Ni andar ni correr: el mejor ejercicio al aire libre en otoño para que las mujeres mayores de 65 años fortalezcan sus huesos

Cuando el deporte tradicional cansa, pero se puede seguir cuidando el cuerpo sin darse cuenta, aparece la jardinería como una alternativa real para los huesos

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Mujer mayor plantando bulbos en un jardín durante una tarde de otoño.

Mujer mayor plantando bulbos en un jardín durante una tarde de otoño.

Las mujeres mayores de 65 años que buscan proteger sus huesos durante el otoño tienen en la jardinería una alternativa mejor que caminar o correr, según un estudio de la Universidad de Arkansas. La investigación, liderada por Lori Turner y presentada en la conferencia de la National Alliance for Health, Physical Education, Recreation and Dance, analizó a 3.310 mujeres mayores de 50 años y comparó el trabajo en el jardín con actividades como nadar, correr o el ciclismo.

El resultado situó al trabajo de jardín entre las dos únicas actividades, junto al entrenamiento de fuerza, con un vínculo significativo con una mayor densidad ósea.

Un estudio más reciente, publicado en PubMed Central y firmado por Amir Chwa y su equipo, encontró además que quienes practican jardinería a diario tienen un 43% menos de probabilidades de sufrir mala salud general, definida como ansiedad o limitaciones físicas.

Por qué la jardinería para fortalecer los huesos supera a caminar o correr

Cavar, arrancar malas hierbas o transportar macetas y sacos de tierra generan una tensión muscular que tira directamente del hueso, un estímulo mecánico que activa a los osteoblastos, las células encargadas de formar hueso nuevo. A diferencia de caminar, un movimiento repetitivo en línea recta, el jardín obliga a agacharse para plantar, estirarse para podar y girar el torso para recoger herramientas, un trabajo multidireccional que fortalece la cadera, las muñecas y la columna, las zonas más propensas a fracturarse en mujeres mayores.

El terreno irregular de un huerto, con tierra blanda, piedras o pequeñas pendientes, obliga además a los tobillos y al core a reajustarse constantemente, lo que mejora el equilibrio y reduce el riesgo de caídas, la principal causa de fracturas en la tercera edad. Correr, en cambio, ofrece un estímulo de mayor impacto sobre las articulaciones y resulta difícil de mantener en mujeres que nunca han practicado esa actividad.

Otros beneficios de la jardinería para fortalecer los huesos en otoño

Los días de otoño reducen la exposición al sol, pero una o dos horas semanales de trabajo en el huerto bastan para sintetizar la vitamina D necesaria para que el intestino absorba el calcio de los alimentos, un nutriente clave que también contribuye a la salud ósea. El movimiento fluido y constante del jardín, sin saltos ni impactos contra el asfalto, lubrica además los cartílagos y reduce la rigidez matutina en articulaciones con principio de artrosis.

La motivación para mantener esta actividad resulta distinta a la de un gimnasio o una rutina de running: ver crecer una planta, limpiar las hojas secas o recolectar lo sembrado genera un vínculo emocional que ayuda a sostener el hábito en el tiempo, algo esencial porque el hueso solo se fortalece con un estímulo regular.

Doblar las rodillas en lugar de la espalda al cavar, dividir el peso de las regaderas en dos manos y usar un cojín o un banco bajo para deshierbar son gestos sencillos que permiten aprovechar estos beneficios sin forzar las articulaciones.

Se puede empezar con plantas como los bulbos de otoño y las hierbas aromáticas, que son fáciles de cuidar y no exigen esfuerzos bruscos al principio, ideales para adaptar el cuerpo al ritmo de la jardinería sin forzar las articulaciones.

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