Los veterinarios españoles están que trinan: el 70% cree que sufren más riesgo y presión laboral injustamente

Los veterinarios sufren estrés, agotamiento emocional y falta de apoyo institucional, y esto afecta a su salud y a su desempeño laboral

Veterinarios, salud mental, emociones, psicología

Recreación artística de una veterinaria agotada junto a un gato.

Muchos veterinarios no están pasando por una buena racha. Tras la atención a mascotas y animales de granja, muchos profesionales se enfrentan a jornadas agotadoras, responsabilidades crecientes y un clima de incertidumbre normativa que impacta directamente en su salud mental y emocional.

Un estudio, cuyos resultados han sido publicados en Veterinaria en riesgo, revela que estos profesionales atraviesan una etapa crítica.

Presión laboral y riesgos crecientes para los veterinarios en España

Siete de cada diez veterinarios aseguran que su trabajo es ahora más arriesgado y exige más de lo que consideran justo. Así lo indica el informe realizado por Gosbi en colaboración con Dynata, que analiza la percepción del riesgo y la carga de trabajo del sector.

El 73,2% de los profesionales relaciona su malestar directamente con la implementación del Real Decreto 666/2023. Esta normativa regula la prescripción y dispensación de medicamentos veterinarios y, según la mayoría, restringe su autonomía clínica.

Los profesionales denuncian que las obligaciones administrativas aumentan su carga laboral y limitan su capacidad de actuar en situaciones urgentes, generando una sensación constante de presión y falta de reconocimiento de su criterio profesional.

Salud mental de los veterinarios: cifras que preocupan

El impacto psicológico de la presión laboral en veterinarios es alarmante. Más del 90% reconoce sufrir ansiedad relacionada con su trabajo, el 85% padece insomnio y cerca del 60% presenta síntomas asociados a depresión. La situación ha alcanzado niveles que ya no se pueden ignorar.

El riesgo de suicidio en este colectivo es 4,5 veces superior al de la población general, según la comparativa con el estudio EDADES. Durante el último año, un 11,8% admitió haber tenido pensamientos autolesivos, principalmente entre profesionales menores de 44 años, un indicador que subraya la vulnerabilidad de las generaciones más jóvenes del sector.

Por otra parte, los veterinarios también denuncian falta de apoyo por parte de las instituciones. Aunque desempeñan un papel fundamental en la prevención de zoonosis y la seguridad alimentaria, no son considerados plenamente personal sanitario esencial en la práctica pública.

A esto se suma un impacto económico considerable. Sus servicios tributan con un IVA del 21%, lo que eleva los costes para los clientes y dificulta la sostenibilidad de las clínicas. Muchos profesionales consideran que esta carga fiscal transmite la idea de que la atención veterinaria es un lujo, aumentando la tensión con los tutores de mascotas y limitando la capacidad de ofrecer un servicio seguro y eficiente.

Agotamiento profesional de los veterinarios y movilización por la normativa

El desgaste laboral no termina al salir de la clínica. El 77% asegura que no puede desconectar del trabajo en casa y un 60% reconoce la imposibilidad de conciliar la vida familiar.

El agotamiento emocional afecta al 94% de los veterinarios, y ocho de cada diez han visto mermada su motivación por la carrera. La vocación sigue siendo el único factor que evita que abandonen el sector.

Frente a esta situación, Gosbi ha iniciado una movilización social apoyando una Iniciativa Legislativa Popular que busca flexibilizar la normativa de prescripción veterinaria. Isaac Parés, CEO de la empresa, señala que es imprescindible concienciar a los tutores de mascotas: «Quien cuida también necesita ser cuidado», subrayando la urgencia de proteger a quienes protegen la salud animal.

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