Contenido
- 0.1 Ni leer ni la música: el hobby infantil que potencia la memoria y su desarrollo cognitivo cuando sea adulto
- 0.2 Según la psicología, las personas que leen a menudo de jóvenes desarrollan de adultos una enorme ventaja cognitiva
- 0.3 Los crucigramas están bien, pero este hobby al aire libre ayuda a que los mayores de 65 años mejoren su agilidad mental
- 1 Este es el sencillo hobby que estimula la memoria y la función cognitiva en mayores de 65 años
- 2 Cómo empezar con el origami a los 65 años de edad
Con el paso de los años, la mente cambia y algunas tareas cotidianas empiezan a costar más. Recordar una lista de la compra, seguir varias instrucciones o mantener la concentración durante mucho tiempo ya no resulta tan sencillo como antes.
Frente a ese desgaste, muchos mayores recurren al móvil para pasar el rato, pero los especialistas recomiendan actividades más activas y estimulantes. Entre ellas destaca un hobby clásico, barato y fácil de practicar desde casa que muy pocos aprovechan.
Este es el sencillo hobby que estimula la memoria y la función cognitiva en mayores de 65 años
El origami, también conocido como papiroflexia, gana peso entre los expertos en psicogeriatría por su impacto sobre la memoria y la agilidad mental en personas mayores de 65 años. A diferencia de los sudokus o los crucigramas, este pasatiempo combina varias funciones cerebrales al mismo tiempo: coordinación manual, atención sostenida y razonamiento espacial.
La actividad obliga al cerebro a seguir secuencias concretas de pasos mientras las manos realizan movimientos precisos. Ese proceso activa la memoria de trabajo, la misma que permite retener información durante unos segundos para completar una tarea. Los especialistas consideran esa capacidad clave para mantener autonomía en la vida diaria.
El origami también exige que ambos lados del cerebro trabajen de forma coordinada. El hemisferio izquierdo interpreta instrucciones y secuencias, mientras el derecho calcula formas, simetrías y volúmenes. Esa combinación favorece la neuroplasticidad, el mecanismo que permite crear nuevas conexiones neuronales incluso en edades avanzadas.
Los expertos destacan otro punto importante: la concentración. Una figura mal doblada puede arruinar todo el proceso, así que la mente necesita mantenerse enfocada durante varios minutos. Ese entrenamiento ayuda a reducir la dispersión mental y mejora la capacidad de atención en mayores.
La práctica regular también mantiene activa la psicomotricidad fina. Doblar papel con precisión ejercita la coordinación entre ojos y manos y fortalece movimientos pequeños que muchas personas pierden con la edad. Abrir un bote, abrochar un botón o escribir a mano dependen de esa habilidad.
Cómo empezar con el origami a los 65 años de edad
Empezar con el origami no requiere experiencia previa ni materiales caros. Una hoja cuadrada de papel y una mesa lisa bastan para aprender las primeras figuras. Los expertos recomiendan comenzar con modelos sencillos para evitar frustraciones durante los primeros días.
Las figuras básicas ayudan a memorizar los pliegues fundamentales. Un perro, un gato o un vaso de papel permiten practicar movimientos simples sin necesidad de seguir instrucciones complejas. Cuando la memoria visual gana soltura, resulta más fácil avanzar hacia diseños más elaborados.
Muchos principiantes utilizan folios normales cortados en cuadrado, aunque el papel japonés tipo Kami facilita bastante los dobleces porque es más fino y manejable. Además, suele llevar un color diferente en cada cara, algo útil para no perder la referencia durante el proceso.
Los tutoriales en vídeo simplifican mucho el aprendizaje en personas mayores. Ver cada movimiento paso a paso evita errores frecuentes y reduce la sensación de bloqueo. La Asociación Española de Papiroflexia y varios canales especializados ofrecen guías pensadas para principiantes.
Los especialistas aconsejan practicar unos minutos al día en lugar de intentar sesiones largas. La repetición constante ayuda a fijar patrones en la memoria y mejora la precisión manual con el tiempo. Muchos mayores terminan memorizando figuras completas sin necesidad de mirar instrucciones.
El atractivo del origami está precisamente en esa mezcla entre entretenimiento y ejercicio mental. No exige pantallas, no requiere grandes esfuerzos físicos y mantiene la mente ocupada con una actividad concreta.






