En momentos de crisis, algunas personas logran mantenerse tranquilas mientras otras reaccionan con nerviosismo, miedo o confusión. Esta diferencia no necesariamente significa que quienes conservan la calma no sientan estrés o preocupación, sino que poseen una mayor capacidad para regular sus emociones y mantener el control de sus pensamientos. La psicología explica que la manera en que reaccionamos ante situaciones inesperadas depende de diversos factores, como la personalidad, la experiencia previa y la forma en que el cerebro procesa el estrés. En este sentido, las personas que actúan con tranquilidad en situaciones complicadas o durante una emergencia puede influir de forma positiva en la toma de decisiones y en la manera en que se resuelve el problema.
Según explican especialistas del Centro de Psicología Álava Reyes, cuando ocurre una crisis, como un accidente, un desastre natural o un apagón, el sistema nervioso autónomo se activa inmediatamente para preparar al organismo para huir o defenderse. Esta respuesta provoca reacciones físicas como aumento del ritmo cardíaco, tensión muscular o hipervigilancia. Aunque se trata de mecanismos naturales de supervivencia, también pueden afectar funciones cognitivas esenciales como la memoria, la atención o la capacidad para priorizar necesidades. «Por eso, las personas que consiguen equilibrar esa activación emocional o que con tranquilidad y el pensamiento racional tienen más probabilidades de actuar de forma organizada», explican. Por lo tanto, la comunicación clara, la comprensión de la situación y el control emocional ayudan a reducir el miedo, evitar reacciones impulsivas y favorecer decisiones más adaptativas en momentos críticos.
¿Cómo son las personas que actúan con tranquilidad en situaciones de crisis?
Quienes logran mantenerse tranquilos durante esto una crisis suelen tener una mayor capacidad de autorregulación emocional. Esto significa que pueden reconocer sus emociones sin dejarse dominar completamente por ellas. En lugar de reaccionar impulsivamente, intentan analizar lo que ocurre y actuar de forma racional.
La psicología señala que esta habilidad no implica ausencia de miedo. En realidad, estas personas también sienten tensión o preocupación, pero saben gestionar esas emociones. Al hacerlo, pueden pensar con mayor claridad y evaluar diferentes opciones antes de tomar una decisión. Es más, tales personas suelen tener la capacidad de pensar antes de actuar, y esto se traduce en una presencia tranquila y firme. Y es lo que les hace diferentes a otros que se dejan llevar por el momento y la desesperación.
Según comentan los especialistas del Centro de Psicología Álava Reyes, mantener el equilibrio entre emoción y pensamiento racional permite actuar con mayor eficacia. «Esta capacidad facilita que las personas prioricen acciones importantes y eviten comportamientos desorganizados que podrían empeorar la situación», comentan.
¿Cuál es el papel del cerebro cuando enfrentamos una emergencia?
La forma en que reaccionamos ante una crisis está profundamente relacionada con el funcionamiento del cerebro. «Cuando percibimos una amenaza, el organismo activa la conocida respuesta de “luchar o huir”, un mecanismo de supervivencia que prepara al cuerpo para reaccionar rápidamente», aseguran los expertos.
Desde Mentis Psicología explican que esta respuesta está mediada por el sistema límbico, especialmente por la amígdala, una estructura cerebral relacionada con las emociones.
«Cuando la amígdala detecta peligro, puede reducir parcialmente la actividad del córtex prefrontal, que es la zona encargada de la planificación y la toma de decisiones», sostienen.
Esto significa que, bajo presión, el cerebro tiende a priorizar la rapidez sobre la reflexión. Por esa razón, muchas personas reaccionan de manera impulsiva en situaciones de emergencia. Sin embargo, las personas que actúan con tranquilidad en aquellas situaciones de crisis y se mantienen en calma logran preservar en mayor medida el funcionamiento del pensamiento racional.
La importancia del pensamiento claro para tomar decisiones más acertadas
Una de las principales características de las personas que se mantienen tranquilas en momentos críticos es su capacidad para pensar con claridad. Según explica la Universidad de Liverpool, la serenidad mental facilita analizar los problemas de forma lógica y encontrar soluciones con mayor eficacia.
«Cuando la mente no está dominada por el pánico, es más fácil evaluar la situación, identificar riesgos y tomar decisiones más acertadas. Esta claridad también permite priorizar acciones importantes, algo fundamental en escenarios de emergencia», afirman.
Además, los expertos aconsejan mantener la calma ayuda a conservar la concentración. Las personas tranquilas pueden identificar con mayor facilidad el origen del problema y analizar qué pasos deben seguir para resolverlo. Este enfoque racional reduce la probabilidad de cometer errores impulsivos.
Comunicación y cooperación en momentos difíciles
Otra característica común en quienes actúan con tranquilidad en situaciones complicadas o de crisis es su capacidad para comunicarse de forma clara y cooperar con los demás. En situaciones de incertidumbre, la falta de información puede generar miedo y ansiedad.
El Centro de Psicología Álava Reyes señala que cuando las personas reciben información clara y veraz, la incertidumbre disminuye y es más probable que reaccionen de manera organizada. La comunicación adecuada ayuda a interpretar lo que ocurre y a coordinar acciones con otras personas.
Esta actitud también favorece conductas solidarias. «En situaciones críticas, muchas personas colaboran espontáneamente para ayudar a quienes lo necesitan. La calma facilita este tipo de comportamientos, ya que permite actuar con empatía y responsabilidad colectiva», destacan los especialistas.
A su vez, estos expertos consideran que mostrarse tranquilos en situaciones de crisis es una habilidad que puede desarrollarse. «Aprender a gestionar el estrés, practicar técnicas de regulación emocional y entrenar el pensamiento racional son estrategias que pueden mejorar nuestra reacción ante situaciones difíciles», mencionan.
En general los expertos aconsejan controlar estas situaciones pero esto un trabajo a realizar durante tiempo. Es una forma de “calmar” un pensamiento intrusivo que resulta insoportable. Esa necesidad de controlar lo incontrolable suele estar presente en momentos donde la persona se siente vulnerable: cambios importantes, pérdidas, situaciones que escapan a su dominio.
Cuando ir al especialista
En una situación de crisis es normal sentirse mal y perdido, pero si no se mantiene la calma a diario con actividades menos complicadas puede afectar a la mente. Es cuando se recomienda la ayuda de profesionales para poder superar las situaciones cotidianas y también afrontar las más complicadas.
