La frase positiva de 8 palabras que sirve para calmar a un niño en segundos: lo dicen los psicólogos

La frase positiva de 8 palabras que sirve para calmar a un niño en segundos: lo dicen los psicólogos

Todos los niños atraviesan momentos de enfado, frustración o angustia, y esto forma parte natural de su desarrollo emocional. Los padres no pueden evitar que su hijo experimente emociones difíciles, del mismo modo que no puede impedir que viva momentos de alegría. Sin embargo, sí es posible acompañar esas emociones de una manera que reduzca su intensidad y ayude al niño a comprender lo que le ocurre. La forma en que los adultos reaccionan ante una rabieta o un estallido emocional influye directamente en cómo el niño aprenderá a regularse en el futuro. Por esto hay que decir la frase positiva de 8 palabras que sirve para calmar a un niño en segundo.

Las palabras, el tono de voz y la actitud pueden convertirse en una herramienta poderosa para generar calma y seguridad emocional. Cuando un niño está enfadado, su cerebro emocional toma el control y limita su capacidad de razonar. En ese estado, no necesita sermones ni soluciones inmediatas, sino sentirse comprendido y acompañado. Según el psicólogo Álvaro Bilbao, la presencia calmada de los adultos y el uso de frases adecuadas permiten que el sistema nervioso del niño se relaje progresivamente. Además, resulta esencial validar las emociones y esto no significa consentir conductas inadecuadas, sino reconocer lo que el niño siente para ayudarlo a gestionarlo mejor. Por lo tanto, elegir bien las palabras en esos momentos críticos ayuda en su bienestar emocional.

La frase positiva de 8 palabras que sirve para calmar a un niño en segundos

El lenguaje que utilizan los adultos frente al enfado infantil cumple una función reguladora clave. Cuando un niño se siente desbordado, las palabras empáticas actúan como un espacio que le devuelve la sensación de seguridad.

Álvaro Bilbao explica que las emociones intensas son pasajeras y que recordárselo al niño contribuye a disminuir la activación del estrés. «Frases sencillas, dichas con calma, ayudan a que el cerebro del niño salga del modo de alarma y empiece a recuperar el equilibrio emocional», menciona el psicólogo.

Decir “esto pasará” transmite la idea de que ninguna emoción dura para siempre y sirve para calmar a un niño. Comprender que el enfado o la angustia son temporales tiene un efecto calmante sobre el sistema nervioso.

Según Bilbao, el estrés no aparece solo por la existencia de un problema, sino por la sensación de no poder superarlo. «Recordarle al niño que ese estado emocional cambiará le ofrece esperanza y reduce la intensidad del malestar, ayudándolo a tolerar mejor la frustración», comenta.

Ahora bien, los expertos coinciden en resaltar una frase algo más larga relacionada con la anterior: todas las personas tenemos sentimientos negativos, pero pasarán. Esto quiere decir que cualquier persona puede experimentar emociones como tristeza, miedo, frustración o culpa. No somos raros ni débiles por sentirlas. También que no nos referimos a sentimientos permanentes. Aunque en el momento se sientan intensos, con el tiempo cambian o disminuyen.

Extrapolado a los niños, ofrece un mensaje de consuelo y esperanza: lo que duele ahora no define toda la vida ni durará para siempre.

Los niños entienden entonces a aceptar las emociones negativas sin juzgarnos y a confiar en que los momentos difíciles pueden superarse.

El valor de decirle “cuéntame” y la escucha activa

Invitar al niño a expresarse con un “cuéntame” abre un espacio seguro para que ordene lo que siente. De esa manera, expresar emociones reduce la angustia y facilita la comprensión interna de lo que ocurre.

A su vez, mostrar disponibilidad para escuchar sin interrumpir ni juzgar refuerza el vínculo y permite que el niño se sienta acompañado y ayuda a calmar a un niño. La escucha activa es una de las herramientas más eficaces para ayudar a los niños a superar momentos difíciles.

“Te comprendo” y el desarrollo de la resiliencia

Sentirse comprendido fortalece la resiliencia infantil. Aceptar las emociones sin condiciones enseña al niño que puede buscar apoyo cuando lo necesita. Según Psychology Today, las personas más resilientes no son las que evitan el dolor, sino las que cuentan con redes de apoyo emocional. Decir “te comprendo” valida la experiencia del niño y refuerza su capacidad para afrontar futuras dificultades.

“Es normal sentirse así” y la validación emocional

Normalizar las emociones evitan que el niño sienta culpa o vergüenza por lo que experimenta. La psicología actual recomienda sustituir aquellas frases descalificadoras por mensajes que validen el sentir del niño.

Decir “es normal sentirse así” le enseña que sus emociones son aceptables y las puede controlar. Esta validación es fundamental para el desarrollo de una autoestima emocional sana y equilibrada.

“Tú puedes con esto” y la confianza personal

Otra frase fundamental que sirve para calmar a un niño en segundos es la que afirma “eres capaz de superar las dificultades” porque activa las áreas cerebrales relacionadas con la resolución de problemas. Cuando el enfado domina, el niño pierde de vista sus propios recursos.

Por lo tanto, frases como “tú puedes con esto” refuerzan la confianza y fomentan la autonomía emocional. Esto no quiere decir que el niño deba resolverlo solo, sino que puede hacerlo con apoyo.

Consejos para usar frases que sirve para calmar a un niño en segundo

Para que estas frases sean efectivas, es esencial que el adulto regule primero sus propias emociones. Desde Psychology Today recomiendan respirar y pausar antes de hablar, ya que los niños buscan señales de calma en sus cuidadores.

«Al modelar la calma, también ayudas a tu hijo a tranquilizarse. Recuerda, él busca señales en ti. Será más probable que siga tu ejemplo si demuestras que estás tranquilo», en base a lo que dicen los especialistas.

También explican que decir una frase empática y guardar silencio permite que el niño procese el mensaje sin presión. Acompañar sin intentar solucionar de inmediato favorece una regulación emocional más profunda y segura.

«Se trata de demostrarle que estás dispuesto a acompañarlo en su lucha sin presionarlo para que se sienta mejor cuando se lo pida», sostienen. Las crisis suelen tardar en calmarse y hacer una pausa le da espacio para que sus sentimientos se desenvuelvan con seguridad.

 

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