Ni correr ni hacer gimnasia: el mejor ejercicio en el parque para que los mayores de 65 tengan piernas fuertes

Hacer este ejercicio unas cuantas veces por semana puede marcar la diferencia y reforzar la movilidad de forma real

Mujer, parque, ejercicio

Recreación de una mujer en el parque.

Con los años, cosas tan simples como subir unas escaleras empiezan a costar. No es imaginación ni pereza. A los 65, el cuerpo atraviesa transformaciones inevitables: menos masa muscular, pérdida de fuerza, densidad ósea que disminuye y un equilibrio que ya no es el de antes.

Las piernas notan el paso del tiempo. Por eso, caminar durante mucho rato agota más que antes. Subir un bordillo puede desequilibrar, y cualquier pendiente exige un esfuerzo enorme. Ante esta realidad, lo importante es no frenar, sino moverse. Activar el cuerpo con ejercicios que refuercen las piernas y, al mismo tiempo, reduzcan el riesgo de una caída.

Este es el mejor ejercicio para fortalecer las piernas a los 65 años en el parque

El mejor ejercicio que puede hacerse (y que rara vez se tiene en cuenta) es uno muy sencillo: subir y bajar escaleras con rampa. Es completo, funcional y fácil de encontrar en muchos parques. Sólo hace falta constancia, una barandilla cerca y saber dónde apoyar bien el pie.

Los peldaños trabajan los músculos clave del tren inferior: cuádriceps, glúteos, gemelos y tobillos. La rampa, por su parte, permite suavizar el esfuerzo, mantener el equilibrio y avanzar sin impacto. La combinación de ambos elementos refuerza la fuerza, la coordinación y la movilidad sin necesidad de moverse rápido ni levantar peso.

Lo más interesante es que este ejercicio replica gestos cotidianos: subir una cuesta, entrar en un autobús o salvar una acera alta. Son acciones diarias que se vuelven difíciles con la edad, y que aquí se entrenan de forma directa.

No hace falta ser deportista. Con empezar poco a poco, respetar el ritmo propio y usar bien los apoyos, ya se consiguen beneficios reales.

Además, este tipo de movimiento mejora la salud cardiovascular. Subir escaleras eleva ligeramente el pulso, lo que favorece la circulación y la oxigenación. Y lo hace sin agotar. Es el punto medio ideal entre esfuerzo y seguridad.

Fisioterapeutas lo recomiendan como parte de programas de fortalecimiento o recuperación tras una operación. Porque además de mejorar la fuerza, ayuda a prevenir lo que más temen muchos mayores: las caídas. Con piernas firmes, el suelo deja de ser una amenaza.

Por otro lado, el hecho de que este ejercicio pueda hacerse al aire libre, en parques, le suma un valor añadido. Estar en contacto con el entorno, respirar aire fresco y moverse fuera de casa no sólo mejora el ánimo, también ayuda a mantener una rutina más constante. El entorno abierto invita a repetir, a incorporar el ejercicio como parte del paseo diario, y eso, a largo plazo, marca la diferencia.

Cómo empezar a subir escaleras con rampa de forma segura a los 65

Lo primero es empezar despacio. Un par de subidas suaves al día es suficiente al principio. Siempre con calzado estable, manos en la barandilla si hace falta y pasos firmes, sin prisas.

Si hay alguna lesión previa o dificultad notable, es mejor consultar con un fisioterapeuta. También si se usa bastón o muleta, para aprender la técnica correcta y evitar errores. Pero más allá de eso, no hay complicaciones.

Subir escaleras con rampa es simple, seguro y está al alcance de cualquiera. No hay excusas.

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