Contenido
- 0.1 Suena extraño, pero los científicos lo avalan: el hábito capaz de rejuvenecer tu mente y que puedes comenzar hoy mismo
- 0.2 El sencillo hábito que hace a los niños más inteligentes, según un estudio: pocos padres lo ponen en práctica
- 0.3 Qué significa escribir en el teclado con mucha fuerza, según la psicología
- 1 Este es el sencillo pasatiempo que ayuda a frenar el declive cognitivo incluso 20 años después, según expertos
- 2 Cómo aplicar el entrenamiento cerebral dirigido en casa para frenar el declive cognitivo
El declive cognitivo suele empezar por la memoria. Olvidar una cita, dónde dejamos las llaves o repetir una misma pregunta puede ser una señal temprana de este problema. Si además cuesta aprender cosas nuevas, la alerta aumenta.
Frente a esa preocupación, el estudio liderado por Norma B. Coe señala que existe un pasatiempo muy sencillo de hacer en casa que ayuda a frenar el declive cognitivo, sin importar la edad a la que se empiece.
Este es el sencillo pasatiempo que ayuda a frenar el declive cognitivo incluso 20 años después, según expertos
El equipo de Coe analizó durante dos décadas a participantes del ensayo estadounidense ACTIVE, iniciado entre 1998 y 1999 con adultos de 65 años o más. Los investigadores cruzaron los datos del estudio con los registros sanitarios de Medicare hasta 2019 para comprobar quién recibió un diagnóstico de Alzheimer u otras demencias en la vida real.
ACTIVE incluyó a 2.802 personas y las repartió en cuatro grupos: entrenamiento de memoria, entrenamiento de razonamiento, entrenamiento de velocidad de procesamiento y un grupo sin entrenamiento. Cada intervención consistió en 10 sesiones de una hora repartidas en cinco o seis semanas. Después, parte de los participantes que completaron el programa recibió sesiones de refuerzo alrededor del mes 11 y del mes 35.
Las personas que realizaron entrenamiento de velocidad de procesamiento y además completaron una o más sesiones de refuerzo presentaron un riesgo menor de recibir un diagnóstico de demencia durante el seguimiento.
El estudio cifra esa reducción en torno a un 25% frente al grupo sin entrenamiento. En cambio, quienes hicieron el mismo entrenamiento sin refuerzos no mostraron esa ventaja. Tampoco la mostraron los programas centrados en memoria o razonamiento.
El entrenamiento de velocidad trabaja con ejercicios visuales en pantalla que exigen identificar estímulos con rapidez y repartir la atención entre varios elementos. El sistema ajusta la dificultad según el rendimiento del usuario, de modo que el reto se mantiene constante. Los investigadores señalan que esa práctica repetida puede reforzar circuitos relacionados con la atención dividida, una habilidad clave en tareas cotidianas como conducir o moverse en entornos complejos.
Otro dato relevante es la edad. Los autores no encontraron diferencias significativas según el momento en que los participantes comenzaron el entrenamiento. Personas que empezaron en la franja de 65 a 69 años y otras que lo hicieron con más de 80 mostraron efectos similares, siempre que completaran el programa con refuerzos.
La salud cerebral depende de múltiples factores, entre ellos la actividad física, el control de la tensión arterial y la vida social. Sin embargo, los datos sí indican que una intervención bien diseñada y reforzada en el tiempo puede asociarse a menos diagnósticos incluso 20 años después.
Cómo aplicar el entrenamiento cerebral dirigido en casa para frenar el declive cognitivo
Quien quiera incorporar el entrenamiento cerebral dirigido a su día a día no necesita cambiar su vida por completo. La base es la constancia.
Una forma sencilla de empezar es usar un programa específico de entrenamiento cognitivo en el ordenador o la tableta. Por ejemplo, un ejercicio de velocidad visual en el que tienes que localizar un símbolo entre varios en pocos segundos. Este tipo de tareas obliga a reaccionar rápido y a repartir la atención.
Otra opción es realizar ejercicios de atención dividida. Por ejemplo, identificar una figura central mientras detectas cambios en los bordes de la pantalla, o seguir dos estímulos al mismo tiempo. La clave no está en memorizar listas, sino en responder con rapidez a información que va cambiando.
En cuanto al tiempo, bastan 15 o 20 minutos al día. No hace falta entrenar durante una hora. Lo importante es la regularidad y volver a hacerlo pasado un tiempo. Si completas un bloque inicial de 10 sesiones, puedes repetir otra tanda meses después.






