Contenido
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- 0.3 Éste es el número de veces que debes comer sardinas a la semana para aprovechar sus beneficios, según un cardiólogo
- 1 Aviso de un experto sobre la lata de sardinas muy popular
Las sardinas en lata forman parte habitual de la despensa de millones de personas por su precio accesible, su larga vida útil y su interesante perfil nutricional. Son una solución rápida para comidas como ensaladas, bocadillos o platos calientes, y además aportan proteínas, grasas saludables y minerales esenciales. Sin embargo, no todas las conservas ofrecen la misma calidad. Existen diferencias notables en textura, sabor, procedencia del pescado, tipo de aceite y proceso de elaboración. Por eso, cada vez más consumidores buscan la opinión de especialistas que analizan y comparan productos concretos.
En este contexto, El Catalatas, en su cuenta de Instagram ha ganado popularidad como divulgador gastronómico que prueba conservas y comparte valoraciones detalladas sobre su aspecto, aroma, sabor y relación calidad-precio. Entre sus reseñas más comentadas destaca la crítica a una lata de sardinas muy conocida en supermercados. Su veredicto permite que los aficionados a las conservas dispongan de mayor información y criterios para identificar una buena lata de sardinas y cómo reconocer los productos más seguros. Según WebMD, los omegas 3 presentes en las sardinas pueden mejorar la salud ocular y reducir el riesgo de degeneración macular, así como aliviar la sequedad ocular. También resalta su papel en el fortalecimiento de los huesos y en la mejora de la función nerviosa, gracias a su elevado contenido en vitamina B12.
Aviso de un experto sobre la lata de sardinas muy popular
Según El Catalatas, una de las peores latas que probó el año pasado fue la de sardinillas “Dani” en formato de 6 a 10 unidades, conservadas en aceite de girasol. En su valoración, explicó que la apariencia del producto era poco atractiva, con una presentación descuidada.
También señaló que el pescado podría proceder del Adriático y haber sido congelado previamente, algo que, en su opinión, afectó negativamente a la textura final. El especialista añadió que tanto el olor como el sabor resultaban poco agradables y que no había ningún elemento que invitara a repetir la compra.
A su vez, mencionó que no recomendaría esa lata a otros consumidores. Por lo tanto, este tipo de opiniones ponen de relieve la importancia de la materia prima, del tratamiento previo al enlatado y del tipo de aceite utilizado como medio de cobertura.
A destacar que es una opinión de este catador de latas en sus redes. La marca es una de las más importantes en este sector y con una trayectoria larga en su especialidad.
¿Qué beneficios tienen las sardinas en lata para la salud?
Más allá de la calidad en el proceso de envasado, las sardinas en conserva destacan por sus beneficios nutricionales. La Fundación Española de Nutrición (FEN) subraya que son una excelente fuente de proteínas de alto valor biológico, esenciales para el desarrollo muscular y especialmente recomendables para niños, embarazadas y deportistas.
También aportan vitamina B3, que ayuda a reducir el colesterol y puede contribuir a combatir enfermedades como la artritis. «La vitamina B12 o cobalamina, presente en cantidades elevadas, es clave para la producción de sustancias químicas del cerebro y puede ayudar a reducir el riesgo de depresión», destacan expertos de la FEN.
Además, la vitamina D fortalece el sistema inmune, favorece la absorción del calcio y podría ayudar a prevenir ciertos tipos de cáncer. A su vez, su alto contenido en calcio, fósforo y yodo contribuye a la salud ósea, al metabolismo energético y al correcto funcionamiento celular.
Desde el punto de vista nutricional, las sardinas en aceite conservan un alto valor similar al del pescado fresco, aunque con un mayor contenido graso debido al aceite de cobertura. Las sardinas son claves en la dieta porque aportan selenio, fósforo, hierro, potasio, zinc y calcio, este último fácilmente absorbible gracias a la vitamina D.
La Clínica Neleva asegura que «Probablemente, la relación entre los omega-3 y la salud más conocida por el gran público, es la que los relaciona con un menor riesgo cardiovascular». Estos ácidos grasos ayudan a reducir la inflamación, regulan los niveles de colesterol y favorecen la salud metabólica.
El papel de los omegas 3 y el cuidado del corazón
Las sardinas son un pescado azul rico en ácidos grasos omega 3, conocidos por sus efectos antiinflamatorios y anticoagulantes. Estos compuestos son beneficiosos para la salud cardiovascular y ayudan a reducir los niveles de colesterol y triglicéridos.
La FEN también señala que existe una relación entre el consumo de sardinas en lata y un mejor control de la diabetes, lo que refuerza su valor dentro de una dieta equilibrada. Gracias al omega 3 es algo bueno para las mujeres de 45 años en adelante por la etapa de la menopausia, también para la gente mayor, para fortalecer los huesos y especialmente para resguardar el corazón.
Sin embargo, los especialistas sugieren tener en cuenta el contenido de sodio que es elevado debido al uso de sal en la conserva. Por lo tanto, se recomienda moderación en el consumo por parte de personas con hipertensión. Aun así, el balance general sigue siendo positivo, especialmente si se eligen productos de buena calidad.
Contra el deterioro cognitivo
Deterioro cognitivo: su consumo regular se asocia con un menor riesgo de enfermedades neurodegenerativas. “Estas grasas están presentes en abundancia en las membranas de las células del sistema nervioso, y son precursores de sustancias con capacidad de resolución de la inflamación, como las resolvinas, maresinas o las denominadas neuroprotectinas, por su papel en la protección de las células del sistema nervioso”, asegura la Clínica Neleva.
¿Cómo es la elaboración de las sardinas en conserva?
Desde la FEN explican que el proceso de elaboración comienza en el mismo barco, donde las sardinas se lavan y se refrigeran o congelan tras la pesca. Al llegar a la factoría, se clasifican por tamaño y peso, se evisceran, se descabezan y se les quitan las escamas. Después se decide su presentación, ya sea en filetes o enteras.
Tras la cocción, se colocan en las latas y se añade sal y aceite. “Finalmente, las latas se cierran herméticamente y se esterilizan en autoclave, un paso clave para garantizar la seguridad alimentaria y una larga vida útil sin necesidad de refrigeración”, sostienen.






