Esto es lo que le pasa a tu cuerpo si haces 50 flexiones todos los días: resultados en menos de 1 mes

Ejercicio

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El cuerpo debe moverse. El sedentarismo es uno de los males más grandes de este siglo. Entre los diversos ejercicios que benefician más al cuerpo están las flexiones. Hacerlas todos los días tiene premio: mejoras la espalda, la fuerza y se queman muchas calorías. Las flexiones son un ejercicio clásico con el propio peso corporal que trabaja no solo el pecho y los brazos, sino también los hombros y la zona media (core). Tanto si eres principiante como si tienes un nivel avanzado de entrenamiento, es muy probable que las hayas hecho alguna vez. ¿Qué pasa si haces 50 flexiones todos los días?

En Melos Media de Japón, Mizuki Ando, ​​fisioterapeuta y entrenador personal, destaca que se pueden hacer flexiones en una sola serie continua; y también dividirlas con intervalos de descanso. En la primera semana se espera una notable tensión en el pecho y los brazos, y medida que avanzan los días todavía hay más beneficios que muchas personas no saben. No hace falta hacer 50 flexiones al día porque con menos también vemos diferencias.

Qué resultados ves si haces 50 flexiones todos los días

Durante la primera semana, es probable que experimentes dolor muscular en el pecho y los brazos; la carga se sentirá especialmente intensa si no estás acostumbrado a hacer flexiones.

Aunque dividas las 50 repeticiones en series más pequeñas, es probable que sientas tensión en el pectoral mayor (pecho) y en los tríceps (parte posterior de los brazos), y la fatiga aparecerá rápidamente si no prestas atención a tu técnica.

En esta etapa, es poco probable que se vean todavía cambios significativos en la masa muscular o en tu capacidad para realizar actividades cotidianas; más bien, se trata de un periodo de preparación en el que tu cuerpo se acostumbra al movimiento y aprende qué músculos debe activar.

Si bien tus músculos no necesariamente aumentarán de tamaño todavía, las señales que el cerebro envía a los músculos comenzarán a transmitirse con mayor fluidez, dándote la sensación de que tu cuerpo se mueve con más ligereza que durante los primeros días. En general, pocos, pero hay ya cambios en la primera semana.

Segunda semana

En esta semana, el artículo destaca que el cuerpo se acostumbra al movimiento y realizar repeticiones constantes. seguramente ya te habrás habituado al movimiento de las flexiones, lo que facilitará completar 50 repeticiones manteniendo una respiración constante.

Un aspecto clave de esta etapa es que uno tiene más consciencia de utilizar la musculatura central o core para estabilizar tu postura,en lugar de depender únicamente del pecho y los brazos, lo que se traduce en una mayor estabilidad en la ejecución.

También es posible que se note una mayor estabilidad en los brazos y hombros durante las actividades cotidianas, como al usar el teléfono móvil o cargar objetos ligeros.

Tercera semana: parte superior del cuerpo más tonificada

Tras hacer 50 flexiones en un mes, durante la tercera semana se notan los contornos del pecho y los brazos más definidos. Aunque el peso corporal apenas varíe, esta es una etapa en la que la silueta —incluso al llevar una camiseta— comienza a lucir más tonificada.

La postura también tiende a volverse más estable; por ejemplo, es posible que te resulte más fácil mantener la espalda recta al estar sentado durante largos periodos, lo que conlleva una reducción notable de la fatiga diaria.

Respecto a la cuarta semana se nota que la resistencia muscular mejora y uno gana mayor estabilidad durante los entrenamientos. Esta mayor estabilidad se traslada a la vida cotidiana, facilitando la activación de los músculos de los brazos y los hombros; movimientos como cargar peso o levantarte se vuelven más fluidos y requieren menos esfuerzo.

Flexiones y más

Si puedes completar 50 repeticiones con facilidad, es posible que el estímulo para tus músculos sea insuficiente.

En ese caso, en lugar de limitarse a aumentar el número de repeticiones, probablemente se obtienen mejores resultados incrementando la carga; por ejemplo, colocando los pies sobre una plataforma elevada o usando una mochila con peso.

Además, perfeccionar la técnica puede cambiar considerablemente la eficacia con la que el ejercicio trabaja el pecho y los brazos.

Las flexiones trabajan toda la parte frontal del torso, centrándose principalmente en el músculo pectoral mayor. Con una práctica constante, la zona del pecho está mucho más  firme, lo que crea una silueta más definida.

Ahora bien, este tipo de ejercicio no es único, necesita combinarse con otros. Están las sentadillas, las pesas, la natación y también aquellos que hacen trabajar el cardio, lo ideal es un trabajo completo y por ello hay que mezclar variedad de disciplinas.

 

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