El verano en la costa española suele reducirse para los mayores de 60 años a dos opciones: pasear por la orilla o darse un baño. Hay una tercera que pocos conocen y que los especialistas en envejecimiento activo llevan años recomendando: el paddle surf adaptado, también conocido como SUP.
Este ejercicio no requiere habilidades atléticas previas, no impacta las articulaciones y trabaja simultáneamente el equilibrio, el core y la salud cardiovascular.
La disciplina consiste en desplazarse sobre una tabla de remo en posición de pie, de rodillas o sentado, según las capacidades de cada persona. La superficie ligeramente inestable de la tabla obliga al cuerpo a realizar microajustes constantes para mantener la postura, lo que activa la musculatura profunda del abdomen y la espalda y entrena los reflejos de posición que previenen las caídas en la vida cotidiana.
Qué beneficios aporta el paddle surf a los mayores de 60 años de edad
El beneficio más relevante para este grupo de edad es la mejora del equilibrio. Al mantenerse sobre la tabla, se activan los receptores propioceptivos de pies y tobillos, entrenando al cerebro para responder con mayor eficacia ante desequilibrios. El resultado se traslada directamente al día a día: mayor seguridad al caminar en terrenos irregulares, al levantarse de una silla o al bajar escaleras.
El agua amortigua los movimientos y elimina el impacto en rodillas, caderas y tobillos, lo que lo convierte en una opción especialmente adecuada para personas con artrosis o desgaste articular. El movimiento de remo trabaja los dorsales, los hombros, los bíceps y los pectorales, tonificando la parte superior del cuerpo.
Los oblicuos se activan en cada palada al rotar el tronco, y los erectores de la columna protegen la zona lumbar. Incluso remando sentado o de rodillas, los glúteos, los cuádriceps y los isquiotibiales permanecen activos para fijar la postura.
La práctica al aire libre y con exposición solar favorece la síntesis de vitamina D, esencial para la salud ósea. El contacto con el agua y el entorno natural reduce los niveles de cortisol y mejora el descanso nocturno. A nivel emocional, superar el reto de mantenerse sobre el agua genera una sensación de logro que refuerza la autoestima y la percepción de las propias capacidades físicas. Practicado en grupo o en escuelas, también combate el aislamiento social.
Cómo hacer paddle surf de forma segura a partir de los 60 años
El paddle surf adaptado no exige remar de pie desde el primer día. La progresión más recomendada empieza remando sentado o de rodillas, lo que aporta los mismos beneficios de tonificación sin la exigencia de equilibrio que requiere la posición erguida.
Las tablas más adecuadas para este grupo de edad son las tablas XL o Big SUP, inflables o rígidas, con más de 32 pulgadas de anchura y mayor volumen para garantizar la flotabilidad y reducir los balanceos. Es posible acoplar un asiento de kayak mediante correas a las anillas de la tabla, lo que permite remar cómodamente con un remo de doble pala y reduce el esfuerzo lumbar.
En cuanto a la seguridad, el chaleco salvavidas es obligatorio en todo momento, adaptado al peso de la persona y con margen suficiente para mover los brazos. El leash o correa de seguridad une el tobillo o la rodilla a la tabla para que no se aleje en caso de caída. La práctica debe limitarse a aguas tranquilas, bahías protegidas, lagos o canales, en días sin viento ni corrientes fuertes. La entrada y salida del agua conviene hacerla con el apoyo de un instructor o acompañante desde la orilla o un pantalán adaptado.
