La psicología coincide: las personas que nunca ponen emojis por WhatsApp no son frías, sino que son más racionales y analíticas que el resto

La psicología coincide: las personas que nunca ponen emojis por WhatsApp no son frías, sino que son más racionales y analíticas que el resto

Los emojis llevan años formando parte de la comunicación digital y, para muchas personas, se han convertido en una herramienta casi automática para expresar emociones, suavizar mensajes o reaccionar rápidamente ante una conversación. Sin embargo, existe un grupo de usuarios que no los utiliza o directamente nunca los incorpora a sus mensajes de WhatsApp. A simple vista podría parecer una cuestión de personalidad o una simple preferencia individual, pero diferentes investigaciones muestran que detrás de esta elección existen factores relacionados con la edad, la forma de entender las relaciones sociales y los hábitos de comunicación que se desarrollan con el paso del tiempo. por qué hay personas que no ponen emojis por WhatsApp.

Durante mucho tiempo se pensó que las generaciones más jóvenes eran quienes más recurrían a símbolos gráficos y formas de comunicación visual para expresarse. Sin embargo, una investigación presentada por Carmen Pérez Sabater, profesora del Departamento de Lingüística Aplicada de la Universitat Politècnica de València (UPV), ha puesto en duda esa idea ampliamente aceptada. Tras analizar cerca de 103.000 mensajes de WhatsApp y casi medio millón de palabras, el estudio concluyó que los adolescentes utilizan los emojis mucho menos de lo que podría imaginarse. Mientras los adultos los incorporan con frecuencia para reforzar emociones o mantener la interacción dentro de los grupos, entre los jóvenes predomina el texto escrito, además del envío de audios y vídeos. Estos resultados sugieren que la ausencia de emojis no implica necesariamente frialdad o distancia emocional, sino que puede responder a nuevas maneras de comunicarse.

Por qué hay personas que no publican emojis por WhatsApp

El uso de emojis cambia según la edad

Uno de los hallazgos más llamativos del estudio de la UPV es que los adolescentes consideran los emojis algo cotidiano y poco novedoso. Para ellos no representan un recurso innovador porque crecieron rodeados de estas herramientas digitales desde el principio.

Los jóvenes analizados, con edades comprendidas entre los 12 y los 16 años, mostraron una clara preferencia por los mensajes escritos y los contenidos multimedia. El texto ocupó la mayor parte de las conversaciones observadas y los audios o vídeos aparecieron con frecuencia como complemento o incluso sustituto del mensaje tradicional.

Por el contrario, los adultos sí utilizan emojis para añadir una carga emocional adicional a sus comunicaciones. «Muchas veces funcionan como una forma rápida de mostrar interés, simpatía o apoyo sin necesidad de desarrollar respuestas extensas», explican.

¿Por qué algunas personas nunca usan emojis?

La ausencia de emojis no siempre tiene la misma explicación. Algunas personas consideran que los mensajes deben ser claros y directos, sin añadir elementos gráficos que puedan interpretarse de maneras distintas.

También existe un componente relacionado con los hábitos adquiridos. Quienes comenzaron a utilizar teléfonos móviles y sistemas de mensajería antes de la popularización de los emojis aprendieron a comunicarse principalmente mediante palabras y conservan esa costumbre.

En otros casos, la decisión responde a cuestiones de personalidad. Hay usuarios que prefieren una comunicación más sobria y sienten que los símbolos visuales no representan correctamente lo que desean expresar.

La relación entre la comunicación digital y la percepción emocional

La consultora comunicacional Mariana Maper plantea otra visión sobre el tema. Según explica, responder únicamente con emojis o stickers puede transmitir una sensación de poca implicación en determinadas conversaciones.

Desde su perspectiva, las relaciones personales y profesionales requieren intención comunicativa y claridad. Por lo tanto, utilizar exclusivamente símbolos gráficos puede percibirse como una forma de evitar desarrollar una respuesta más completa.

No obstante, esa interpretación no puede aplicarse a todos los casos. Hay personas que usan pocos emojis por WhatsApp porque se sienten más cómodas escribiendo frases completas y otras que simplemente prefieren otras formas de interacción.

Distintas investigaciones, como la que cuenta Zinnia Leal Monsalves, comprobaron que, al observar un emoji sonriente, se activan las mismas áreas cerebrales asociadas con la percepción de una sonrisa en una persona.

Una nueva forma de entender la comunicación

La desaparición parcial de los emojis por WhatsApp entre algunos grupos demuestra que las formas de comunicarse evolucionan constantemente. Lo que durante años se consideró moderno puede convertirse con el tiempo en algo rutinario o incluso anticuado para nuevas generaciones.

La investigación de la Universitat Politècnica de Valencia muestra que las herramientas digitales cambian junto con quienes las utilizan. Los emojis no están desapareciendo, pero sí están transformando su papel dentro de las conversaciones.

Al final, lo importante no es utilizar una carita sonriente, un corazón o un pulgar levantado, sino encontrar la manera de transmitir un mensaje que realmente conecte con la otra persona.

 

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