Las 3 frases que revelan que tienes la autoestima baja: lo dice la psicóloga Ainhoa Vila y está comprobado

Las 3 frases que revelan que tienes la autoestima baja: lo dice la psicóloga Ainhoa Vila y está comprobado

La autoestima no siempre se expresa a través de grandes inseguridades visibles o de una imagen negativa explícita sobre uno mismo. En muchas ocasiones, se manifiesta de forma sutil, casi invisible, a través de frases cotidianas que se repiten sin demasiada reflexión. Son expresiones que parecen inofensivas, incluso responsables o maduras, pero que en realidad esconden una relación frágil con las propias emociones y necesidades.

Detectarlas puede ser el primer paso para comprender cómo hablamos y qué lugar ocupamos en nuestra propia vida. Desde la psicología, cada vez se pone más el foco en el lenguaje interno y externo como reflejo del autoconcepto. Las palabras que elegimos no solo describen lo que sentimos, sino que también lo moldean. Algunas frases recurrentes funcionan como mecanismos de defensa que protegen a la persona del malestar inmediato, pero a largo plazo refuerzan una baja autoestima. Así lo explica la psicóloga conocida en redes como ainhowins, quien señala que determinadas expresiones no ofrecen emociones reales, sino que sirven para evitar sentirlas.

Las tres frases que indican que tienes baja autoestima

Los miembros de Eurofound señalan que las relaciones mantenidas por necesidad o dependencia tienen un alto impacto negativo en la salud mental, generando síntomas como ansiedad, depresión y baja autoestima.

Son muchas las frases o actitudes que dan indicios de baja autoestima, pero hay tres que destaca la psicóloga en su video de TikTok, y las explicaremos a continuación.

Minimizar el malestar propio

Una de las frases más habituales en personas con baja autoestima es: «Seguro que hay gente que está peor que yo». A primera vista, puede parecer un intento de relativizar o de mantener una actitud agradecida. Sin embargo, cuando se repite de forma constante, suele indicar algo distinto: la invalidación emocional.

La persona ha aprendido que su malestar solo es legítimo si llega a un nivel extremo y, como consecuencia, deja de escucharse a sí misma.

Desde la psicología clínica se advierte que comparar el sufrimiento no lo reduce, sino que lo silencia. El dolor emocional no funciona por jerarquías y negar lo que uno siente impide procesarlo adecuadamente.

Según la Asociación Americana de Psicología (APA), la invalidación emocional sostenida puede contribuir a problemas de ansiedad, depresión y dificultades en la regulación emocional, ya que la persona pierde confianza en sus propias percepciones internas.

El miedo a priorizarse disfrazado de empatía

Otra frase reveladora es: «No quiero parecer egoísta». Esta expresión no suele estar relacionada con una preocupación real por los demás, sino con el temor a ponerse en primer lugar. Desde la psicología, se entiende como una señal de que la persona ha aprendido que cuidarse o expresar necesidades propias puede traer consecuencias negativas, como el rechazo o el conflicto.

Con el tiempo, este patrón genera relaciones desequilibradas, en las que la persona cede constantemente y posterga sus límites. Confunde el autocuidado con el egoísmo y acaba asociando el bienestar propio con culpa. Estudios publicados por Psicología Madrid Cepsim señalan que la dificultad para priorizarse está estrechamente vinculada a una autoestima baja y a estilos de apego inseguros desarrollados en etapas tempranas.

«Me da igual»: la desconexión emocional como refugio

La tercera frase que destaca la psicóloga @ainhowins es aparentemente sencilla: “Me da igual”. Cuando se utiliza de manera puntual, puede expresar indiferencia real. Sin embargo, cuando se convierte en una respuesta habitual, suele ser una señal de desconexión emocional.

No quiere decir que a la persona no le importe el hecho o bien lo que les pase a otras personas, sino que ha aprendido a desconectarse para no sentir frustración, decepción o rechazo.

Este mecanismo actúa como una anestesia emocional. A corto plazo protege del dolor, pero a largo plazo empobrece la vida afectiva. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que la desconexión emocional prolongada puede afectar al bienestar psicológico general y a la capacidad de establecer vínculos significativos, ya que la persona se aleja también de las emociones positivas.

Lo que estas frases tienen en común

Las tres expresiones comparten un mismo trasfondo: no comunican lo que la persona siente, sino que la protegen de sentirlo. Funcionan como escudos que evitan el contacto con emociones incómodas, pero también con deseos, necesidades y límites. En lugar de favorecer la autorregulación emocional, refuerzan la idea de que sentir es peligroso o inapropiado.

Desde una perspectiva terapéutica, identificar estas frases es fundamental. El lenguaje no solo refleja la autoestima, sino que también la construye. Cambiar la forma de hablar a uno mismo implica, en muchos casos, revisar creencias profundas sobre el propio valor y el derecho a sentir.

¿Cómo puedes mejorar la autoestima?

Los psicólogos aconsejan que es posible cambiar estos hábitos con constancia y autoconciencia. Entre las estrategias recomendadas incluyen identificar fortalezas y logros personales, practicar el autocuidado físico y emocional, y rodearse de personas positivas.

 

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