Los psicólogos expertos en maternidad afirman: «Una mujer puede amar a sus hijos más que a su propia vida y aun así arrepentirse de haber elegido ser madre»

Psicología

Los psicólogos expertos en maternidad afirman: "Una mujer puede amar a sus hijos más que a su propia vida y aun así arrepentirse de haber elegido ser madre"

Una mujer puede amar profundamente a sus hijos y, al mismo tiempo, arrepentirse de haber elegido la maternidad. La idea puede resultar incómoda porque la cultura suele presentar el amor materno como una experiencia capaz de compensar cualquier sacrificio. Sin embargo, las emociones humanas no siempre encajan en modelos ideales y no todo es tan exacto, en especial en tales ámbitos.

Para algunas mujeres, criar supone alegría y sentido, pero también pérdidas, agotamiento y una transformación de la identidad que no habían previsto. Reconocer esa contradicción no equivale a rechazar a los hijos ni demuestra falta de afecto. Nombrarla permite hablar del cuidado, la autonomía y las expectativas sociales. La frase que inspira esta reflexión, difundida por Correio 24 Horas y relacionada directamente al pensamiento humanista de Carl Rogers, conviene entenderla como una formulación inspirada en sus ideas, no como una cita literal verificada del psicólogo. Su lectura invita a escuchar sin juzgar a quienes experimentan sentimientos ambivalentes hacia la maternidad.

La doble cara de la maternidad

La socióloga Orna Donath estudió el arrepentimiento materno en una investigación publicada en la revista académica Signs: Journal of Women in Culture and Society, donde distingue lamentar la experiencia de ser madre de no amar a los hijos. La carga cotidiana, la desigual distribución de los cuidados y la añoranza de la vida anterior pueden ayudar a comprender esta vivencia.

Ahora bien, no es una regla universal porque no todas las madres la experimentan, pero quienes sí lo hacen pueden necesitar espacios seguros para expresarla sin vergüenza ni condena. La importancia radica en reconocer que una experiencia vital puede combinar emociones contradictorias sin que una anule a la otra.

Qué dicen los psicólogos acerca de la maternidad

Amar a los hijos y arrepentirse de la maternidad 

El arrepentimiento no significa desear que los hijos desaparezcan de la propia vida. Uno puede arrepentirse de la decisión de ser madre porque la experiencia resultó distinta de la imaginada. Amar a los hijos y valorar las consecuencias de la maternidad son cuestiones diferentes, aunque puedan coexistir.

La pérdida de identidad propia 

Antes de ser madre, una mujer puede haber tenido proyectos, amistades, aficiones o tiempo para estar sola. Con la crianza, muchas decisiones pasan a depender de horarios y responsabilidades familiares. Algunas sienten que sus preferencias quedan relegadas y que su identidad se reduce al papel de cuidadora.

La carga mental y el reparto desigual 

El cuidado no consiste solo en realizar tareas visibles: también implica recordar citas, organizar comidas, anticipar necesidades y coordinar actividades. Cuando esta carga recae principalmente en una persona, hasta el descanso requiere planificación. La American Psychological Association advierte que la crianza puede generar estrés y agotamiento parental; recomienda hablar del malestar, buscar apoyos y reducir presiones cuando sea posible. Así la maternidad no se ve como algo negativo que incluso puede durar toda la vida.

El peso de las expectativas sociales 

A menudo se espera que una madre esté siempre disponible y satisfecha con su papel. Si expresa cansancio o pide tiempo para sí misma, puede temer que la consideren egoísta.

Algunas siguen cuidando con dedicación, pero ocultan su frustración por miedo a ser juzgadas. Hablar con alguien que escuche sin condenar puede aliviar la culpa y ayudar a identificar necesidades.

Una reflexión que requiere matices 

El estudio de Donath, publicado por la Universidad de Chicago, aborda el arrepentimiento de la maternidad como una experiencia emocional y social poco reconocida y lo distingue de otras ambivalencias maternas. No representa a todas las madres ni permite generalizar desde una muestra cualitativa. Sí cuestiona la idea de que todas viven la maternidad de la misma forma. Y explica por qué muchas mujeres se sienten actualmente así pero no es algo malo.

Qué puede ayudar en la maternidad

Repartir responsabilidades, reservar descansos reales y recuperar actividades personales puede reducir la sobrecarga. No basta con recomendar autocuidado si una madre sigue siendo la única responsable de organizarlo todo. La pareja, la familia y los servicios de apoyo pueden ayudar a que el tiempo propio no genere más trabajo.

Si la tristeza, la ansiedad o el agotamiento son persistentes y afectan a la vida cotidiana, hablar con un profesional puede ser importante. Pedir ayuda no invalida el amor por los hijos ni supone fracasar como madre.

Reconocer estos sentimientos exige empatía, no etiquetas, y también permite construir redes de apoyo más comprensivas y humanas. Una mujer puede querer profundamente a sus hijos y lamentar aspectos de la maternidad. Escuchar esa realidad permite hablar con más honestidad de los cuidados, de la identidad y de las condiciones necesarias para que madres e hijos estén bien.

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