Hacer pesas está bien, pero hay un ejercicio mejor para ganar músculo en los brazos a partir de los 40 años

Hacer pesas está bien, pero hay un ejercicio mejor para ganar músculo en los brazos a partir de los 40 años

El entrenamiento de resistencia con restricción de flujo sanguíneo, conocido como BFR por sus siglas en inglés, se ha convertido en una estrategia innovadora para ganar músculo en los brazos sin necesidad de trabajar con cargas elevadas. Esta metodología combina ejercicios de baja intensidad con la aplicación controlada de un manguito neumático que modifica parcialmente el retorno venoso en las extremidades. Gracias a este mecanismo, el cuerpo responde como si estuviera sometido a un esfuerzo mayor. En contextos de rehabilitación, rendimiento deportivo y envejecimiento activo, el BFR ofrece una alternativa eficaz y segura para estimular la hipertrofia muscular.

A diferencia del entrenamiento tradicional, que suele requerir cargas moderadas o altas para generar adaptaciones significativas, el BFR permite alcanzar beneficios comparables utilizando pesos ligeros o incluso ejercicios funcionales simples. Según Fisioterapia Completa, este método fue desarrollado en la década de 1970 por el doctor Yoshiaki Sato, quien observó que la restricción controlada del flujo sanguíneo podía preservar la masa muscular durante un periodo de inmovilización. Desde entonces, la evidencia científica ha crecido de manera constante. Los especialistas de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) destacan que el entrenamiento con restricción del flujo sanguíneo mejora la fuerza y la hipertrofia en adultos mayores y atletas lesionados. Además, investigaciones en fisiología del ejercicio subrayan su potencial para estimular adaptaciones cardiovasculares y metabólicas relevantes en poblaciones entrenadas.

El entrenamiento para ganar músculo en los brazos

El entrenamiento BFR consiste en colocar un manguito neumático alrededor de la parte superior del brazo o la pierna mientras se realizan ejercicios de baja carga. El dispositivo reduce el retorno venoso, pero permite la entrada de sangre arterial, generando una acumulación de metabolitos en el músculo activo.

Este entorno metabólico provoca que el organismo interprete el esfuerzo como más intenso de lo que realmente es. Como consecuencia, se activan mecanismos fisiológicos asociados al entrenamiento de alta intensidad, aun cuando la carga utilizada sea mínima.

«Esto convierte al BFR en una herramienta especialmente útil cuando no es posible trabajar con pesos elevados debido a dolor, lesión o limitaciones articulares», mencionan los expertos de Fisioterapia Completa.

¿Cómo funciona el BFR para ganar músculo en los brazos?

Según la Harvard Medical School, los estiramientos dinámicos aflojan las articulaciones para mejorar los movimientos y mejorar el flujo sanguíneo a los tejidos de todo el cuerpo. De esta manera, las células obtienen el oxígeno y la energía necesaria para los esfuerzos deportivos.

La clave del BFR radica en el estrés metabólico que se produce dentro del músculo. La acumulación de lactato y otros subproductos estimula la liberación de hormona del crecimiento, un factor vinculado a la reparación y el desarrollo muscular.

Asimismo, aumenta la activación de las fibras musculares tipo II, responsables de la fuerza y la potencia. Según investigaciones difundidas por los Institutos Nacionales de Salud (NIH), estas respuestas favorecen la hipertrofia incluso con cargas bajas, lo que resulta especialmente valioso en contextos clínicos.

Además, de acuerdo a Fisiología del Ejercicio, el BFR puede potenciar procesos como la angiogénesis y la biogénesis mitocondrial, es decir, la formación de nuevos vasos sanguíneos y el aumento de la capacidad energética celular.

«Otro efecto es el incremento de la frecuencia cardíaca durante el ejercicio, lo que añade un componente cardiovascular al estímulo muscular», destacan los profesionales. De esta forma, el BFR no solo contribuye al aumento de masa muscular, sino que también puede mejorar la resistencia aeróbica y la recuperación.

Los beneficios del entrenamiento BFR en rehabilitación y envejecimiento

Según explican los especialistas de Fisiología del Ejercicio, uno de los mayores aportes del entrenamiento con restricción de flujo sanguíneo se observa en la rehabilitación postoperatoria.

En este sentido, los entrenamientos BFR resultan eficientes pacientes que han pasado por cirugías como reconstrucción de ligamento cruzado anterior, reparación del tendón de Aquiles o reemplazo de rodilla necesitan recuperar fuerza sin someter la articulación a cargas excesivas. En estos casos, el BFR permite estimular el músculo sin comprometer la estructura en proceso de recuperación.

«Los atletas lesionados también se benefician de esta técnica. Cuando no pueden aplicar fuerza significativa sobre la zona afectada, el BFR ofrece un estímulo eficaz que ayuda a mantener la masa muscular y reducir el tiempo de inactividad deportiva», aseguran. Además, resulta clave para preservar el rendimiento y facilitar un retorno más rápido a la competencia.

En adultos mayores, especialmente aquellos con artritis o sarcopenia, el BFR representa una alternativa segura al entrenamiento tradicional. El NIH señala que el ejercicio de alta intensidad puede estar contraindicado en personas con articulaciones dolorosas. Sin embargo, al trabajar con cargas bajas, el BFR fortalece la musculatura sin incrementar la compresión articular, reduciendo el riesgo de dolor o lesión.

¿Cuál es el impacto del BFR en la fisiología del ejercicio y el rendimiento?

Desde el punto de vista científico, cuando el BFR se combina con entrenamiento aeróbico moderado o intervalos de esprint, puede aumentar el estímulo para la angiogénesis y la mejora de la función mitocondrial. Estas adaptaciones favorecen una mayor capilarización muscular y una mejor utilización del oxígeno, y en especial permiten ganar músculo en los brazos.

Con el tiempo, estos cambios pueden traducirse en mejoras tanto en fuerza como en resistencia, lo que amplía el alcance del BFR más allá de la rehabilitación. En individuos entrenados, esta metodología puede servir como complemento estratégico para diversificar estímulos sin sobrecargar el sistema musculoesquelético.

En síntesis, el entrenamiento de resistencia con restricción de flujo sanguíneo constituye una herramienta versátil y respaldada por la evidencia científica. Al permitir ganar músculo y fuerza con cargas reducidas, ofrece ventajas claras en rehabilitación, deporte y envejecimiento activo.

Más ejercicios para ganar músculo

Qué es el hip thrust

El ejercicio consiste en realizar un movimiento de empuje de la cadera con peso. A su vez, aseguran que los músculos que reciben mayor impacto durante el movimiento son glúteo mayor, menor y medio.

El hip thrust también nos ayuda a mantener la buena postura de la espalda, fortalece el core (la zona central del cuerpo que comprende los músculos abdominales, lumbares, pélvicos y la musculatura profunda de la columna), refuerza los cuádriceps y los isquiotibiales. La manera de hacer dicho ejercicio consiste en utilizar un banco para apoyar la espalda y un peso para hacer resistencia sobre la cadera.

 

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