La motivación es algo que no viene solo. Muchas veces hay que buscarla y los expertos nos dan lecciones sobre cómo hacerlo. Cuando no nos apetece hacer algo, entonces basta con engañar al cerebro, pero no de cualquier manera, sino con la experiencia y los momentos vividos para ofrecer energía, la que necesitamos.
Ana Ibáñez, neurocientífica, especificó en el programa de RTVE Play, Sukha, que existen diversas técnicas para dejar de procrastinar y recuperar de golpe la motivación. La experta propone entonces engañar el cerebro. Pero a conciencia. Una de las maneras de hacerlo es la música. Pues normalmente cantar o escuchar una canción que nos gusta, nos da energía, motivación y mayor buen humor.
¿Cómo recuperar o crear la motivación con el cerebro?
En este sentido, la música aportan cantidad de beneficios. Activa distintos circuitos al mismo tiempo. La Asociación Estadounidense de Psicología (APA) señala que escucharla implica procesos relacionados con el tono y el volumen, pero también con la memoria, la atención, el reconocimiento de patrones, el aprendizaje, la emoción y el movimiento. Por eso una melodía puede desencadenar una respuesta cerebral amplia.
Visualizar
Además de escuchar música, otra técnica que especifica la neurocientífica es la visualización. Para muchos es complicado, pero ella propone cerrar los ojos y recordar aquel instante o momento en el que nos hemos sentido mejor o muy bien.
¿Qué es la motivación intrínseca?
Para comprender mejor la idea de motivación intrínseca hay que irnos hasta su origen. Nace de un informe de los psicólogos Richard Ryan y Edward Deci, pertenecientes a la Universidad de Rochester, quienes en 1985 estudiaron y desarrollaron la «Teoría de la Autodeterminación -SDT- de la motivación«. Argumentaban que la motivación intrínseca proviene «del deseo innato de las personas de crecer y ser mejores». Pero no siempre la tenemos.
La Universidad Católica San Antonio de Murcia cita al profesor de Genética Biomédica, Evolutiva y del Desarrollo de la Universidad de Barcelona, David Bueno Torrens, quien afirma que «la motivación debe contemplar los aspectos emotivos y la búsqueda de novedades, y además los aspectos sociales».
¿Cuál es el impacto de los pensamientos en el cerebro?
Por su parte, Marián Rojas, psiquiatra, destaca la estrecha relación entre mente y organismo. «Los pensamientos negativos mantenidos en el tiempo pueden favorecer un estado de alerta permanente que incrementa la producción de cortisol, conocida como la hormona del estrés», advierte.
Según explica la especialista, este exceso de cortisol puede afectar al sistema inmunológico, alterar el descanso, perjudicar la memoria e influir en el estado de ánimo. Frente a ello, cultivar pensamientos más equilibrados y optimistas favorece un entorno mental más saludable y contribuye a mejorar el bienestar general.
Entrenar al cerebro
Para motivarse, Ana Ibáñez apela a engañar al cerebro y más cosas. para RNE, y con el fin de dar a conocer su libro: Sorprende a tu mente, destaca «Cuando nacemos, estamos programados para tener miedo a que no nos quieran y a que no nos acepten en grupo […] Cuando lo llevamos a extremos, nos hace vivir demasiado pendientes de lo que los demás piensan». Por ello, anima a preguntar a nuestros seres queridos qué les gusta de nosotros: «Mirarnos con buenos ojos no es un acto de vanidad, sino de autocuidado».
Esta relación con el cerebro va más allá. Cuando el cerebro rompe una limitación, es capaz de reorganizar sus circuitos y convertir lo imposible en posible, explica la autora en una entrevista con Noticias Cuatro. «Cuando tienes un propósito, el cerebro empieza a trabajar para ti», añade.
Ana Ibáñez se consolida como una de las voces más influyentes en la divulgación científica actual, recordándonos que, aunque no podemos controlar todo lo que sucede fuera, sí tenemos el poder de transformar la energía que cultivamos dentro.
Cómo son las personas que procrastinan
Desde Psychology Today aseguran que aunque podemos establecer metas como aprender un nuevo idioma, terminar los proyectos de trabajo a tiempo y organizar el armario, no siempre las completamos.
Quienes inician múltiples proyectos sin terminarlos suelen compartir ciertas características de personalidad, como impulsividad, dificultad para mantener la atención, baja tolerancia a la frustración y tendencia a buscar gratificación inmediata.
En algunos casos, la procrastinación actúa como un mecanismo de evitación ante tareas percibidas como complejas o aburridas, mientras que la hiperactividad puede llevar a saltar rápidamente de una idea a otra.
