Los psicólogos coinciden: socializar con familia y amigos está bien, pero «aprender a disfrutar de nuestra propia compañía es un factor protector para la salud mental»

Psicología

Los psicólogos coinciden: socializar con familia y amigos está bien, pero "aprender a disfrutar de nuestra propia compañía es un factor protector para la salud mental"

Aprender a disfrutar de nuestra propia compañía no significa renunciar a los amigos, a la familia ni a los planes compartidos. Consiste en descubrir que también podemos sentirnos bien cuando no hay nadie alrededor y que esos momentos ofrecen una oportunidad para escucharnos. En una sociedad acostumbrada a la conexión constante, reservar espacios para uno mismo puede parecer extraño, pero permite descansar del ruido cotidiano, explorar intereses y tomar decisiones con mayor libertad. Estar a solas por elección puede convertirse en una experiencia enriquecedora, y un factor protector para la salud mental. Todo ello siempre que no se confunda con el aislamiento ni con la falta de relaciones  afectivas sólidas.

La psicología recuerda que somos seres sociales: necesitamos relacionarnos, cooperar y construir lazos de confianza. Sin embargo, mantener una vida social satisfactoria no está reñido con pasar tiempo a solas. Cuando la necesidad de evitar la soledad dirige nuestra agenda, podemos acabar aceptando actividades que no nos apetecen, agotándonos o permaneciendo en relaciones poco saludables por miedo a quedarnos sin compañía. Desde Libertia Psicología explican que aprender a estar solos amplía nuestras posibilidades: nos permite elegir cuándo compartir y cuándo dedicar un tiempo a nuestros propios intereses. «El objetivo no es apartarse de los demás, sino ganar autonomía, conocerse mejor y vivir los encuentros desde el deseo, no desde la dependencia», mencionan. A su vez, los expertos sostienen que disfrutar de nuestra compañía ayuda a distinguir entre estar físicamente solos y sentirnos emocionalmente solos, una diferencia importante para cuidar las relaciones con los demás y el bienestar cotidiano. No se trata de hacerlo todo sin ayuda, sino de no necesitarla para disfrutar.

Los beneficios para la salud mental de aprender a disfrutar de nuestra propia compañía

Más calma y menos reactividad emocional

Los expertos de Desde el Ser señalan que dedicar tiempo a uno mismo puede favorecer un mayor desapego emocional. “No significa volverse indiferente, sino observar lo que ocurre sin reaccionar automáticamente desde el miedo, la ira o la incertidumbre”, aseguran. Esa pausa permite reconocer las emociones y responder con más serenidad.

Además, relacionan esta práctica con aceptar aquello que incomoda y contemplar los retos como oportunidades de aprendizaje, en lugar de vivirlos únicamente como conflictos.

Creatividad, descanso y autoconocimiento

Por su parte, Steven Aitchison da a conocer que es importante aprovechar aquellos ratos en los que uno está a solas para recuperar actividades creativas que suelen quedar relegadas: leer, pintar, escribir, tocar un instrumento o probar una afición. No hace falta perseguir un resultado; basta con explorar aquello que despierta curiosidad.

Desconectar del teléfono, el ordenador y la televisión también permite descansar de los estímulos. Aitchison sugiere crear un ritual: poner música tranquila, meditar, escribir un diario o simplemente relajarse. También anima a hacer planes en solitario, como visitar una librería, salir a cenar o emprender una escapada.

“Estos momentos sirven para preguntarnos qué nos gusta y qué necesitamos, más allá de las expectativas del entorno”, propone el experto. Por lo tanto, conocerse mejor ayuda a desarrollar una relación más amable con uno mismo.

Más autonomía en las relaciones: disfrutar de nuestra propia compañía

Desde Libertia Psicología advierten que evitar la soledad a cualquier precio puede pasar factura. Llenar la agenda para no estar en casa genera cansancio, gastos y falta de tiempo para otras obligaciones.

Aprender a hacer cosas por nuestra cuenta permite que la disponibilidad de los demás no determine todos nuestros planes. Podemos ir al cine, pasear o realizar una actividad que nos interesa, aunque nadie nos acompañe. “Esta autonomía no resta valor a la amistad o a la pareja: ayuda a elegir la compañía con libertad y a cuidar los límites personales”, sostienen los especialistas.

Es esencial distinguir entre estar solo y sentirse solo. La primera expresión describe una circunstancia física; la segunda, la sensación de no contar con apoyo, afecto o confianza. Podemos disfrutar sin compañía y mantener relaciones cercanas. Por eso, no basta con acumular encuentros: importa cultivar las relaciones de calidad.

Cuando se trata de introversión

En este caso, según Psychology Today “La introversión es un estilo de personalidad básico que se caracteriza por la preferencia de la vida interna de la mente por encima del mundo exterior de otras personas”.

¿Cómo empezar a disfrutar del tiempo a solas?

Los profesionales de Libertia Psicología, a la hora de aprender a disfrutar de nuestra propia compañía, recomiendan identificar primero para qué queremos cambiar: descansar, gestionar mejor la cancelación de un plan o recuperar una afición. Después, podemos hacer una lista de actividades posibles y elegir una o dos que resulten sencillas y atractivas.

Al principio quizá no disfrutemos de inmediato. Necesitamos práctica para encontrar opciones adecuadas y sentirnos cómodos. Conviene elegir un momento sin prisas, preparar un entorno agradable y tener a mano lo necesario. También debemos evitar convertir el ocio en otra obligación productiva: descansar no es perder el tiempo.

“Si estar a solas despierta pensamientos difíciles, la meditación puede ayudar a dirigir la atención al presente”, mencionan. Además, consideran que pasar tiempos a solas requiere práctica y no tiene por qué servir a todo el mundo. Por lo tanto, si provoca malestar o resulta difícil de controlar, es conveniente consultar con un profesional.

Disfrutar de la propia compañía no exige reducir la vida social. Consiste en ampliar las opciones, reservar tiempo para uno mismo y aprender a estar bien tanto a solas como con los demás. Con pequeños pasos, esos momentos pueden convertirse en espacios de calma, creatividad y libertad.

Cuando la soledad es positiva

Según el Centro Clínico de Atención Psicológica Área Humana, “la soledad es una emoción que forma parte de la experiencia humana. Independientemente de la cultura y del tiempo, siempre ha acompañado al ser humano a través de la Historia”. No siempre implica estar físicamente solo, sino sentir una desconexión emocional con el entorno.

Algunas personas encuentran en la soledad un espacio ideal para pensar, crear y recuperar energía, sobre todo cuando la interacción social resulta agotadora. Además, la cultura, la educación y las experiencias familiares pueden reforzar la idea de que estar solo también puede ser una forma legítima de bienestar y autonomía personal.

 

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