Contenido
- 0.1 Fernando Miralles, orador español: «Con este gesto lograrás confianza en tu audiencia desde el primer momento»
- 0.2 Ni juegos ni idiomas: el hábito paterno que hace a los niños más inteligentes, según un estudio psicológico
- 0.3 Fernando Miralles, experto español en oratoria: «Haz este gesto si quieres que tu audiencia te preste atención»
- 1 Cómo es la personalidad del narcisista
El narcisismo es un rasgo de personalidad que se expresa en la forma en que una persona se valora a sí misma en comparación con los demás. No se trata únicamente de autoestima elevada, sino de una vivencia constante de superioridad o inferioridad que atraviesa pensamientos, emociones y conductas. El narcisista organiza su identidad en torno a ideales grandiosos y a la necesidad de sentirse especiales, admiradas o únicas. Esta dinámica influye en cómo se relacionan, cómo interpretan la realidad y cómo regulan su mundo interno, generando patrones rígidos que afectan tanto a su bienestar como al de su entorno cercano.
Aunque desde fuera puedan parecer seguras, carismáticas o exitosas, las personas narcisistas suelen vivir atrapadas en una exigencia interna constante. Necesitan demostrarse a sí mismas, y a los demás, que son valiosas, admirables y superiores. Para ello, buscan validación externa de forma continua y reaccionan con irritación, desprecio o agresividad cuando no la reciben. Su discurso suele estar centrado en sí mismas, sin verdadera escucha del otro. La ausencia de atención genera aburrimiento y sensación de vacío. Esta dependencia del reconocimiento ajeno evidencia una autoestima frágil, sostenida por la admiración externa más que por una valoración interna estable. Uno de los rasgos más visibles del narcisismo es la grandiosidad. Según el Centro Médico ABC, estas personas tienden a exagerar sus logros y capacidades, creyendo que son únicas y que solo pueden ser comprendidas por individuos de alto estatus.
Cómo es la personalidad del narcisista
Esta percepción distorsionada las lleva a vivir en una fantasía de éxito, poder o belleza ilimitados. Las normas suelen ser vistas como restricciones destinadas a otros, considerados mediocres, lo que puede derivar en conductas impulsivas o situaciones socialmente ridículas. La comparación constante con los demás es el eje desde el que se mide su valor personal.
La necesidad constante de admiración
El narcisista depende profundamente de la validación externa. A diferencia de una autoestima sana, su estabilidad emocional está condicionada a la admiración del entorno. Cuando no reciben la atención esperada, pueden sentirse humilladas o atacadas.
Desde Psicología Madrid Cepsim señalan que estas personas estimulan o aplastan a los demás según su utilidad para alimentar su grandiosidad. Si no logran crear un circuito de admiraciones, abandonan la relación y buscan nuevas fuentes de reconocimiento, ya que los otros solo tienen valor en la medida en que satisfacen sus necesidades.
Los narcisistas suelen tener dificultad en sus relaciones afectivas
El narcisismo se asocia a una marcada dificultad para amar. Las relaciones suelen ser instrumentales y poco profundas. No acostumbran a elaborar duelos tras las rupturas, ya que la relación no se basa en una conexión real, sino en la función que el otro cumple.
A su vez, los narcisistas rechazan la dependencia, la vulnerabilidad y la ayuda externa, interpretándolas como signos de debilidad. «Esta dinámica genera relaciones desequilibradas, donde la humillación, la rivalidad y la desvalorización del otro son frecuentes estrategias para sobresalir», según profesionales de Psicología Madrid Cepsim.
Vulnerabilidad y herida narcisista
Desde Psicología CAPIA explican que la llamada “herida narcisista” es el origen de su sensibilidad extrema a la crítica. “Algunas personas desarrollan un narcisismo encubierto, más retraído y silencioso, que se manifiesta en fantasías de grandeza y sentimientos internos de superioridad”, aseguran.
Además, explican que estas personas también sufren, ya que viven sometidas a una autoexigencia constante, probablemente aprendida en la infancia, donde el amor estaba condicionado al rendimiento o al éxito.
El sufrimiento interno del narcisismo
Lejos de estar exentas de dolor, las personas narcisistas viven bajo una presión interna constante. Se imponen metas inalcanzables y se persiguen mentalmente con mandatos como “debes ser el mejor” o “tienen que admirarte”. En el exterior someten a los demás, pero en su interior están sometidas a una exigencia implacable.
Este conflicto interno genera amargura, agresividad y vacío emocional, confirmando que el narcisismo no es sinónimo de bienestar, sino una estructura defensiva frente a una autoestima profundamente frágil.
Analizando psicológicamente, entre las causas más frecuentes del chantaje emocional se encuentran la baja autoestima, la necesidad constante de aprobación y ciertos rasgos de personalidad narcisista o incluso trastornos de la personalidad, como el trastorno límite (TLP).
La firma del narcisista
Según Emma Iglesias, grafóloga y perito calígrafo judicial, este tipo de firma funciona como un “grito visual” que expresa “mírame, soy importante”. En su cuenta de TikTok, Iglesias explica que este estilo también indica una autoimagen inflada, típica del perfil narcisista.
Otro rasgo significativo de cómo firman las personas narcisistas es el uso excesivo de líneas, subrayados y adornos. «La firma decorada o con un trazo final subrayando el nombre suele tener una función simbólica: destacar la identidad del firmante y marcar una posición jerárquica», asegura.






