Contenido
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- 0.3 Un estudio confirma que las personas que siempre caminan rápido comparten estos rasgos de personalidad, según la psicología
- 1 El ejercicio milenario que cada vez practican más personas y tiene 5 beneficios sorprendentes
Durante mucho tiempo, hablar de ejercicio era casi sinónimo de correr o apuntarse al gimnasio. Parecía que, si no había intensidad o mucho esfuerzo y como no cansacio, no contaba. Sin embargo, en los últimos años se ha abierto paso otra forma de entender la actividad física. Más pausada. Más sostenible. Y, para muchos, más compatible con el paso del tiempo. Ahí es donde encaja el ejercicio milenario del que os queremos hablar y que no es otro que el taichí. No es nuevo en España, ni mucho menos dado que lleva años practicándose en parques y centros deportivos. Pero sí es cierto que cada vez más personas lo están incorporando a su rutina, especialmente quienes buscan moverse sin castigar las articulaciones.
El origen de este ejercicio milenario es marcial y se remonta a China, aunque hoy se practica sobre todo como una disciplina orientada a la salud. Los movimientos son lentos, encadenados, precisos. No hay saltos, ni impacto, ni cambios bruscos de ritmo. Cada gesto se ejecuta con control y va acompañado de una respiración profunda. Y esa combinación no es casual.
El ejercicio milenario que cada vez practican más personas y tiene 5 beneficios sorprendentes
El taichí exige que la mente esté pendiente de lo que hace el cuerpo. No basta con repetir una secuencia. Hay que concentrarse en cómo se mueve el peso, en cómo se elevan los brazos, en cómo entra y sale el aire. Por eso suele definirse como una forma de meditación en movimiento. Porque el trabajo no es sólo físico.
Los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos han revisado investigaciones sobre esta práctica y aunque reconocen que todavía se necesitan más estudios también apuntan a mejoras en aspectos como el equilibrio, la postura, la confianza o la calidad de vida.
Movimiento suave, pero constante
Una de las claves del taichí es que no somete al cuerpo a un esfuerzo explosivo dado que las posturas que se practican se realizan despacio, con transiciones muy controladas. Eso permite que las articulaciones trabajen sin recibir impactos repetidos, algo que sí ocurre en disciplinas como el running. Este detalle es importante para personas con dolor crónico o con molestias articulares ya que el hecho de poder mantenerse activo sin forzar rodillas o caderas marca la diferencia.
Además, la práctica se realiza principalmente de pie con el peso del cuerpo que cambia de una pierna a otra de forma progresiva. Los brazos acompañan el movimiento con gestos amplios que, con el tiempo, se vuelven más complejos. Desde fuera puede parecer sencillo pero no lo es tanto cuando se intenta mantener la estabilidad durante varios minutos.
Dolores, tensión y descanso
Desde el blog de Sanitas se recogen algunos de los efectos que más suelen destacarse de este ejercicio milenario. Uno de ellos tiene que ver con la reducción de tensiones acumuladas y con mejorar la alineación corporal ya que puede aliviar molestias en espalda y cuello. La relajación muscular también influye en la disminución de migrañas asociadas al estrés.
El descanso es otro punto que aparece con frecuencia ya que cuando el nivel de activación mental baja, el sueño suele mejorar. Pero debemos tener claro que el taichí no sustituye a ningún tratamiento médico, pero sí puede ayudar a canalizar la ansiedad que muchas veces está detrás del insomnio. Eso sí, el cambio no lo notaremos de inmediato sino que requiere tiempo y continuidad ya que sólo la práctica regular favorece una sensación de calma que muchas personas valoran.
Corazón y respiración
En lo que respecta al sistema cardiovascular, su efecto no es comparable al de un entrenamiento aeróbico intenso. Pero eso no significa que no exista ya que si lo pensamos, el simple hecho de mantener el cuerpo en movimiento activa la circulación.
Además, la respiración profunda y consciente es parte central de la disciplina de este ejercicio milenario en el que se busca acompasar cada gesto con el aire que entra y sale. Con el tiempo, esto puede traducirse en una mayor capacidad pulmonar y en una mejor oxigenación y no sólo eso, sino que la ciencia ha estudiado también la relación que tiene el taichi con la presión arterial si bien practicarlo de forma regular elimina estrés y con ello, es capaz de estabilizar la tensión. Pero eso sí, siempre como complemento, nunca como sustituto de indicaciones médicas.
Fuerza sin máquinas
Uno de los errores habituales es pensar que, al ser lento, no fortalece, pero en realidad, mantener posturas controladas exige activación muscular continua. y con ello que en cierto modo mantengamos el físico más tiempo. Además, piensa que este ejercicio milenario en realidad es una fuerza funcional, dado que interviene en acciones cotidianas como caminar con seguridad o levantarse de una silla sin perder estabilidad. A partir de los 40 años, cuando la masa muscular comienza a disminuir, incorporar ejercicios suaves pero constantes como los que ofrece el taichí puede ayudar a ralentizar ese proceso. Por eso suele recomendarse también a adultos mayores o a personas con varias patologías, siempre adaptando la intensidad.
Una práctica accesible
Por último, lo mejor de este ejercicio milenario es que para practicarlo no requiere equipamiento especial, se puede hacer en grupo, solo, en casa, o al aire libre. Eso sí, exige paciencia. Las secuencias deben aprenderse poco a poco dado que la clave es la precisión. No se trata solo de copiar el movimiento, sino de ejecutarlo con control.






