Los psicólogos lo saben: hay emociones que si te las tragas te inflaman e hinchan como una pelota

Los psicólogos lo saben: hay emociones que si te las tragas te inflaman e hinchan como una pelota

La conexión entre las emociones y el intestino ha despertado un gran interés en la psicología y la salud en general. Durante años se pensó que mente y cuerpo funcionaban por separado, pero hoy sabemos que están profundamente relacionados. El intestino, conocido como el segundo cerebro, responde de forma directa a nuestros estados emocionales. Ansiedad, tristeza, miedo o alegría pueden influir en su funcionamiento diario.

Comprender esta relación es clave para mejorar el bienestar integral, prevenir enfermedades y aprender a escuchar las señales que el cuerpo envía cuando las emociones no están siendo gestionadas adecuadamente en la vida cotidiana moderna. En esta línea, Inma Borrego, fisioterapeuta y especialista en salud digestiva, afirma que «El intestino no solo digiere la comida, sino que digiere todo lo que nos va pasando en la vida: si callamos las cosas, si no tenemos la valentía de afrontarlas, al final el cuerpo lo va a hacer en forma de síntomas». Esta conexión existe gracias al eje intestino-cerebro, un sistema de comunicación bidireccional que conecta el sistema nervioso central con el sistema digestivo. El intestino alberga millones de neuronas y una gran parte de la serotonina del cuerpo, hormona relacionada con el estado de ánimo y las emociones.

Hay emociones que si te las tragas te inflaman

El estrés, la ansiedad y la depresión pueden alterar la microbiota intestinal, provocando síntomas como dolor abdominal, inflamación, diarrea o estreñimiento. A su vez, los problemas intestinales pueden intensificar emociones negativas, generando un círculo vicioso.

Factores como una mala alimentación, falta de sueño, sedentarismo y experiencias emocionales no resueltas fortalecen esta relación. Por ello, cuidar la salud emocional es tan importante como mantener hábitos digestivos saludables para lograr equilibrio físico y mental y mejorar la calidad de vida, prevenir trastornos digestivos crónicos y promover una respuesta emocional más estable y consciente en el día a día personal social y laboral equilibrada saludable sostenible y plena constante.

Emociones e intestino: una profunda conexión psicológica

La conexión psicológica entre las emociones y el intestino se explica a través del eje intestino-cerebro, un sistema de comunicación bidireccional que conecta el sistema nervioso central con el sistema digestivo.

El intestino posee millones de neuronas y produce una gran parte de los neurotransmisores que regulan el estado de ánimo, como la serotonina. Por esta razón, emociones como el estrés, la ansiedad, el miedo o la tristeza pueden alterar directamente el funcionamiento intestinal, provocando molestias digestivas.

La Sociedad de Medicina del Comportamiento explica que «El estrés desencadena la respuesta de lucha o huida, liberando hormonas como el cortisol, que pueden alterar la digestión. Este proceso está regulado por el eje hipotálamo-hipofisario-adrenal (HPA), que controla la respuesta del cuerpo al estrés e influye en la función intestinal».

Al mismo tiempo, un intestino desequilibrado puede intensificar las emociones negativas, afectando la salud mental. Esta relación demuestra que cuidar las emociones es fundamental para mantener un intestino sano y un bienestar integral.

Las causas de la conexión entre las emociones y el intestino

Las consecuencias emocionales y digestivas de la conexión psicológica

El estrés es uno de los principales detonantes de los problemas intestinales, ya que activa respuestas fisiológicas que alteran el tránsito intestinal y la absorción de nutrientes. A su vez, los síntomas digestivos pueden intensificar emociones negativas, creando un círculo vicioso difícil de romper si no se aborda de manera integral.

Cómo prevenir y tratar las emociones y los problemas intestinales

Consejos para gestionar emociones e intestino

 

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