Los psicólogos piden que dejes de pedir perdón por todo y ésta es la razón

Psicología

abrazos

Las relaciones humanas están profundamente marcadas por nuestras emociones, nuestras palabras y la manera en que nos conectamos con los demás. En muchos vínculos, especialmente los cercanos, tendemos a relacionarnos desde la culpa y el perdón: pidiendo disculpas constantemente, incluso por cosas que no requieren una disculpa. Este hábito, aunque muchas veces nace del deseo de ser empáticos o amables, puede debilitar la comunicación y la percepción de uno mismo. Decir lo siento de forma automática puede hacer que nuestra presencia se vuelva más insegura, afectando nuestra autoestima y la manera en que los demás nos perciben.

Según el Gabinet Psicològic Mataró, la culpa es «el sentimiento originado como resultado de una acción que ha provocado un daño y en la cual se encuentra inmiscuida una sensación, en mayor o menor grado, de responsabilidad». Sin embargo, muchas veces la culpa no responde a una acción real, sino a una percepción distorsionada de responsabilidad. Esta tendencia a disculparse por todo, por interrumpir, por pedir ayuda, por tener una opinión distinta, responde a patrones sociales, culturales o personales que refuerzan la idea de que debemos minimizar nuestro impacto en los demás. El problema no es disculparse en sí, sino hacerlo desde un lugar automático, sin conciencia, como una forma de pedir permiso para existir. Romper con ese hábito implica reconocer cuándo una disculpa es necesaria y cuándo podemos optar por una forma más consciente y asertiva de comunicarnos.

¿Por qué sentimos la necesidad de pedir perdón?

La culpa es una emoción que cumple una función: nos ayuda a reconocer cuando hemos hecho algo que afecta negativamente a otros. Sin embargo, muchas veces sentimos culpa sin una razón real. Esto puede deberse a factores como:

Cuando esta emoción se vuelve automática, nos hace pedir perdón incluso por ocupar espacio, tener una opinión distinta o cometer errores humanos. El psicólogo Jeffrey Bernstein Ph.D, asegura en un artículo de Psychology Today que «si bien las disculpas son importantes cuando hemos hecho algo mal, disculparse en exceso puede socavar tu confianza, debilitar tu presencia e incluso hacer que los demás te respeten menos».

Las formas de disculparse: ¿cuándo es necesario?

No se trata de eliminar las disculpas por completo. Pedir perdón es un acto importante en la vida social, pero es necesario saber cuándo y cómo hacerlo. Algunas formas conscientes y adecuadas de disculparse son:

Alternativas para no decir siempre “lo siento”

Muchas situaciones no requieren una disculpa, sino un reconocimiento diferente. En vez de disculparte, puedes usar palabras que refuercen tu presencia con seguridad. Algunas alternativas incluyen:

Agradecimiento:

Confianza

Credibilidad

Palabras para sustituir el perdón

Sustituir el “lo siento” implica observar la intención detrás de tus palabras. Pregúntate:

Tips:

Cambia el enfoque de culpa a reconocimiento. Cambia, por ejemplo, Lo siento por llegar tarde por Gracias por esperarme.

Sustituye la disculpa automática por una expresión de intención. Perdón por molestar por ¿Tienes un momento? Me gustaría hablar contigo.

Usa afirmaciones claras en lugar de disminuirte. Cambia Lo siento si esto suena mal por Quiero compartir algo contigo con respeto.

Frases alternativas para dejar de decir “lo siento”

Algunos consejos para dejar de disculparte por todo

Cambiar este hábito no sucede de un día para otro, pero puedes empezar con pasos pequeños y consistentes:

 

 

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