El significado de que una persona quiera pasar sus vacaciones siempre en el mismo sitio en vez de visitar lugares nuevos

El significado de que una persona quiera pasar sus vacaciones siempre en el mismo sitio en vez de visitar lugares nuevos

Las vacaciones son un momento clave para descansar de las tareas cotidianas, viajar y conocer diferentes lugares. En este sentido, miles de personas se desplazan cada año para conocer novedades, especialmente nuevos destinos. Ahora bien, hay quien quiere pasar sus vacaciones siempre en el mismo sitio. Si bien para muchos puede parecer una simple cuestión de comodidad o falta de imaginación, encierra significados psicológicos profundos. Un número creciente de personas elige repetir destino año tras año, reservando incluso la misma habitación, caminando por las mismas calles y sentándose en los mismos restaurantes. Según la BBC, esta repetición responde al deseo de encontrar refugio en lo familiar frente a la incertidumbre constante de la vida cotidiana.

En un mundo acelerado, lleno de decisiones y estímulos, saber exactamente qué esperar durante las vacaciones se convierte en una fuente de alivio emocional, reduciendo la carga mental y facilitando la desconexión real. Este comportamiento suele atraer especialmente a personas que se sienten abrumadas por sus responsabilidades diarias o que atraviesan períodos de estrés prolongado. Volver al mismo destino elimina la necesidad de adaptarse a lo desconocido y permite que el descanso comience desde el primer momento. Sin embargo, la BBC advierte que, si volvemos demasiadas veces a un lugar durante las vacaciones, y agotamos nuestra capacidad de disfrute, puede aparecer la llamada adaptación hedónica: el proceso por el cual nos acostumbramos a los estímulos placenteros y nuestro nivel emocional vuelve al punto de partida.

Por qué hay personas que eligen sus vacaciones en el mismo sitio

Desde la psicología, repetir vacaciones suele asociarse a la necesidad de seguridad y estabilidad. La psicóloga y coach Paula Folch, citada por la revista Traveler, explica que cuando una persona siente el impulso de regresar reiteradamente a un lugar es porque allí se activan aspectos profundos de su identidad.

«Ese destino puede conectar con valores personales como la serenidad, la calma, la aventura o incluso la espiritualidad», menciona. A su vez, la profesional comenta que el cerebro, al no tener que gastar energía en procesos de adaptación ni mantenerse en alerta ante posibles peligros, entra en un estado de mayor relajación.

«En estos contextos se liberan endorfinas, dopamina y serotonina, hormonas asociadas al placer, el bienestar y la mejora del estado de ánimo», asegura Folch. Además, destaca que las personas que prefieren volver al mismo sitio valoran la previsibilidad y no se sientan cómodas con cambios constantes.

Según la psicóloga, para estas personas saber de antemano qué se van a encontrar en sus vacaciones les garantiza una experiencia positiva, controlada y emocionalmente segura.

Vacaciones y las relaciones con el pasado

Para Juan Castilla, especialista en psicología positiva, viajar al lugar de siempre puede estar ligado a recuerdos emocionales muy concretos. “Ese destino pudo haberse asociado en el pasado a una experiencia significativa, como un primer amor, una etapa de unión familiar o un momento de paz interior”, explica en la revista Traveler.

En ese sentido, volver una y otra vez sería un intento de revivir esas sensaciones. A su vez, indica que este tipo de viajes también puede tener un efecto positivo sobre la autoestima, ya que permiten reconectar con una versión más relajada y auténtica de uno mismo.

«El entorno actúa como un ancla emocional que refuerza la identidad personal y proporciona continuidad biográfica, algo especialmente valioso en etapas de cambio vital», afirma Castilla.

La conexión emocional con los lugares

La doctora Charlotte Russell, psicóloga clínica y autora de The Travel Psychologist, sostiene que con el paso del tiempo tendemos a sentirnos más atraídos por lugares con los que hemos establecido una conexión emocional.

Según explica, no se trata de un solo factor que lleve a las personas a volver a la misma ciudad. «Es una combinación de elementos como la cultura, la gastronomía, el clima y el ritmo de vida, que encajan de forma casi perfecta con la personalidad de quien visita», asegura.

Russell destaca que los lugares pueden convertirse en espacios significativos para nuestro bienestar. A medida que acumulamos experiencias positivas, los asociamos con sensaciones de calma, pertenencia o desconexión.

Además, con las visitas repetidas es habitual forjar relaciones con personas locales u otros visitantes habituales, lo que refuerza aún más el sentimiento de arraigo y familiaridad.

¿Repetir destino en vacaciones o buscar lo nuevo?

Aunque volver siempre al mismo lugar en vacaciones garantiza comodidad y conexión emocional, viajar a destinos nuevos también ofrece beneficios psicológicos importantes. La novedad alimenta la curiosidad, estimula el espíritu aventurero y puede ayudarnos a salir de la sensación de estancamiento.

Según Russell, enfrentarnos a lo desconocido favorece el crecimiento personal y el desarrollo de la confianza, ya que nos obliga a adaptarnos, comprender nuevas perspectivas y ampliar nuestra visión del mundo.

No obstante, volver al mismo país o ciudad varias veces también puede enriquecer nuestra comprensión cultural, permitiendo una experiencia más profunda que la de una visita superficial. Así, el psicólogo Michael Brein, los recuerdos se consolidan y se expanden con cada visita, fortaleciendo los lazos emocionales y sociales.

En ese sentido, Andrew Stevenson, autor de “La psicología del viaje”, asegura que es un mito pensar que se visita el mismo lugar dos veces, ya que tanto los destinos como las personas cambian constantemente. «Cada regreso añade nuevos significados, recuerdos y matices a la experiencia», concluye.

Beneficios científicos de irse de vacaciones

Irse de vacaciones también contribuye a mejorar la salud física. Según un estudio de la European Society of Cardiology, las personas que se van de vacaciones regularmente tienen menos riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

De hecho, el estudio concluyó que tomarse al menos tres semanas de vacaciones al año puede reducir significativamente la posibilidad de desarrollar problemas cardíacos. Esto subraya la importancia de desconectar del estrés diario y aprovechar momentos de relajación para mejorar la calidad de vida.

Según el Hospital Clinic, el primer beneficio observable al desconectar es la reducción del estrés percibido. Las vacaciones disminuyen los niveles de ansiedad y permiten que el cerebro salga del estado de alerta constante. Muchas personas reportan mejoras en el ánimo, mayor claridad mental y sensación de bienestar. Además, favorecen la prevención del burnout y ayudan a recuperar la motivación laboral.

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