con vida en los sueños: la psicología lo tiene claro

Soñar con personas fallecidas es una experiencia profundamente común y, a la vez, intensamente emocional. Para muchas personas, estos sueños aparecen en momentos de duelo, cambios vitales o aniversarios significativos, generando preguntas que van más allá de lo racional. Muchas personas se preguntan si se trata solo de un recuerdo, si es una manifestación del inconsciente o algo más profundo. Desde una perspectiva psicológica, los sueños con difuntos no tienen una única explicación universal, sino que responden a procesos internos más bien complicados y relacionados con la memoria, la emoción y el vínculo afectivo.

Es recomendable no reducir el significado a supersticiones o interpretaciones rígidas, porque puede restarle importancia al aspecto psicológico de soñar con personas fallecidas. En este sentido, a lo largo de la historia, soñar con muertos y verlos vivos ha estado rodeado de mitos culturales y creencias espirituales. Sin embargo, la psicología contemporánea propone una lectura centrada en el funcionamiento de la mente y en cómo el cerebro procesa la pérdida. Phil Lane, psicoterapeuta y colaborador de Psychology Today, explica que estos sueños pueden entenderse como un espacio simbólico donde el inconsciente continúa elaborando la ausencia del ser querido. «No se trata solo de revivir recuerdos, sino de integrar emocionalmente la pérdida en la identidad de quien sueña, algo que rara vez ocurre de forma lineal o inmediata», menciona el profesional.

¿Por qué solemos soñar con personas fallecidas?

Según la European Sleep Research Society, los sueños cumplen una función reguladora de las emociones y ayudan a procesar la información adquirida durante la vigilia. Así, soñar con estar embarazada podría ser la forma en que el cerebro traduce la necesidad de cuidar, nutrir o esperar el momento adecuado para concretar algo importante.

Desde Psychology Today comentan que en la psicología analítica Carl Gustav Jung otorgó a los sueños un valor fundamental como vía de comunicación con el inconsciente. Jung sostenía que los sueños no son imágenes aleatorias, sino respuestas intencionales de la psique ante conflictos, heridas o cambios profundos.

«En este sentido, soñar con personas fallecidas puede interpretarse como una reacción psíquica ante el impacto emocional de la pérdida», explican. Según Jung, el sueño ofrece material simbólico que permite a la conciencia procesar aquello que aún no ha sido plenamente elaborado.

“Esta visión resulta especialmente relevante cuando la pérdida ha dejado asuntos emocionales pendientes: palabras no dichas, despedidas incompletas o relaciones muy intensas”, aseguran expertos de Psychology Today.

Por lo tanto, destacan que el sueño actuaría entonces como un mecanismo de defensa adaptativo, ayudando a la persona a restablecer un equilibrio interno. «Desde esta perspectiva, la aparición del difunto no significa necesariamente un mensaje externo, sino una necesidad interna de comprensión, integración y sentido», explican.

La relación entre soñar con personas fallecidas y el proceso de duelo

El psicólogo y filósofo Kelly Bulkeley ha estudiado ampliamente los llamados “sueños de visita”, aquellos en los que una persona percibe al fallecido como real, consciente y emocionalmente presente, y claro, también vivo.

«Estos sueños forman parte del proceso de duelo y pueden tener un efecto profundamente regulador. Muchas personas despiertan con una sensación de calma, consuelo o continuidad de tal relación, a pesar de la ausencia física», sostiene el profesional.

El experto menciona a Psychology Today que dichos sueños no siempre son agradables y también pueden incluir emociones como tristeza, ira o miedo, que son inherentes al duelo.

«Sin embargo, incluso estas experiencias difíciles cumplen una función: permiten reorganizar la vida psíquica aceptando que la persona ya no está, pero que su huella emocional permanece», afirma. De este modo, el sueño contribuye a construir una narrativa interna coherente tras la pérdida.

¿Cuál es la dimensión emocional y espiritual de soñar con muertos?

Más allá del impacto psicológico que puede suponer este hecho, soñar con personas fallecidas suele despertar interrogantes existenciales. Bulkeley subraya que, tras estos sueños, muchas personas reflexionan sobre la muerte, el alma o la naturaleza de la realidad.

Históricamente, los sueños fueron una fuente central de creencias religiosas y espirituales. Aunque la psicología no valida interpretaciones sobrenaturales, sí reconoce el valor simbólico y transformador de estas experiencias.

La psicóloga clínica Jennifer Shorter define los sueños de visita como experiencias emocionalmente intensas en las que el fallecido parece regresar para ofrecer consuelo, guía o advertencia. Esto siempre según el contexto.

Según Shorter, su impacto puede ser duradero y, en algunos casos, profundamente sanador, especialmente cuando facilitan el cierre emocional o el perdón, aseguran desde Psychology Today.

¿Qué dice la neurociencia sobre soñar con personas fallecidas?

Desde un enfoque más cognitivo, la psicóloga Emily Cook explica que los sueños cumplen una función esencial en el procesamiento de emociones, recuerdos y aprendizajes.

«Durante esta fase cuando uno duerme, el cerebro organiza la información reciente y la integra con experiencias pasadas. Por ello, cuando aparece un ser querido fallecido no es extraño, especialmente cuando la persona ocupa un lugar significativo en la memoria emocional», comenta.

A su vez, Cook señala que muchas personas interpretan estos sueños como una continuación simbólica de sus pensamientos diurnos, (si nos pasamos parte del día pensando en ello, es normal que por la noche también lo hagamos) mientras que otras los viven como encuentros reales.

¿Cuáles son los rasgos comunes de este tipo de sueños?

Según Kevin Kovelant, profesor de estudios de la conciencia en la Universidad JFK, los llamados sueños de visita presentan características distintivas. Suelen sentirse más reales que otros, con gran claridad mental y emocional.

«La persona que sueña percibe al difunto como auténtico, no como un simple recuerdo, y la trama suele ser mínima, centrada en la interacción directa», describe el experto. Además, destaca que las emociones intensas son frecuentes, así como algún tipo de contacto físico, como un abrazo.

Según establece Kovelant, es habitual que la persona fallecida aparezca más joven o saludable, y algunos soñadores describen una sensación de presencia física al despertar.

Si esto ocurre con frecuencia, y uno se siente calmado no hay problema, pero si hay malestar, entonces quizás conviene preguntar a especialistas. La psicoterapia o el acompañamiento psicológico pueden ser claves para interpretar el significado emocional del sueño y trabajar aquello que lo está generando.

 

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