La psicología dice que las personas a las que les cuesta recibir halagos suelen mostrar altos niveles de responsabilidad y autoexigencia

La psicología dice que las personas a las que les cuesta recibir halagos suelen mostrar altos niveles de responsabilidad y autoexigencia

Hay personas a las que les cuesta recibir halagos, aunque normalmente es algo que desde fuera parezca algo sencillo de aceptar. Un cumplido suele expresar reconocimiento, cariño o admiración, pero no todos lo viven de la misma manera. Para algunas personas, escuchar algo positivo sobre sí mismas genera tensión, vergüenza o necesidad inmediata de restarle importancia. En lugar de agradecer, cambian de tema, se justifican o minimizan lo dicho. Esta reacción no significa desinterés ni mala educación. Con frecuencia revela una relación interna con la autoestima, la autoimagen y la forma en que aprendieron a valorarse desde etapas tempranas de la vida personal.

Según explican los expertos de Psicoveritas, en su web, los cumplidos fortalecen las relaciones sociales y mejoran la confianza entre las personas. Sin embargo, cuando alguien mantiene una visión negativa de sí mismo, el elogio puede sentirse como una contradicción difícil de procesar. «Si una persona cree que no es capaz o atractiva , cualquier reconocimiento externo chocará con esa narrativa interna», mencionan los especialistas. Por eso aparece incomodidad, incredulidad o deseo de escapar del momento. La terapeuta Robyn Brickel añade que algunas personas sienten que no merecen afecto positivo o no pueden asimilarlo emocionalmente. La psicóloga Laura Fátima Asensi recuerda que la autoestima depende del autoconcepto, es decir, de las ideas que construimos sobre quiénes somos y cuánto valemos ante nosotros mismos.

Cómo son las personas a las que les cuesta recibir halagos

Baja autoestima y gran autocrítica

Uno de los rasgos más comunes en quienes no saben aceptar elogios es la baja autoestima. Estas personas suelen enfocarse más en errores, defectos o limitaciones que en sus fortalezas reales.

Cuando alguien reconoce algo bueno en ellas, no logran integrarlo con naturalidad. En vez de disfrutarlo, piensan que exageran, que no es cierto o que cualquiera habría hecho lo mismo.

Esta respuesta nace muchas veces de años de autocrítica. Si la voz interna es severa, cualquier comentario positivo parece sospechoso. «El halago no encaja con la imagen negativa que la persona mantiene de sí misma. Por eso lo rechaza casi de forma automática», comentan los expertos.

Miedo a parecer arrogantes o vanidosos

Otra característica frecuente de las personas a las que les cuesta recibir halagos es ser vistos por los demás como creídos. Muchas personas aprendieron que aceptar un cumplido con tranquilidad equivale a presumir. Entonces responden quitando valor al elogio o negándolo por completo para no parecer soberbios.

En realidad, agradecer un halago no es arrogancia. Es simplemente reconocer que todos tenemos cualidades, logros y esfuerzos valiosos. Sin embargo, cuando existe una educación excesivamente orientada a la modestia mal entendida, aceptar lo positivo puede generar culpa social.

Personas autoexigentes y perfeccionistas

También suele costarle recibir halagos a quienes viven con altos niveles de autoexigencia. «Si sienten que siempre deberían haber hecho más esfuerzo o rendir mejor, ningún reconocimiento parece suficiente. Aunque otros valoren su trabajo, internamente solo ven lo que faltó corregir», explican  los expertos de Psicoveritas.

A su vez, aseguran que estas personas no celebran avances porque su estándar es inalcanzable. «Un elogio puede incluso aumentar la presión, ya que sienten que ahora deberán mantener ese nivel para no decepcionar en el futuro», afirman.

Desconfianza y sospecha ante lo positivo

Algunas personas reaccionan con sospecha frente a los cumplidos. Piensan que hay segundas intenciones, manipulación, burla o interés oculto. Esta actitud suele relacionarse con experiencias pasadas dolorosas, relaciones poco sanas o bien decepciones repetidas.

Cuando alguien fue criticado, humillado o engañado, puede desarrollar dificultad para creer en la sinceridad ajena. «El problema no es el halago en sí, sino la herida emocional previa que impide recibirlo con seguridad», comenta la terapeuta Robyn Brickel.

Educación centrada en los errores

La psicóloga Laura Fátima Asensi señala que la autoestima se construye a partir del autoconcepto. «Si durante la infancia predominó una educación enfocada casi exclusivamente en señalar fallos, la persona aprende a mirarse desde la carencia», asegura. Aunque padres y docentes hayan tenido buena intención, remarcar siempre lo incorrecto deja huella.

Ya en la edad adulta, esa persona puede ignorar virtudes evidentes y concentrarse solo en defectos menores. Así, un cumplido se vuelve difícil de aceptar porque nunca aprendió a saber o a ensalzar lo bueno en sí misma.

¿Cómo son emocionalmente las personas a las que le cuesta recibir halagos?

No necesariamente son frías, antipáticas o desagradecidas. Muchas veces son sensibles, responsables, observadoras y desean gustar a los demás. Sin embargo, les cuesta ofrecerse la misma comprensión que suelen dar a los demás. Suelen necesitar validación, aunque al recibirla no sepan gestionarla.

Según Psicoveritas, estas personas pueden experimentar vergüenza al ser el centro de atención. «El halago las expone, las vuelve visibles y eso genera nerviosismo. Prefieren pasar desapercibidas antes que sostener una mirada positiva sobre sí mismas», aseguran.

Aprender a aceptar lo bueno

Los especialistas mencionan que recibir un cumplido con naturalidad es una habilidad emocional que puede desarrollarse. Empieza por reconocer fortalezas propias sin sentirse superior a nadie.

Para eso, resulta clave trabajar la autoestima, cuestionar la autocrítica constante y practicar autocompasión. Cuando una persona aprende a verse con más equilibrio, los halagos dejan de ser entonces incómodos. Entonces entiende que aceptar lo bueno no la vuelve arrogante: solo la conecta con una valoración más sana y realista de sí misma.

Las personas narcisistas

A diferencia de a quienes no les gusta recibir halagos hay otra serie de personas que siempre hablan de sí mismas. Son los narcisistas. Desde Psicología y Mente tratan este tema y lo atribuyen a algo que aparece en la infancia, manifestado en la llamada de atención de los pequeños hacia sus padres.

«Esto tiene un sentido evolutivo pues, para sobrevivir durante los primeros años de vida, es necesario que nuestros cuidadores nos presten atención, satisfagan nuestras necesidades. Es totalmente normal y adaptativo que los niños busquen afán de protagonismo durante las primeras etapas de su vida», establecen especialistas de esta web.

Aquí, al contrario, la autoestima de los narcisistas depende en gran medida de la validación externa. Esto los lleva a buscar de manera continua el reconocimiento y la atención, tanto en su vida personal como profesional.

 

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