Contenido
- 0.1 Ni sudokus ni ajedrez: el hobby natural que puede aliviar el declive cognitivo en mayores de 60 años, según la ciencia
- 0.2 Ni crucigramas ni novelas: el pasatiempo que combate el declive cognitivo incluso 20 años más tarde, según expertos
- 0.3 Suena extraño, pero los científicos lo avalan: el hábito capaz de rejuvenecer tu mente y que puedes comenzar hoy mismo
- 1 Este es el hábito que las personas más inteligentes suelen tener
- 2 Cómo desarrollar la apertura al cambio y al crecimiento para ser más inteligente
Ser una persona inteligente es el objetivo de muchos que buscan destacar y entender mejor lo que ocurre a su alrededor, y que suelen pensar que todo depende de cuánto saben o de su formación.
Pero esa idea no encaja con lo que muestra la psicología. Las personas más inteligentes coinciden en algo mucho más concreto que pesa más que cualquier conocimiento acumulado.
Este es el hábito que las personas más inteligentes suelen tener
Las personas con mayor capacidad cognitiva mantienen una actitud abierta al cambio y al crecimiento. No se consideran un producto terminado, sino un proceso en marcha. La psicología describe este enfoque como mentalidad de crecimiento.
La investigadora Carol Dweck, de la Universidad de Stanford, explicó que quienes piensan así entienden que sus habilidades pueden desarrollarse con el tiempo. No se aferran a lo que saben ni interpretan el error como una amenaza.
Ese rasgo tiene respaldo científico, pues un estudio publicado en 2023 en la revista Frontiers in Neurology analizó la relación entre apertura mental y funcionamiento cerebral. Los investigadores detectaron que las personas más abiertas al cambio mostraban mayor actividad en la corteza prefrontal, una zona clave para la toma de decisiones, la planificación y el pensamiento flexible.
Esa diferencia se nota en el día a día. Estas personas revisan sus ideas cuando aparece nueva información, escuchan puntos de vista contrarios sin reaccionar a la defensiva y cambian de estrategia si algo deja de funcionar. No buscan tener siempre razón, buscan acertar.
Esa forma de actuar también explica por qué suelen reinventarse con el tiempo. Cambian de trabajo, adquieren nuevas habilidades o modifican su forma de pensar sin verlo como una pérdida. Para ellos, ajustar el rumbo forma parte del proceso.
Cómo desarrollar la apertura al cambio y al crecimiento para ser más inteligente
Desarrollar este hábito no depende de la inteligencia inicial, sino de cómo se gestiona la información y la experiencia.
- Aceptar la incomodidad: Cambiar de opinión obliga a reconocer errores. Esa fricción forma parte del proceso. Las personas más flexibles no la evitan, la utilizan para ajustar su forma de pensar.
- Buscar ideas nuevas de forma activa: La curiosidad no es pasiva. Quien quiere mejorar contrasta puntos de vista, se expone a entornos distintos y evita quedarse sólo con lo que ya conoce.
- Aprender de los errores sin dramatizar: Un fallo aporta información útil. Quien lo interpreta así corrige más rápido. Convertirlo en algo personal bloquea cualquier avance.
- Revisar creencias propias con frecuencia: Las ideas no son inamovibles. Las personas más abiertas las ajustan cuando aparecen datos nuevos, sin apegarse a ellas por costumbre.
- Escuchar sin reaccionar a la defensiva: Aceptar opiniones contrarias sin rechazo inmediato permite analizar mejor la información y tomar decisiones más precisas.
- Separar identidad y pensamiento: No todo lo que uno piensa define quién es. Esa distancia facilita cambiar de postura sin generar conflicto interno.
- Practicar la flexibilidad en lo cotidiano: Ajustar pequeñas decisiones o rutinas entrena la capacidad de adaptación sin necesidad de grandes cambios.
- Mantener constancia: Este hábito no aparece de forma puntual. Se construye cada vez que alguien decide cuestionar, escuchar o rectificar.
Puede parecer un cambio menor, pero este hábito marca una diferencia clara en cómo una persona piensa, decide y se adapta cuando las cosas dejan de funcionar como esperaba.






